<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119</id><updated>2011-04-21T20:29:31.450+02:00</updated><title type='text'>Antiguo blog del malvado ventrílocuo (finalizado)</title><subtitle type='html'>Un diario escrito para escribir, y no para leer.

(No te creas todo lo que oigas aquí. Solo el porcentaje indicado)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>92</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-9012440947923036059</id><published>2006-12-14T18:28:00.000+01:00</published><updated>2006-12-15T14:25:57.599+01:00</updated><title type='text'>Este blog ha terminado pero, ¡aún hay más!</title><content type='html'>Por razones principalmente técnicas, este blog se ha trasladado. Puedes seguir leyendo las ocurrentes aventuras del Malvado Ventrílocuo de Saint Olaf en:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://malvadoventrilocuo.blogspot.com/"&gt;malvadoventrilocuo.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-9012440947923036059?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/9012440947923036059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=9012440947923036059' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/9012440947923036059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/9012440947923036059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2006/12/tradicin.html' title='Este blog ha terminado pero, ¡aún hay más!'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-113198990891593529</id><published>2005-11-14T18:37:00.000+01:00</published><updated>2005-11-14T18:48:44.573+01:00</updated><title type='text'>Cristal de color gripe</title><content type='html'>Oí decir una vez a Desmond Morris (autor de &lt;a href="http://inicia.es/de/edfabra/MorrisMonoDesnudo.htm"&gt;“El mono desnudo”&lt;/a&gt;) que hombres y mujeres se orientan utilizando mecanismos cerebrales diferentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según esta teoría, las mujeres tienden a orientarse mediante referencias visuales, desde el suelo; es decir: las mujeres recuerdan los caminos como una sucesión de elecciones, una por cada bifurcación del camino. Para describir el trayecto que lleva al cine, por ejemplo, ellas pensarían: “hay que recorrer esta avenida hasta el fondo, después girar a la derecha y, finalmente, meterte por la tercera a la izquierda”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio los hombres parece que se orientan mediante la visualización de un mapa mental, como si vieran el recorrido desde el aire. Ellos pensarían: “el cine se encuentra hacia el norte, a unos 1500 metros, en el límite de la ciudad”. Supuestamente, esto implicaría que los hombres tienden a ser mejores en la interpretación de mapas y, en general, en todo lo concerniente a la orientación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo ni idea de sí esta teoría es cierta o no. En lo que a mi respecta, aún no he conocido a una sola mujer que se oriente peor que yo. Claro que eso tampoco significa demasiado: podría decirse que mi habilidad para perderme es casi un superpoder. Puedo perderme prácticamente en cualquier sitio, por pequeño y simple que parezca. Me gustaría quedar con vosotros para demostrároslo, pero no creo que sea capaz de llegar al lugar de la cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un lado, esta maldición parece espantosa. Sería incapaz de regresar a la mayoría de los lugares que han significado algo en mi vida. Esta estupidez extrema –en lo que a orientación se refiere−, actúa como un grillete que me impide ir a donde quiero: me encantaría volver a cenar en el restaurante al que fui el viernes pasado, pero no tengo la menor idea de donde se encuentra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, por otra parte, ¿habéis pensado en las apetitosas ventajas? Todos los días tengo la sensación de estar visitando una ciudad distinta. Para encontrar nuevos caminos, solo tengo que volver a recorrer los de siempre. Me ahorro mucho dinero en viajes. Además, el mundo me parece mucho más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto como verán las cosas las personas que sí pueden orientarse. Para mí, cada lugar que conozco, cada experiencia que he tenido, se encuentra en una especie de universo paralelo. En mi cabeza no existe un camino que una un punto con otro; cada rincón es un mundo independiente. Si alguien me hubiera preguntado cuando era pequeño: “Perdona, ¿sabes como se va al centro?” yo le habría contestado: “sí, solo tienes que meterte en el coche y esperar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vaya! Creo que he perdido el hilo; este post no iba a hablar de mi don para extraviarme, sino de la diferencia entre ver las cosas desde dentro y verlas a vista de pájaro. Sabéis a qué me refiero, ¿verdad? Hoy he vuelto a preguntarme por qué nos cuesta tanto comprender, disfrutar, sufrir, o valorar cualquier situación adecuadamente cuando nos encontramos sumergidos en ella. ¿Por qué les resulta mucho más fácil tomar la opción correcta a quienes lo ven todo desde fuera, precisamente a quienes menos información sobre el asunto parecen tener?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No termino de entenderlo. ¿Qué clase de criatura inteligente reacciona peor cuanto más sabe? Sospecho que solo los seres humanos (la única criatura inteligente que conozco, por otro lado, y la misma que inventó la palabra “inteligente”). Claro que cada uno sufre las consecuencias de esta falta de perspectiva a su manera. Mi abuelo dice que lo pasamos mal por su culpa y que, si pudiéramos ver nuestra vida de forma global, todas nuestras preocupaciones nos parecerían ridículas. En cambio yo, más que por las preocupaciones, temo por los momentos felices. ¿Y si no los estoy disfrutando lo suficiente por no saber mirarlos objetivamente? ¿Y si me estoy perdiendo en los detalles? Intento recordar que, lo que ahora desprecio de puro normal, dejará de ser normal algún día, como tampoco lo fue antes. Quizá hoy no tendría que haber escrito un post, sino un postit: uno grande y amarillo fosforescente, pegado encima de la tele que dijera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Carpe diem, pero a vista de pájaro”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy está lloviendo en la calle. Hace frío, la luz es tenue y los contornos nítidos. Los árboles se zarandean, las hojas bailotean arrastradas por una brisilla suave, que huele a hierba, a tierra mojada y a campo. Hoy es un día precioso, de los que añoraba en verano, lo recuerdo. Y, sin embargo, cuando me he levantado esta mañana helado y muerto de sueño, con un terrible dolor de garganta y un probable examen sorpresa por delante, he mirado hacia la calle por la ventana y he pensado: “Vaya mierda de día”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que me faltó perspectiva. No me extraña, lo miré a través de un cristal de color gripe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 70%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-113198990891593529?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/113198990891593529/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=113198990891593529' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113198990891593529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113198990891593529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/11/cristal-de-color-gripe.html' title='Cristal de color gripe'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-113170292000545067</id><published>2005-11-11T10:55:00.000+01:00</published><updated>2005-11-11T11:09:30.663+01:00</updated><title type='text'>Un billete de verdad</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/63/2259/640/titulob1v2.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" src="http://photos1.blogger.com/hello/63/2259/400/titulob1v2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un verdadero billete debe tener la marca de la rotura. Si no tuviera esos flecos de papel, significaría que nunca ha estado unido a otros billetes, lo que nos lleva a pensar que se trata de un billete de mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión: si no tienes las marcas de una ruptura, es que no eres auténtico (al menos en el mundo de los billetes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-113170292000545067?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/113170292000545067/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=113170292000545067' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113170292000545067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113170292000545067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/11/un-billete-de-verdad.html' title='Un billete de verdad'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-113093357569091292</id><published>2005-11-02T13:12:00.000+01:00</published><updated>2005-11-02T13:57:54.623+01:00</updated><title type='text'>Reemplazo y olvido de algo más que un teléfono</title><content type='html'>No se puede decir que mi móvil y yo fuéramos verdaderos amigos. Él tenía su vida y yo la mía. Nunca conseguimos hacer que nuestro enfoque del mundo coincidiera, ni siquiera en los detalles más elementales. Sin embargo, ahora que ha caído en desgracia, me siento apegado a él, como si fuese una parte de mí o una época de mi vida la que se guarda en una caja del trastero. No debería echarle de menos; después de todo, él no eligió marcharse: fui yo quien lo sustituyó por una criatura más inteligente, avanzada y, sobre todo, más obediente. ¿Quién iba a decirle al pobre cuando lo fabricaron −tan sofisticado, tan a la última−, que algún día lo devoraría un recién llegado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1672/619/1024/depredador3.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1672/619/400/depredador3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 85%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-113093357569091292?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/113093357569091292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=113093357569091292' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113093357569091292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113093357569091292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/11/reemplazo-y-olvido-de-algo-ms-que-un.html' title='Reemplazo y olvido de algo más que un teléfono'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-113081306383879521</id><published>2005-11-01T03:41:00.000+01:00</published><updated>2005-11-01T03:44:23.850+01:00</updated><title type='text'>No seas tu mismo</title><content type='html'>Tengo entendido que las personas suelen sentirse incomprendidas y creen que, si alguien llegara a conocerlas realmente, no tendría más remedio que quererlas. Yo siempre he pensado que si alguien me conociera de verdad me dejaría de lado. Lo digo en serio, pero no es tan horrible como parece. No me caigo bien, no soy la persona a la que me gustaría tener cerca, pero confío en mi habilidad para disimular y mostrar al mundo, en mi lugar, a un tipo mejor y más interesante que yo. La gente suele decir “solo podrás gustar a los demás si empiezas por gustarte a ti mismo”. No os lo creáis, es mentira, lo he comprobado: hay a quien le caigo bien. Supongo que algunas frases suenan tan lógicas, tan redondas, que la gente se las cree, y las repite sin más, aunque no sean ciertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente, sin embargo, ciertas debilidades me están haciendo bajar la guardia. Soy un buen actor, pero no tanto. Cuando las emociones se apoderan de tus actos, cuando tu necesidad de algo o de &lt;em&gt;alguien&lt;/em&gt; se impone al resto de tus deseos con demasiada ventaja, es difícil mantener el disfraz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas circunstancias me encuentro, contemplando aterrorizado como el muro se viene abajo, se borra el maquillaje y mi repugnante desnudez queda a la vista. No quiero descubrirme ahora, justo cuando había conseguido que &lt;em&gt;alguien&lt;/em&gt; se enamorase de mi personaje: quiero ser la bonita fachada de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No necesito que me quieran como soy, solo que me quieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 90%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-113081306383879521?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/113081306383879521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=113081306383879521' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113081306383879521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113081306383879521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/11/no-seas-tu-mismo.html' title='No seas tu mismo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-113011310418054677</id><published>2005-10-24T02:15:00.000+02:00</published><updated>2005-10-24T02:18:24.186+02:00</updated><title type='text'>Sola en el mundo</title><content type='html'>Muchas veces, cuando los profesores de mi escuela nos hablan de circuitos o antenas, simplifican el escenario suponiendo que no existe ningún otro elemento a su alrededor que pueda perturbar su funcionamiento: ni paredes, ni suelo, ni otras antenas que interfieran… Normalmente, los profesores utilizan un lenguaje muy técnico, con palabras específicas y −si son capaces− muy precisas. Sin embargo, he notado que todos ellos, cuando se refieren a esta habitual simplificación, suelen decir que el circuito “está solo en el mundo”. Podrían decir que está aislado, que no existen elementos que lo perturben, o que se encuentra en condiciones de funcionamiento ideales; pero ellos prefieren la conmovedora expresión: “solo en el mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día, durante una clase de "sistemas de navegación", la profesora volvió a utilizar la frase durante una explicación: “si el dipolo radia la máxima potencia y se encuentra solo en el mundo…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dijo de pasada, como por casualidad… pero os aseguro que, por un instante, su mirada se desvió hacia la ventana y se perdió en el infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 90%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-113011310418054677?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/113011310418054677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=113011310418054677' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113011310418054677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/113011310418054677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/10/sola-en-el-mundo.html' title='Sola en el mundo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-112968273301839462</id><published>2005-10-19T02:44:00.000+02:00</published><updated>2005-10-19T02:54:08.846+02:00</updated><title type='text'>El nocturno</title><content type='html'>Anoche, trepé por la ventana de la buhardilla y salí al tejado. Hacía un frío seco que acercaba los sonidos más remotos sin apagarlos, ásperos como recién hechos. Las tejas de mi casa son viejas y rugosas, y pude sentarme sin miedo a deslizarme. El viento soplaba oblicuo pero, refugiado detrás de la gruesa chimenea, ni siquiera lo sentí; solo podía oír las rachas sedantes de su murmullo, envolviéndome, recorriendo las calles solitarias a mis pies. Los adoquines pulidos, en el callejón de abajo, reflejaban la luz anaranjada de los faroles. En las ventanas próximas, oscilaban las luces y se intuían las sombras. Las paredes sucias, amarillas de luz eléctrica, se ocultaban y dispersaban a medida que ascendía mi mirada, hasta convertirse en un mar de tejados azules y plateados en la distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché voces en la calle, y erguí el cuello para buscar su origen, pero solo encontré dos sombras, combinadas en una sola por la proximidad, que se proyectaban sobre la fachada mal encalada de un edificio cercano. Un hombre y una mujer hablaban en voz muy baja. El eco atrapaba sus palabras y el viento las traía hasta mis oídos, perfumadas en las flores nocturnas de los balcones. Me parecieron tristes; me parecieron desesperadas. Miré hacia la Luna decreciente: una nube clara y afilada la cortaba de lado a lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Adiós para siempre! –susurró de pronto una voz. ¿Lo dijo él? ¿Lo dijo ella? La aspereza del susurro sordo borró cualquier rasgo de género. Después, la noche se inundó con el eco de pasos apresurados sobre los adoquines, reverberando por los callejones solitarios. La sombra perdió una mitad y se quedó en un cuarto. La observé, inmóviles ella y yo. No escuché sollozos, ni aprecié gesto ni movimiento alguno. Pasó una hora. No quedaban luces en las ventanas. Un perro ladró a lo lejos, y otro le contestó desde algún lugar en la ciudad. Seguí esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer, las farolas se apagaron, pero la sombra siguió en su lugar. El sol apareció entre los contornos cuadriculados del horizonte de ciudad pero la sombra no se movió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noté frío por primera vez y volví a entrar en mi buhardilla. Me acosté al alba, como hacen los poetas, pensando en aquella sombra: ¿quién la mantenía viva? ¿Puede la palabra “Adiós” quemar una silueta sobre un muro? Acaso las palabras intensas alumbren como un farol que no se apaga…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−¡Estúpido romántico aficionado! ¡Triste Bécquer de imitación! −contestó el sabio que vive debajo de mi cama−. No era la sombra de nadie, sino una mancha de humedad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-112968273301839462?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/112968273301839462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=112968273301839462' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/112968273301839462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/112968273301839462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/10/el-nocturno.html' title='El nocturno'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-112049978001146201</id><published>2005-07-04T19:55:00.000+02:00</published><updated>2005-07-04T19:57:51.246+02:00</updated><title type='text'>Verano 2005</title><content type='html'>Calor, Verano, calor. ¡Hay palabras que pueden cambiar tantas veces de significado en tan pocos años…! No hace mucho, Verano era el olor del cloro en las galerías de un edificio de apartamentos. Luego fue sudor e insomnio, y después el tercer cuatrimestre del curso. No sé en qué se ha convertido últimamente, quizá en un revoltijo de recuerdos a medio inventar. También es posible que no haya diferencia alguna. Quizá ningún Verano significó nunca nada hasta mucho tiempo después, hasta que degeneró en recuerdo y quedó fuera de alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué frase etiquetará a este Verano? ¿O qué palabra? Sospecho que algún día le pondré nombre propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería dedicar este Verano a estudiar, o a intentar ser feliz, o a otra cualquiera de esas metas razonables. Sin embargo, lo pasaré de nuevo jugando, como un maldito ludópata emocional. No acerté ni una sola pregunta en el “Psychologist”, pero tengo el valor de pretender saber lo que necesito. ¿Hay peor enfermedad que un mal diagnóstico? Colearé una semana a la izquierda y otra a la derecha. Julio hacia arriba y agosto… Agosto es una palabra incomodísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he cortado el pelo (como siempre que intento quitarme un peso de encima). Mi hermano me ha saludado esta tarde llevándose la mano estirada a la sien, y chasqueando los talones. Quizá el militar sea un &lt;em&gt;look&lt;/em&gt; apropiado, después de todo. He vuelto a fijar objetivos, a diseñar estrategias, a ejecutar planes maestros. He vuelto a controlar la dirección de mi mirada, la longitud de mi sonrisa, el cauce de mis pensamientos. La ejecución es buena, lástima que la estrategia resulte desastrosa. Cambio de plan tan a menudo que ni siquiera parece un plan. Me vuelvo a enfrentar a los mismos problemas y vuelvo a cometer los mismos errores. No puedo aprender a resolverlos, ¿tendré que esperar a que alguien aprenda a perdonarlos? La verdad es que cuesta creer que uno pueda acabar tres veces seguidas en la misma situación. ¿Acaso es que no hay más situaciones? ¿Qué fue de la complejidad de las relaciones sociales? Empiezo a sospechar que no existe, que todo se reduce a tres ladrillos fundamentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−¿En qué basas tus decisiones?” −me preguntaba la tarjeta del “Psychologist”−. ¿En la cabeza o en el corazón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−¡En la cabeza, en la cabeza! −dijeron todos (bueno, todos no). Me dieron ganas de tachar lo que había escrito, ¡qué vergüenza! Ni siquiera soy capaz de acertar las preguntas sobre mi mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaré este Verano equivocándome, siempre equivocándome, y quizá para septiembre le encuentre un nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-112049978001146201?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/112049978001146201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=112049978001146201' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/112049978001146201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/112049978001146201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/07/verano-2005.html' title='Verano 2005'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111901646735207355</id><published>2005-06-17T15:54:00.001+02:00</published><updated>2005-06-17T16:13:18.116+02:00</updated><title type='text'>Redefiniendo la expresión "Perder el tiempo"</title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje1.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje1.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje2.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje2.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje3.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje3.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje41.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje41.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje5.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje5.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje6.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje6.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje7.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje7.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje8.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje8.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje9.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje9.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/montaje10.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/montaje10.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111901646735207355?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111901646735207355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111901646735207355' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111901646735207355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111901646735207355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/06/redefiniendo-la-expresin-perder-el.html' title='Redefiniendo la expresión &quot;Perder el tiempo&quot;'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111823431648352516</id><published>2005-06-08T14:37:00.000+02:00</published><updated>2005-06-09T11:09:04.910+02:00</updated><title type='text'>Locutor de radio</title><content type='html'>¿Os había hablado alguna vez de mis días como locutor de radio? Hace algunos años, cuando aún estudiaba en el instituto antiguo de Arroyo de la Miel, los profesores del departamento de Lengua y Literatura tuvieron la divertida idea de crear una emisora de radio. El ayuntamiento nos concedió una frecuencia y una pequeña subvención. El dinero apenas nos llegó para reparar la antena de aficionado −con un alcance de dos o tres kilómetros− que encontramos en el trastero del gimnasio (hallazgo que nos hizo pensar que no éramos la primera emisora del instituto, aunque nadie recordaba las anteriores). Empezamos a radiar programitas insustanciales, a horas salteadas, con guiones improvisados y voces atenazadas por la implacable vergüenza adolescente. A mí, como premio por mi voz rara de Burgos y mis eses sibilantes, me concedieron un puesto de locutor. En realidad, me pusieron al frente de un programa de consejos, una especie de consultorio para todo tipo de problemas: “El Doctor Haaaarl” (sí, la influencia de Chiquito por aquellos días era preocupante). Tengo que confesar que mi elección para aquel puesto fue bastante injustificada, apoyada en decisiones de profesores (a los cuales tenía comprados con un empollonismo galopante del que aún me avergüenzo) más que en el voto popular. A decir verdad, yo era la persona menos apropiada para ser el Doctor Haaaarl, pues sufría de una alarmante falta de experiencia. Mientras mis compañeros descubrían el mundo a pasos de gigante, llenando sus vidas con toda clase de emociones y pecados capitales, mi existencia transcurría en la sencillez más absoluta. Si sus vidas eran “Melrose Place”, la mía era “Barrio Sésamo”. ¿Qué pintaba yo dando consejos? ¿Qué sabía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo debieron de pensar mis compañeros, porque los primeros días fueron terribles. Nadie llamaba. Pasábamos en blanco la media hora que duraba el programa. Mi amiga L −la técnica de sonido− y yo llenábamos el tiempo como podíamos, dando los resultados de la quiniela, imitando las voces de los profesores o simulando llamadas falsas de un tal “Paquito” que siempre tenía dudas idiotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un día llegó una llamada auténtica. Al día siguiente llegaron dos más, y, al siguiente, cinco. De pronto, el programa se convirtió en un gran éxito. Pasó de durar media hora escasa a casi una hora y media, y empezó a emitirse de lunes a viernes. ¿Por qué tantas personas querían conocer mi opinión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que nunca lo sabré, aunque tengo algunas teorías. Por un lado, la gente utilizaba el programa para decir al mundo lo que no se atrevía a decirle a una sola persona. Era una especie de intermediario. En el instituto todo el mundo conocía a todo el mundo y, quienes llamaban, aunque fingían querer ser anónimos, sabían que su voz sería reconocida y, tal vez, escuchada. El programa se convirtió en un filtro, que suavizaba las palabras, y se las entregaba al destinatario sin la intensidad del cara a cara. Hacíamos, más o menos, lo que ahora hacen los mensajes del móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero había algo más, algo de lo que pretendo sentirme orgulloso. La gente realmente quería mis consejos. Me escuchaban pacientemente y después me llamaban para confirmar su puesta en práctica (y, en ocasiones, para agradecerme su buen resultado). ¿Por qué querían la opinión de quien menos sabía? ¿Para qué querían los consejos de un pringao? Quizá la pregunta sea la respuesta: yo era un pringao. Podía contestar a todas las preguntas con una imparcialidad absoluta. Mi total falta de experiencia me daba una perspectiva única. Jamás tomaba partido porque jamás me había encontrado en las situaciones sobre las que me preguntaban. Recuerdo que, en una ocasión, llamó una chica por la que yo bebía los vientos. Me pidió consejo sobre sus historias amorosas (en las que, por supuesto, yo no aparecía ni de lejos). ¿Podéis creer que contesté con absoluta objetividad? Le di los consejos que consideré mejores para ella, aunque esos consejos me dejaban a mí sin ninguna posibilidad. A eso me refiero cuando os describo las bondades de la inexperiencia: ni siquiera comprendía el idioma de los celos, así que no pude obedecer sus órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que conocían mi situación interpretaron aquello como una gran muestra de profesionalidad por mi parte (en lugar de lo que realmente era: una gran muestra de estupidez). Así que mi prestigio recibió un gran empujón, y el éxito del programa creció aún más. El curso terminó, llegaron las vacaciones, y la emisora del instituto tuvo que cerrar. Sin embargo, el programa había alcanzado tal popularidad que fue trasladado a una emisora local, en la que trabajé durante un par de años. Por suerte, la radio es amiga de quienes prefieren no dar la cara y, cuando el programa terminó por fin, pude regresar al anonimato sin problemas. Ya nadie relaciona mi nombre con el del Dr. Haaaarl, si es que alguna vez alguien lo hizo, y yo me alegro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando me fui, pedí a la productora un pequeño favor: me quedé con el apartado de correos del Doctor Haaaarl. ¿Qué queréis? Fue un ataque de nostalgia. Cada viernes, puntualmente, me paso por la oficina y reviso el buzón. Y casi todas las semanas, encuentro un par de cartas esperándome. Cartas anónimas, la mayoría, o firmadas por desconocidos. No puedo ocultar que disfruto leyéndolas, y también contestándolas. Disfruto con esa confianza ciega que la gente es capaz de poner en un pseudónimo y que, a través de los misteriosos caminos del servicio postal, acaba llegando a mis manos. Y disfruto cuando, después de escribir consejos comprometedores, después de leer los corazones de la gente con la intimidad de un confesor, firmo al pie:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Doctor Haaaarl, por la gloria de mi madre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 8%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111823431648352516?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111823431648352516/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111823431648352516' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111823431648352516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111823431648352516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/06/locutor-de-radio.html' title='Locutor de radio'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111683704118029066</id><published>2005-05-23T10:29:00.000+02:00</published><updated>2005-05-23T10:30:41.190+02:00</updated><title type='text'>La señora Colombo</title><content type='html'>Conocí a la señora Colombo hace nueve años, durante uno de mis contratos de verano en un lujoso hotel junto a la playa. Lo recuerdo perfectamente, porque aquel fue el famoso verano del asesinato. Seguro que muchos de ustedes lo escucharon en las noticias. Una mañana, a finales de Julio, apareció un hombre sentado tranquilamente en una de las butacas del hall, con un periódico entre las manos. Tenía un largo bigote, un monóculo y un agujero en la cabeza del tamaño de una bola de billar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que conocí a la señora Colombo aquel mismo verano. Me pareció una mujer simpática y amable, tanto en las palabras como en las propinas, y muy inteligente también. Solía venir con su marido a primera hora de la mañana, para tomar un zumo tropical. El señor Colombo era muy inquieto, así que rara vez aguantaba allí más de diez minutos. Me saludaba con su voz carraspeante, y desaparecía del hotel hasta la hora de comer. En cambio, la señora Colombo prefería gastar las mañanas tostándose al sol en la piscina, con sus enormes gafas oscuras y un pañuelo enrollado en la cabeza. Cada poco tiempo, se acercaba a la barra y charlábamos un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un tema de conversación que siempre me ha producido buenas propinas: la playa en invierno. Solía utilizarlo con la señora Colombo, y ella me escuchaba encantada. Aún lo utilizo todos los veranos, con los nuevos clientes. Les describo lo oscuras y tenebrosas que parecen las olas en febrero, les hablo del viento zarandeando las palmeras, de la lluvia helada empapando la arena vacía. Les cautiva esa imagen. Supongo que reúne los ingredientes para ser cautivadora: es cierta pero resulta increíble. ¿Cómo va a estar fría la arena que parece hervir ante sus ojos? ¿Es posible que desaparezca el olor de los bronceadores y las sardinas, y solo quede el aroma del salitre? Todos mis clientes me prometen regresar en invierno para comprobarlo con sus propios ojos pero, hasta que llegó la señora Colombo, ninguno lo había cumplido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es, la señora Colombo volvió en Navidad. Curiosamente, yo había conseguido trabajo en una cafetería, y ella entró a tomar un expreso. Le pregunté si ya había visto la playa, y me contestó que aún no, aunque lo estaba deseando. Después, me pidió un azucarillo y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Recuerdas el homicidio en el hotel? La asesina fue el ama de llaves. Le mató en el vestíbulo con un candelabro, y luego trasladó su cuerpo hasta el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé con la boca abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensaba que era su marido el que se dedicaba a resolver asesinatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora Colombo dejó escapar una sonrisa fanfarrona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad, él solo se encarga de lavar y planchar la ropa –contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 19%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111683704118029066?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111683704118029066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111683704118029066' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111683704118029066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111683704118029066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/05/la-seora-colombo.html' title='La señora Colombo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111650453286854005</id><published>2005-05-19T14:08:00.000+02:00</published><updated>2005-05-19T14:11:31.636+02:00</updated><title type='text'>El tigre</title><content type='html'>Hoy, caminando por el Bulevar Louis Pasteur, he visto un cartel que anunciaba “el Gran Circo Mundial”. El papel estaba viejo y medio despegado, así que supongo que el circo andará ya por Rusia, o por China, o por Australia. Tenía dibujados tres o cuatro trapecistas diminutos, dos magos, un forzudo y la cara de ese payaso que sale en todos los carteles de circo (aunque yo jamás le he visto en ningún circo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sin duda, el protagonista del cartel era un gran tigre. Su enorme retrato, tristón y moteado, ocupaba el centro de la imagen. “¡El gran tigre Shadow!” rezaba al pie y, un poco más abajo, añadía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Posee la fuerza de un León!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobre tigre Shadow… ¿Qué hay de malo en poseer la fuerza de un tigre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué insistimos tanto en adornar las cosas que no lo necesitan. En realidad, el Bulevar Luis Pasteur es una simple calle, y no creo que el gran Circo Mundial haya ido nunca más allá de Sierra Morena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco puedo acusar a nadie, pues me considero a mi mismo el caso más dramático de esta patología: si veo diez, cuento veinte; digo “nunca” cuando debería decir “rara vez”; si estoy cansado, es el día más cansado de mi vida, y si tengo hambre, me muero de hambre. En lugar de decir algo, lo prometo. Y en mi caligrafía, las eles tienen la altura de cinco aes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a intentar curarme: nunca volveré a exagerar. Se lo debo al tigre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 98%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111650453286854005?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111650453286854005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111650453286854005' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111650453286854005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111650453286854005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/05/el-tigre.html' title='El tigre'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111580114787500701</id><published>2005-05-11T10:40:00.000+02:00</published><updated>2005-05-11T10:48:36.060+02:00</updated><title type='text'>Constantes</title><content type='html'>Algunas cosas nunca fueron mejores, y nunca lo serán. Tampoco fueron peores. No hay nada de malo en ello, aunque me cueste tanto aceptarlo. No todo tiene por qué ser variable. En realidad, las constantes son la parte más sencilla en todas las ecuaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que el verdadero problema consiste en qué nadie sabe cuales son las constantes de su vida. Es fácil sentarse en el velatorio de alguien y decir: “Qué lástima, nunca aprendió el inglés, con la ilusión que le hacía”. Pero lo realmente interesante habría sido acercarse un día a su colegio, allá por los años 50, buscarlo entre la chiquillería, sentarle en un taburete y decirle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy buenas tardes, José Luis. Cumplió usted doce años el mes pasado, ¿no es cierto? Le hemos llamado porque acabamos de echar un vistazo al día de su defunción y hemos comprobado que morirá usted sin saber inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo, dinero, esfuerzo y frustración… sobre todo frustración. El ahorro sería incalculable. El “no inglés” se mostraría tal como es: una constante en la vida de José Luis, una variable menos en el intrincado sistema de ecuaciones que significa su vida. Y no hay nada de malo en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá se me acercara alguien esta tarde y me dijera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alberto campeón, hemos estudiado tu vida hasta el final y en ningún instante hemos visto que tuvieras abdominales. Eres un tipo “no abdominales”, y pensamos que es mejor que lo sepas ahora. Así que deja de doblarte como una lombriz en el gimnasio. Cuando vayas a la playa, quítate la camiseta desde mayo, porque no conseguirás los abdominales para julio. Y sobre todo, criatura, no te compres pantalones que te aprieten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 50%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111580114787500701?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111580114787500701/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111580114787500701' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111580114787500701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111580114787500701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/05/constantes.html' title='Constantes'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111566972666541961</id><published>2005-05-09T22:13:00.000+02:00</published><updated>2005-05-09T22:15:26.673+02:00</updated><title type='text'>Cuento infantil</title><content type='html'>El otro día, jugando al voley en la playa con tres de mis amigos, me surgió una duda terrible, que me ha obligado a plantearme el futuro del ser humano como especie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevábamos apenas unos minutos jugando cuando se acercaron dos críos de diez u once años. Nos preguntaron si podían jugar y, como a P se le pusieron ojillos de madraza, no hubo más remedio que dejarles. Uno de ellos era flaco, enjuto, ceñudo como Popeye. Llevaba unos calcetines azules, sin zapatos, y los arrastraba por la arena encantado. Sufría tal hiperactividad que llegaba a confundirse con un parkinson galopante y sus frases, cortas y bruscas, sonaban malintencionadas dijera lo que dijese. El otro −su esbirro− era gordito, risueño, de un gamberrismo formal, obediente a las órdenes de su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les habíamos prometido dos partidos y, después del tercero, decidimos echarlos. De pronto nos habían entrado ganas de pasar un rato sin que uno de los jugadores se revolcara por el suelo, escupiera, lanzase arena a los ojos, diera patadas, ser restregara el balón por sus partes e insultara a diestro y siniestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí es donde surgió la bestia. ¿Cómo puede alguien de diez años conocer con tanto detalle las sofisticadas técnicas de la mafia o la camorra? ¿Son ahora el chantaje y la extorsión asignaturas obligatorias en tercero de primaria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;−¿Por qué no puedo jugar?&lt;br /&gt;−Porque vamos a entrenar un rato nosotros solos.&lt;br /&gt;−¿Los palos son tuyos?&lt;br /&gt;−No, pero la red sí.&lt;br /&gt;−¿La playa es tuya?&lt;br /&gt;−Llegamos nosotros primero.&lt;br /&gt;−La playa es de todos, si quieres que te deje jugar tendrás que pagarme mi parte.&lt;br /&gt;−Ya habéis jugado un rato, dejadnos tranquilos.&lt;br /&gt;−¿Por qué no puedo jugar?&lt;br /&gt;−Ya te lo hemos dicho, porque vamos a jugar nosotros.&lt;br /&gt;−¿Los palos son tuyos?&lt;br /&gt;…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de repetir el bucle cuatro o cinco veces decidimos ignorarlos, así que cambiaron la estrategia. Los niños malditos −que no es lo mismo que “los malditos niños”, igual que no sería lo mismo “Indiana Jones en el maldito templo”− se sentaron junto al campo, tranquilamente, y empezaron a repetir con voz sosegada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;−Yo sé donde vives. Ten cuidado porque sé donde vives. Y sé cual es tu coche. Te voy a quemar el coche, y te voy a quemar la red. Será mejor que no volváis por aquí, porque sé cual es vuestro coche, y os voy a prender fuego…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En fin, supongo que os hacéis una idea… Diez años… ¡La inocencia de los niños es tan conmovedora! ¿Qué hacer con ellos? ¿Estrangularlos? ¿Amordazarlos y tirarlos al mar? Al final, desistimos de las soluciones más tentadoras y nos conformamos con no hacerles caso, hasta que decidieron marcharse vencidos por la única autoridad a la que aún están sometidos: el aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora después llegó una nueva pareja de críos, esta vez un niño y una niña, más o menos de la misma edad que los anteriores. Nos pidieron jugar y nosotros, que tenemos más mejillas para ofrecer que ganas de escarmentar, les dijimos que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde habrían salido estos niños? El chaval, que se lanzaba a por los balones como si le fuera la vida en cada punto, pedía perdón cada vez que fallaba y no decía ningún taco más fuerte que “jolines”. Llevaba cinco años estudiando violín y nos pedía consejo siempre que le tocaba sacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salvó uno de los puntos más difíciles, mi amigo D le felicitó diciendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;−Si no fuera por vosotros…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;−Si no fuera por nosotros no tendríais que estar jugando con niños&lt;/em&gt; −contestó el chaval, y a mi me entraron ganas de empezar a tratarle de usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la niña, una especie de Marisol con rizos que te cogía la mano en cuanto te descuidabas, estudiaba danza desde hacía ocho años (más o menos desde la edad a la que yo empecé a caminar). Cada cuarto de hora, iba a echar un vistazo a sus padres, “por si estaban preocupados” y, cuando se marcharon, se despidió diciendo: “Ha sido un placer jugar con vosotros, muchas gracias por todo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, amigos míos, estos fueron los hechos. Y la pregunta existencial que me llevo haciendo desde entonces es:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué fue de los niños normales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111566972666541961?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111566972666541961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111566972666541961' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111566972666541961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111566972666541961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/05/cuento-infantil.html' title='Cuento infantil'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111520859567375266</id><published>2005-05-04T13:21:00.000+02:00</published><updated>2005-05-04T14:31:02.820+02:00</updated><title type='text'>Disculpa</title><content type='html'>¡Ay, qué vergüenza! Ya son más de 20 días de abandono... Pobre blog, no sería el primer amigo que pierdo por esta causa. Llevo un buen rato buscando una excusa convincente -o al menos una que me convenza a mí-, pero no encuentro ninguna. Me quedé en domingo permanente, como dijo &lt;a href="http://www.haloscan.com/comments/esterabas/111338544256063318/"&gt; el guisante&lt;/a&gt;. Habría avisado de que no iba a escribir si lo hubiera sabido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy leyendo una novela muy bonita, de ciencia ficción. Trata sobre una anciana que vive en una colonia industrial, establecida en un planeta lejano. La explotación resulta no ser rentable, y todos los colonos emigran a otro mundo. Pero la anciana, buscando la libertad de la que no ha podido disfrutar en toda su vida, decide quedarse en el pueblo, completamente sola, durante los años que le queden. Ya no es un ama de casa, ni una empleada, ni una madre, ni siquiera una vieja. Es un ser único, independiente y -sobre todo- libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces la anciana se sienta frente al cuaderno de bitácora de la colonia, ahora abandonado, y lo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;reescribe&lt;/span&gt; según sus propios criterios. No lo hace muy a menudo, porque escribir le cuesta horrores. No soporta ser incapaz de escribir lo que piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pensó en escribir en el archivo sus impresiones sobre la tormenta, pero no quería pugnar con las palabras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encantó esta frase. Más allá de las sobreexplotadas connotaciones de la palabra “palabra”, me pareció que describía una de mis sensaciones habituales con maravillosa concisión. Pugnar con las palabras, pelear con las palabras… Las palabras como una herramienta enemigo, atrayendo y repeliendo con idéntica fuerza. Armas de doble filo, medallas que atraviesan la piel con su imperdible…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escribí antes porque estaba pugnando con las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 80%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111520859567375266?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111520859567375266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111520859567375266' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111520859567375266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111520859567375266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/05/disculpa.html' title='Disculpa'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111338544256063318</id><published>2005-04-13T11:43:00.000+02:00</published><updated>2005-04-13T11:44:02.563+02:00</updated><title type='text'>Domingueros</title><content type='html'>−¿Están ustedes planeando una excursión al bosque? ¡Qué encantadora idea para este domingo! Permítanme entonces que les haga un pequeño croquis (aquí mismo, sobre la arena) de todas las maravillas que pueden buscar a lo largo del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Les recomiendo que partan de este punto. Las vistas de la ciudad que dejan a su espalda son maravillosas, y podrán escuchar el altavoz en toda su grandeza. ¿El altavoz? Oh, ¡vaya usted a saber quién le puso ese nombre! Pero tenga por seguro que su aullido les acompañará gran parte del viaje. No se alarme todavía, el aullido será la más amable de sus desgracias. ¡Incluso puede que lo añoren cuando estén lejos, perdidos en la resbaladiza ladera de una montaña asolada, a medio camino entre la nada y ningún sitio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Avancen unos cuantos metros por el sendero. Pueden recoger flores para decorar sus cabellos. Los colores de la vegetación son espectaculares, en eterna competencia con la gama esmaltada de añiles y púrpuras en las alas de los insectos. Tengan cuidado, porque algunos son mortalmente tóxicos. Procuren que aquellos individuos del grupo que sean fundamentales para la supervivencia no entren en contacto con las flores. Y tampoco aquellos a los que tengan especial cariño. En caso de emergencia, la amputación resulta una solución eficaz y relativamente sencilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»En este cruce encontrarán a un hombre afable y sonriente, jugando con un niño pequeño junto a un anticuado Renault rojo. Este hombre les sugerirá un camino distinto al que llevan, con promesas de bellos paisajes y manantiales de aguas cristalinas. Mi consejo es que le escuchen amablemente, incluso que reciban sus regalos, pero que jamás sigan sus recomendaciones. Lo cierto es que tanto el padre como el hijo llevan ya muchos años muertos, tal como revela el blanco macilento de sus labios. No conozco las circunstancias de su muerte, ni comprendo su odio sobrenatural a los viajeros… Pero, si obedecen sus consejos, terminarán perdidos (y acaso atrapados para siempre) en un maloliente solar, de fronteras inalcanzables. ¡Quizá puedan subsistir, si consiguen sobreponerse a la sed y no beber del infecto manantial!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ay, la sed, que recuerdos…! ¡Dios quiera que la locura no se apodere de sus almas cuando crean acercarse al final de su viaje! Pero no tengan demasiadas esperanzas. ¡La euforia los perderá a todos! Malgastarán el agua en juegos desvergonzados, abandonarán los zapatos en la cuneta, dejarán atrás a sus amigos... ¡Luchen contra sus delirios, no se dejen arrastrar, sigan adelante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»A estas alturas, si han sido suficientemente fuertes, se acercan ya al lugar en el que se estrelló el viejo helicóptero. ¡Qué historia tan triste! Dos novios recién casados murieron en su viaje nupcial. Esparcidos por la montaña, aún pueden verse los jirones del precioso vestido blanco, las invitaciones de boda, los menús para el banquete… ¡No los miren, avancen, avancen! Ah, triste destino… Perdonen las lágrimas de este pobre viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Y eso es todo, amigos míos. Pueden coger un autobús para el regreso. El lunes tendrán una bonita anécdota que contar en el trabajo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−¡Nunca más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−¡Silencio! ¿Quién ha dicho eso? ¡Ah, es mi viejo cuervo ancestral! Les ruego que perdonen su desfachatez. Desde que volvió de recoger chapapote no hay quién lo aguante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 40%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111338544256063318?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111338544256063318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111338544256063318' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111338544256063318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111338544256063318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/04/domingueros.html' title='Domingueros'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111270302906345076</id><published>2005-04-05T14:08:00.000+02:00</published><updated>2005-04-05T14:10:29.063+02:00</updated><title type='text'>El Ángel y Miguel Ángel</title><content type='html'>Cuando Miguel Ángel falleció, un tipo regordete vestido de blanco le preguntó si prefería ir al cielo o al infierno. Miguel Ángel, que siempre fue un hombre sensato y poco propenso a las decisiones precipitadas, solicitó que le explicasen en qué consistía cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El cielo se parece a la Tierra, pero sin dolores, miedos ni frustraciones. Todas las personas tienen exactamente lo que necesitan para ser felices, ni más ni menos. De los viudos y viudas que volvieron a casarse hay tres copias: una con cada una de sus parejas, más una adicional soltera. Además, puedes elegir la edad que prefieras. También puedes escoger tu aspecto; y el precio de la gasolina es increíblemente bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y el infierno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Igual que el cielo, solo que siempre tienes ganas de mear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Ángel lo pensó largo rato y finalmente preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Podría quedarme en la Tierra como fantasma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombrecillo sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si lo haces para poder colarte en los vestuarios de las chicas, no merece la pena. Podemos ir a verlos ahora, antes de que tomes una decisión. Te garantizo que empezarás a aburrirte mucho antes de lo que piensas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es por eso… -contestó Miguel Ángel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno… Has dicho que tendré todo aquello que necesite para ser feliz, ni más ni menos… Y eso significa que no me dejarán pensar nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 5%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111270302906345076?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111270302906345076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111270302906345076' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111270302906345076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111270302906345076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/04/el-ngel-y-miguel-ngel.html' title='El Ángel y Miguel Ángel'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111221483157492486</id><published>2005-03-30T22:31:00.000+02:00</published><updated>2005-03-30T22:33:51.576+02:00</updated><title type='text'>Esposa de repetición</title><content type='html'>Mi primo Zacarías era un tipo tranquilo y de conversación agradable, que tuvo la mala suerte de casarse con una mujer-radio. Ella se llama Inés. Aún nos cuesta entender como el pobre pudo acabar al lado de semejante loro, con lo sensato e inteligente que parecía. Resulta que el amor no es solo ciego, sino también sordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer de mi primo Zacarías debe de tener el record mundial de sílabas por minuto. A poco que ocupen las palabras en la cabeza, Inés puede hacértela rebosar en cuestión de segundos. Hablar con ella (escucharla a ella, mejor dicho) se parece a esa tortura china en la que una gota de agua cae sobre la frente del reo durante días. Solo que, en este caso, la tortura está concentrada: El primer minuto, la escuchas convencido de que podrás soportarlo, &lt;em&gt;¡al fin y al cabo son solo palabras!&lt;/em&gt; Pero al cabo de media hora ya no oyes palabras, sino obuses que impactan contra tu cerebro sin ninguna precisión, aquí y allá, como una lluvia de yunques. El movimiento de sus labios se convierte en el vaivén de una ametralladora descontrolada, como si alguien hubiera colocado un palito presionando el gatillo y se hubiera marchado a tomar un café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primo Zacarías, como ser humano que es, se adaptó a la nueva situación. Como casi nunca le dejaban hablar, tuvo que perfeccionar su lenguaje para expresar todo lo necesario en los breves instantes de silencio que le concedían. Poco a poco su técnica fue mejorando. Podía concentrar todos sus pensamientos y sensaciones en frases de apenas cuatro palabras. Sustituyó la cantidad por la calidad, hasta que la precisión de su lenguaje se hizo casi insoportable. Podía alegrarte o deprimirte con un solo sustantivo, hacer callar a sus enemigos con un solo adjetivo o seducir a las mujeres con un solo verbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, Inés abandonó a mi primo Zacarías. Decía que no la escuchaba. Zacarías se vino abajo y se aisló del mundo. Pasaba la mayor parte del tiempo en casa, o bebiendo en silencio en la zona más ruidosa del bar de su calle. Todos en la familia le teníamos algo de lástima, y comenzamos a visitarle a menudo. Solíamos encontrarle acurrucado en un sofá, con la televisión y cuatro aparatos de radio encendidos al mismo tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de todo es que, desde entonces, no volvió a hablar. Se quedó mudo como una jirafa y, aunque nos tenía a todos muy preocupados, ninguno nos atrevimos a presionarle para que saliera de su mutismo. “¡Ya hablará!” decían, pero pasaban los meses y mi primo no pronunciaba palabra. “Zacarías Keaton”, empezaron a llamarle en el barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Por qué no quieres hablar? –le pregunté por fin una tarde, durante una de mis visitas–. Lo hacías de maravilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inesperadamente, mi primo contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Porque ya no es un desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 40%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111221483157492486?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111221483157492486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111221483157492486' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111221483157492486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111221483157492486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/esposa-de-repeticin.html' title='Esposa de repetición'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111148498443762927</id><published>2005-03-22T10:44:00.000+01:00</published><updated>2005-03-22T10:49:44.436+01:00</updated><title type='text'>Informe 000000001.1</title><content type='html'>Siento no haber escrito en todos estos días, estuve de expedición. Después de casi veinticinco años en este lugar, el Alto Mando comenzaba a impacientarse por los resultados de la operación, y no me quedó más remedio que salir ahí fuera para completar los últimos detalles de mi informe. He hecho algunos hallazgos de interés. A saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Definitivamente, el teléfono móvil ha desplazado al ser humano como especie dominante en el planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La mejor forma de gastar el tiempo siendo persona es coger olas en la playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cualquier plan del Alto Mando para dominar la Tierra debe ser abortado: no hay Dios que domine este sitio (véase la definición de “Dios”en el glosario anexo al informe).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los pies siguen siendo un engorro para caminar, pero da gustito meterlos en el agua fría en primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El tabaco perjudica seriamente la salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El número de desnudos en televisión alcanza ya la nada despreciable media de tres por minuto. En breve se alcanzará la frontera de los cinco por minuto y podremos empezar a considerar al ser humano una especie civilizada (tal como estableció el Consejo de Ciencias en su “Socilógicum Clasificae”, artículo 134).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las personas están solas, pero se juntan unas con otras para disimularlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En la Tierra se pueden comer fresas con chocolate en público, y a nadie parece escandalizarle. No está considerado indecente ni obsceno, ni siquiera cuando se practica en grupos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obtención de estos datos (y otros más técnicos y secretos que figuran exclusivamente en el informe para el Alto Mando) me ha exigido una gran labor de investigación e infiltración. La tensión de verme sumergido entre estos seres, tan fascinantes como peligrosos, ha sido casi insoportable. He tenido que recurrir a todas las habilidades sociales aprendidas en los cursillos. Hasta ahora he sobrevivido a duras penas, pero no respondo de los resultados, ni de mi seguridad, en adelante, pues he sacrificado hasta el último de mis recursos. El domingo me gasté el chascarrillo de emergencia. No sé que ocurrirá la próxima vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 60%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111148498443762927?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111148498443762927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111148498443762927' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111148498443762927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111148498443762927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/informe-0000000011.html' title='Informe 000000001.1'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111092353023102373</id><published>2005-03-15T22:52:00.000+01:00</published><updated>2005-03-15T23:11:27.463+01:00</updated><title type='text'>La gran mentira del libre albedrío</title><content type='html'>Yo querría creer en el libre albedrío. Me gustaría pensar que soy libre para tomar decisiones, que existe algo no determinista en el interior de mi mente. No quiero pensar que soy una máquina de estados, como las que se usan en electrónica digital. ¿Sabéis lo que es una máquina de estados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/estados.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/estados.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La máquina puede encontrarse en cualquiera de los posibles estados. Para una cierta entrada (In), la máquina dará una salida (Out), en función del estado en el que se encuentre. Por ejemplo, si estoy en el estado “Dormido” y recibo la entrada “¡Levántate ya que son las diez!”, se producirá la salida: “¡Joeeeeeee!" y la máquina pasará al estado “Despierto pero empanao”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día estaba repasando los apuntes de una asignatura de hace tres años y, al leer una de las líneas, se me ocurrió un chiste tonto. Lo escribí en la esquina inferior de la hoja, para que no se me olvidara. Me equivoqué al escribir una "f" y puse una "l", así que tuve que hacer un pequeño tachón. Cuando pasé de página encontré, en la esquina inferior de la hoja siguiente, el mismo chiste, de mi puño y letra, palabra por palabra. La inclinación de las líneas era idéntica y había un tachón delante de la f.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría pensar que no soy una máquina de estados, pero ni siquiera soy libre para elegir lo que pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Aprovecho para darle las gracias al profesor de métodos numéricos por haberme recordado la belleza de vivir: cada minuto que paso fuera de sus clases me parece el más feliz de mi existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111092353023102373?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111092353023102373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111092353023102373' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111092353023102373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111092353023102373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/la-gran-mentira-del-libre-albedro.html' title='La gran mentira del libre albedrío'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111053388783957533</id><published>2005-03-11T10:33:00.000+01:00</published><updated>2005-03-11T10:54:54.406+01:00</updated><title type='text'>11 céntimos por palabra (2ª parte)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Este es el cuento del concurso. No seáis muy duros.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;LA SEÑORA EDDA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;Vivo en un piso pequeño de la capital, en una calle secundaria de un barrio secundario. Me llamo Irene Díaz, y me mudé aquí para poder estudiar arquitectura en la universidad. Prefería vivir en mi pueblo, aquí no conozco a nadie. Nunca he sido una chica muy social pero, desde que me trasladé, estoy prácticamente sola. No he conseguido hacer amigos en la escuela, aunque tampoco lo he intentado. La verdad es que la única persona con la que hablo aquí es con mi vecina, la señora Edda.&lt;br /&gt;La señora Edda es una anciana, tiene casi noventa años (los cumple en junio). Vive al otro lado del rellano. La conocí el día que llegué. Recuerdo que subí con las maletas y me encantó su puerta. Aquí todo está viejo, y medio abandonado, pero su puerta es nueva, esmaltada en blanco, y tiene líneas doradas incrustadas. El pomo es de cristal tallado. Me quedé embobada con el llamador, que tiene forma de angelote, y me puse a juguetear con él. De tanto darle vueltas, se me escurrió y golpeó la puerta. La señora Edda abrió en seguida, sorprendiéndome en mitad del pasillo con todos mis bártulos. Estaba sentada en su silla de ruedas y, como no me lo esperaba, me sobresalté al encontrar su cara tan abajo. Por encima de su figurita frágil el apartamento se veía oscuro. La intensidad de la luz vibraba en el interior, al ritmo irregular de un televisor.&lt;br /&gt;-Hola –le dije-, soy Irene Díaz, su nueva vecina.&lt;br /&gt;Ella me miró de arriba abajo, por encima de sus gafas de pasta, y creo que le parecí bien.&lt;br /&gt;-Pasa querida –dijo-. No vas a quedarte en el pasillo todo el día, ¿verdad? Tomaremos una copa.&lt;br /&gt;-Lo siento, tengo que guardar mis cosas. Es que acabo de llegar, ni siquiera he abierto la puerta de mi apartamento…&lt;br /&gt;La señora Edda guiñó los ojos y me interrumpió, levantando un nudoso dedo índice.&lt;br /&gt;-¡Haremos como si aún estuvieras de viaje! Considera esto una parada en el camino, como un motel de carretera. Así parecerá que el viaje ha sido mucho más largo. ¡Los viajes de ahora son tan breves! Adoraba los que duraban días, cuando había que trasnochar en un vagón perdido en mitad de ningún sitio. Ven, pasa, empuja tus maletas. ¿Has visto “El expreso de occidente”? Es una película de Geena Hayworth. Aquello si eran viajes... Venga, entra, la veremos juntas, te gustará.&lt;br /&gt;El piso de la señora Edda es genial. Es enorme, creo que en realidad son dos apartamentos unidos. Hay libros por todas partes, y rollos de película formando pilas en cada esquina. En el centro de la sala de estar hay un proyector de cine auténtico. En lugar de un televisor normal, tiene una gran pantalla de tela blanca, que cubre toda una pared.&lt;br /&gt;La señora Edda rebobinó la película que había en el proyector y la cambió por una nueva, que había sacado de una vieja lata de metal. La habilidad con la que sus dedos huesudos manipulaban la máquina me dejó boquiabierta.&lt;br /&gt;Creo que aquella fue la primera vez que vi una película entera en blanco y negro. Y tenía razón, sí que me gustó. Me gustó la forma de caminar desgarbada de Geena Hayworth por los salones del expreso, inconcebiblemente grandes, sin temblores ni baches, como tendrían que ser de verdad los viajes en tren. Me gustaron las miradas brillantes por el humo de los cigarrillos, las lámparas de araña, los sombreros de copa y los guantes por encima del codo. Y me gustaron las frases, de apenas ocho palabras, que lo decían todo justo antes de los besos.&lt;br /&gt;Cuando se terminó, la señora Edda me dio a elegir entre otras dos películas: “África” y “El Color de la Sangre”.&lt;br /&gt;-“África” es una historia de amor sin límites en una tierra virgen y salvaje, y Geena sale fabulosa -me explicó-. Y “El Color de la Sangre” es una bellísima tragedia en la Roma de Nerón. Es maravilloso como muere Geena al final, atravesada por una lanza. ¡Lo hace con tanta delicadeza, sin una gota de sangre!… Ojalá el día que yo me muera lo haga con esa elegancia.&lt;br /&gt;-¿Siempre ve películas de Geena Hayworth? –pregunté.&lt;br /&gt;-¿Por qué iba a ver otra cosa? –Contestó la señora Edda, realmente sorprendida-. Si quieres aprender a ser una mujer, obsérvala a ella. No hay ninguna que le llegue a la suela del zapato.&lt;br /&gt;-“El color de la sangre” entonces –dije yo-. Hoy aprenderemos a morirnos con elegancia. &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;______________________&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Se acerca ya el examen de estructuras. Le tengo pánico a ese examen, ya lo he suspendido dos veces. Si lo apruebo, le pondré una vela a algún santo, aunque no estoy segura de a cuál, porque no sé para qué sirve cada uno. Tengo la cabeza embotada de hacer problemas y creo que estoy perdiendo el contacto con la realidad. Ayer no pude aguantarlo más y me tomé un descanso para ir a casa de la señora Edda. Lo hago a menudo, nos vemos tres o cuatro películas a la semana. Hace tiempo que se nos acabaron las de Geena Hayworth, pero no importa, las vemos otra vez.&lt;br /&gt;-¿Un terrón de azúcar o dos? –me preguntó la señora Edda desde la cocina. Sabe perfectamente que no tomo azúcar, pero le encanta hacer esa pregunta.&lt;br /&gt;-No, gracias, hoy lo tomaré sin nada –le contesté.&lt;br /&gt;Mientras tomábamos café y pastas vi en el periódico el anuncio de un ciclo de cine clásico, que daban en la universidad.&lt;br /&gt;-Echan “África” esta noche en la facultad de Económicas –dije-. Y es gratis.&lt;br /&gt;-No hables con la boca llena, querida –me regañó la señora Edda. Cogió su taza de café con dos deditos, tomó un sorbo y añadió:&lt;br /&gt;-Pero esa es una idea maravillosa. Además, tengo ganas de estrenar mi sombrero nuevo. ¡Oh, vaya, pero si estoy hecha un desastre! Tengo que vestirme y maquillarme. Llevaré ese delicioso vestido negro… ¿Podrías pasarte dentro de una hora?&lt;br /&gt;Fui a casa, repasé un rato los apuntes y miré en Internet, cuatro veces, la hora del examen. En efecto, seguía siendo a las ocho y media. Luego me puse los carísimos vaqueros que me compré la semana pasada (los culpables de que esta semana solo pueda ir a cines gratis) y una camiseta blanca que, por qué no decirlo, me queda estupendamente.&lt;br /&gt;Cuando volví a casa de la señora Edda se me abrieron los ojos como platos. En primer lugar porque estaba de pie. Y, en segundo lugar, por las pintas que llevaba: se había puesto un traje negro viejísimo, que le estaba enorme, aunque seguramente le había quedado genial cuando era joven (y cuando uno podía llevar esos vestidos sin que parecieran un disfraz). Se había pintado la cara como una puerta y llevaba una pamela de terciopelo, inclinada sobre el ojo izquierdo. Creo que se dio cuenta de lo que yo estaba pensando, porque levantó la barbilla y me dijo:&lt;br /&gt;-Quizá vaya algo recargada, pero tampoco es que tú seas la reina de la elegancia, querida.&lt;br /&gt;-No sabía que pudiera usted caminar -observé.&lt;br /&gt;-Y no puedo –dijo ella-, así que será mejor que me acerques esa silla.&lt;br /&gt;Me pareció que se tambaleaba un poco y corrí a ayudarla. Cuando por fin se sentó, daba la impresión de estar agotada. La reprendí con la mirada y se encogió de hombros.&lt;br /&gt;-Quería verme en el espejo –declaró-. Alguien tenía que admirar este vestido, antes de que volviera a guardarlo, o el pobre se moriría de pena.&lt;br /&gt;Aún faltaban algunas horas para la película, así que nos fuimos a dar una vuelta por ahí. Empujar una silla de ruedas es mucho más cansado de lo que parece, pero la conversación de la señora Edda te hace olvidar hasta el dolor de pies. Nos pasamos un buen rato caminando por la calle principal, burlándonos entre nosotras de la gente con la que nos cruzábamos. Después la llevé al “Montmartre”, una zona de tiendas pseudo-bohemias que descubrí hace tiempo. En realidad, casi todo lo que venden allí es ropa para pijos que quieren parecer menos pijos, pero al menos tienen los escaparates llenos de chismes de colores, y eso siempre me ha gustado. La señora Edda compró una estola blanca espantosa, que aún conservaba la cabeza de algún bicho, y una postal preciosa de James Dean. También compró un sombrero para mí, porque decía que una dama sin sombrero no es una dama. Elegí uno de color rojo chillón, con letras tipo graffiti. Creo que no le gustó nada, pero dijo que era “encantador”.&lt;br /&gt;Luego, la señora Edda decidió que era su turno para elegir destino. Me llevó a una cafetería fantástica en el centro, con adornos de madera y bollos en el escaparate, de esos que hipnotizan a los niños mofletudos en los anuncios de Navidad. Pedimos un te americano, con una pizca de ginebra (la señora Edda dice que es mano de santo para la anemia). Nos la sirvió un tipo muy viejo, arrugadito como una pasa, con el bigote rizado hacia arriba igual que el de Dalí. Saludó a la señora Edda diciéndole “¡Tú por aquí, nena!” y ella le guiñó un ojo. Estuvieron un rato charlando en voz baja. Aunque no entendí lo que decían, noté que los dos tenían los ojos brillantes y la mirada perdida, quizá puesta en otro tiempo. No sé si fue el aire frío de la calle, el olor a madera vieja del local, o el sonido atronador de la cafetera exprés, pero el té me supo como nunca.&lt;br /&gt;-Tienes una cara muy bonita –me dijo la señora Edda, cuando el señor del bigote se marchó-. Tú podrías haber llegado a ser Geena Hayworth.&lt;br /&gt;-No, señora Edda –contesté-. Yo quiero ser arquitecto.&lt;br /&gt;Por fin dio la hora y nos acercamos hasta la sala de cine. Estaba llena de gente. Todos eran chavales jóvenes, seguramente universitarios. Reconocí a algunos de mi escuela, pero no saludé a nadie.&lt;br /&gt;-¡Vaya! –Exclamé-, está a tope, qué cosa tan rara.&lt;br /&gt;-¿Qué tiene de raro? –preguntó la señora Edda.&lt;br /&gt;-Bueno –repuse-, es una película muy vieja, y en blanco y negro… Y todos estos parecen tan críos… Para mí que solo han venido porque es gratis&lt;br /&gt;La señora Edda levantó sus delgadas cejas&lt;br /&gt;-Tú también pareces una cría –repuso un poco malhumorada-. Además, es una buena película.&lt;br /&gt;-Usted si que es una cría, señora Edda –añadí yo. Me sonrió y se apagaron las luces.&lt;br /&gt;Yo ya había visto la película tres o cuatro veces, pero en esta ocasión me pareció diferente. Me emocioné más que nunca. Me la creí. Entré con todos mis sentidos en aquella selva gris, fabricada en Hollywood; pisé con mis propios pies la tierra virgen de cartón piedra; me enamoré del protagonista y temblé cuando el león rugió a lo lejos. A mi alrededor, el público parecía hechizado. Un cocodrilo hundió al porteador bajo el agua del río y el cine entero gritó horrorizado. El chico salvó a Geena y todas las parejas se dieron la mano. Había algo en el ambiente, una especie de vínculo entre los espectadores, como si todos nos hubiéramos convertido en fervientes discípulos de una poderosa religión. Cuando, finalmente, el “The End” se iluminó en la pantalla, la sala entera se puso en pie y rompió a aplaudir.&lt;br /&gt;-¡Es increíble, señora Edda! –exclamé-. ¡A la gente le encanta! ¡Todavía les gusta!&lt;br /&gt;Miré a la señora Edda. Estaba acurrucada en su butaca, con las manos juntas en el regazo. Su vestido de medio siglo, la expresión soñadora de sus ojos, su sonrisilla nostálgica... Por un momento, me pareció una superviviente, la última de una especie. Como un testigo de un tiempo que se acaba, asomándose, a través de un agujerito, al mundo que lo reemplazó. Dos gruesas lágrimas caían por sus mejillas arrugadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;______________________&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes, al regresar del examen, me encontré a la señora Edda en la cama. Mientras me explicaba que no se había levantado en todo el día, se desmayó durante unos segundos. Llamé a un taxi y nos fuimos al hospital. Ella se dejó llevar sin ninguna queja, aunque me pidió que no me olvidara de su maquillaje. Hizo todo el trayecto con el dorso de la mano apoyado sobre la frente, suspirando. En el hospital, el médico le hizo un breve reconocimiento y después la ingresaron.&lt;br /&gt;Me pasé la noche sentada en un banquito del pasillo. La señora Edda se había dormido. Supuse que le habían dado algo, porque es imposible que nadie se duerma con tanto chisme enchufado en el cuerpo. Sobre la una, vino un médico y me preguntó si la señora Edda era mi abuela. Le dije que no, que sólo era su vecina, y me pareció que se extrañaba mucho. Se marchó sin decirme lo que había venido a decir. No es buena señal que los médicos traigan noticias que solo pueden escuchar los familiares. Entré un rato en la habitación, pero me resultó imposible mirarla a ella. Lo único que podía ver eran los tubos, las sábanas blancas de hospital y la luz helada del fluorescente.&lt;br /&gt;Me acurruqué en un sofá y traté de dormirme. Me puse a pensar en el examen, en que aquel sofá me estaba arrugando la ropa y en el latazo que es velar a los enfermos. Cuando me di cuenta, me avergoncé y decidí intentar pensar en la señora Edda, en su cara y en lo mucho que la iba a echar de menos. Pero no pude, ¡qué cosas! Me dormí dándole vueltas al problema tres.&lt;br /&gt;Ya había amanecido cuando la señora Edda me llamó. Me acerqué a la cama, porque su voz sonaba muy bajita.&lt;br /&gt;-¿Sabes una cosa, querida? –me dijo-. Después de tantos años deseando ser Geena Hayworth me he dado cuenta de algo.&lt;br /&gt;-¿De qué, señora Edda?&lt;br /&gt;-¿De qué va a ser, querida mía? De que es imposible. Geena no existe, sólo es una fantasía. Alguien se la inventó, la fabricó, como si fuera una pieza de coche, y luego nos la vendió al precio de una entrada de cine. Ninguna mujer será jamás cómo ella, porque ella no era una mujer, sino un sueño. Pero, ¿sabes una cosa?&lt;br /&gt;Me encogí de hombros. Ella se apoyó sobre los codos, para erguir un poco la cabeza. Parpadeó despacio, giró la cara para mostrarme su perfil y dijo:&lt;br /&gt;-Ha sido muy divertido intentarlo.&lt;br /&gt;Luego salí al pasillo, llamé a una enfermera y me quedé allí, preguntándome cuánto tiempo llevaría la señora Edda planeando el breve monólogo que acababa de recitarme. Quizá se le ocurrió mucho antes de conocerme. A lo mejor yo era el público que estaba esperando para sus últimas palabras.&lt;br /&gt;Por el pasillo llegó un hombre, avanzando a pasos cortos y lentos, con un ramo de flores en la mano. Lo reconocí al instante, por su bigote curvado. Era el dueño de aquella cafetería del centro. Se sentó a mi lado y dijo:&lt;br /&gt;-Se ha muerto, ¿no?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Siempre dijo que moriría en una isla de los mares del Sur -murmuró.&lt;br /&gt;Yo asentí, él asintió también y nos quedamos un rato mirando a la pared.&lt;br /&gt;-¿Te dijo ella quién era? –preguntó por fin.&lt;br /&gt;-No –contesté-, pero yo lo sabía.&lt;br /&gt;El hombre me miró extrañado.&lt;br /&gt;-Hace ya muchos años que empezó a preferir su verdadero nombre. ¿Cómo te enteraste?&lt;br /&gt;-Tenía admiradores que aún le enviaban cartas de vez en cuando –repuse-. El cartero se las pasaba por debajo de la puerta, pero no era muy cuidadoso. A veces se quedaba medio sobre fuera, y la dirección con el nombre se podía leer desde el rellano.&lt;br /&gt;Volvimos al silencio durante unos minutos. Luego él separó una flor del ramo, me la dio y se puso de pie.&lt;br /&gt;-Creo que pasaré un rato a despedirme –declaró, y entró en la habitación.&lt;br /&gt;Bajé las escaleras para irme a casa. En la puerta del hospital había unos cuantos periodistas, y una cámara de televisión.&lt;br /&gt;-¿Es usted la chica que estaba con Geena Hayworth? –me preguntó uno de ellos.&lt;br /&gt;-Sí, soy yo –respondí. Enseguida se me acercaron un montón de micrófonos de colores.&lt;br /&gt;-¿Por qué cree usted que se escondía? –preguntó una voz.&lt;br /&gt;-No se escondía –contesté yo-. Vivía al lado de mi casa.&lt;br /&gt;Los periodistas empezaron a hacerme preguntas a toda velocidad, pisándose unos a otros:&lt;br /&gt;-¿Estaba sola?&lt;br /&gt;-¿Piensa cobrar usted su herencia?&lt;br /&gt;-¿Es cierto que tenía problemas con la bebida?&lt;br /&gt;Aparté los micrófonos sin contestar a nada y seguí bajando las escaleras. No me siguieron. Cuando bajaba el último peldaño, uno de ellos preguntó:&lt;br /&gt;-¿Cómo fue su muerte?&lt;br /&gt;Me detuve y volví la cabeza.&lt;br /&gt;-Pues fue…&lt;br /&gt;Durante un instante me quedé callada, sin saber que responder.&lt;br /&gt;-Muy elegante -concluí. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111053388783957533?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111053388783957533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111053388783957533' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111053388783957533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111053388783957533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/11-cntimos-por-palabra-2-parte.html' title='11 céntimos por palabra (2ª parte)'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-111032546735055347</id><published>2005-03-09T00:43:00.000+01:00</published><updated>2005-03-09T09:27:32.626+01:00</updated><title type='text'>Verde</title><content type='html'>&lt;p&gt;Mi amigo J siempre quiso ser un orco. Había leído docenas de veces “El Señor de los Anillos”, y había visto las películas otras tantas. Hablaba del mithril y de las runas élficas como quien comenta el último Madrid-Barça. Conocía el nombre de todas las armas antiguas, y el manejo de muchas. En la residencia de estudiantes, pasaba todo su tiempo libre dibujando retratos terroríficos de orcos verdes. Y, cuando regresaba al pueblo los fines de semana, practicaba a escondidas sus movimientos de esgrima medieval en un pequeño cobertizo, utilizando una réplica de la espada de Conan que le habían regalado por su cumpleaños (ejercicios que, accidentalmente, le costaron la cabeza a alguna que otra gallina imprudente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando aparecieron los videojuegos de rol por Internet. En aquella época, J y yo solíamos jugar durante horas en aquellos mundos virtuales. Yo era un gran mago humano y él, cómo no, era un poderoso guerrero orco. Visitábamos países extraños, matábamos dragones, conquistábamos ciudades… Lo pasábamos en grande. Pero con el tiempo, las cosas empezaron a cambiar. Cada vez me resultaba más difícil encontrarme con J en persona. Sus compañeros de piso me contaban que se pasaba el día entero encerrado en su habitación. A veces transcurrían semanas sin que nadie le viera. Nuestra relación se redujo, poco a poco, a la de nuestros personajes en el ordenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto su personaje se hizo mucho más poderoso que el mío. Durante un tiempo, seguimos compartiendo aventuras, aunque estaba claro que yo representaba un lastre para él. Al poco, yo mismo le sugerí que buscara compañeros de batalla a su nivel, más estimulantes. Dejamos nuestra cyber-sociedad con una reverencia de nuestros muñecos y un amistoso “ya nos veremos por aquí”. Lo cierto es que no volvimos a encontrarnos. A veces oía a otros jugadores hablar de un orco gigantesco, que había derrotado a todos sus oponentes y que deambulaba en las profundidades deshabitadas del cyber-mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron las vacaciones de verano, y supuse que mi amigo J se iría a pasarlas a su pueblo. Cuando comenzó el curso siguiente, él no apareció. Decidí visitarle en persona. Fui a la residencia, pero sus compañeros me dijeron que no le habían visto desde hacía mucho tiempo. Había desaparecido, sin más. Llamé a su pueblo y su madre, entre lágrimas, me contó más o menos lo mismo. Nadie había sabido nada de él desde hacía meses. Resultó un golpe tremendo, y estuve muy preocupado durante semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día volví a conectarme al juego. Recorrí con mi personaje los caminos de siempre, para recordar los viejos tiempos. Hacía tanto desde la última vez que había jugado, que me desorienté y me perdí. Mi muñeco vagó durante una hora por un oscuro bosque que no había visto jamás. Estaba apunto de apagar el ordenador cuando algo me sobresaltó. Entre los árboles apareció una figura enorme, de un color verde tan oscuro que casi parecía negro. Me agazapé, intentando que no me viera, pero la criatura giró hacia mí su pesada cabeza y me clavó sus brillantes pupilas rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba aterrorizado y me quedé quieto, esperando mi ejecución, pero el monstruo no me atacó. En lugar de eso, sonrió y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya soy un orco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pudiera a contestarle, su oscura silueta ya había desaparecido en la espesura.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 30%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-111032546735055347?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/111032546735055347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=111032546735055347' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111032546735055347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/111032546735055347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/verde.html' title='Verde'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110993390872030265</id><published>2005-03-04T11:45:00.000+01:00</published><updated>2005-03-04T11:58:28.720+01:00</updated><title type='text'>11 céntimos por palabra</title><content type='html'>¡He ganado el concurso de relatos sobre la mujer! Perdonad por el título de este post, ya sé que parece materialista, pero yo encuentro muy poético el comercio de palabras por dinero. Cincuenta mil pelas, una medallita, una plaquita, me publican y una palmadita del señor alcalde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Tenía que haberme presentado al concurso de Drak Queens... ¡¡¡En ese daban 6000 lerus!!!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110993390872030265?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110993390872030265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110993390872030265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110993390872030265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110993390872030265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/11-cntimos-por-palabra.html' title='11 céntimos por palabra'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110988076563842760</id><published>2005-03-03T21:12:00.000+01:00</published><updated>2005-03-03T21:16:28.606+01:00</updated><title type='text'>Venecia</title><content type='html'>¿Alguna vez has construído una máscara veneciana, usando tu propia cara como molde? Prúebalo, te harás una idea de lo que se siente al ser enterrado vivo. Y el resultado es un retrato perfecto de ti mismo, aunque frío, rígido y muy blanco. Algo así como un recorte de tu cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/definitivo.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/definitivo.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 80%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110988076563842760?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110988076563842760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110988076563842760' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110988076563842760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110988076563842760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/venecia.html' title='Venecia'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110972208999735386</id><published>2005-03-02T01:07:00.000+01:00</published><updated>2005-03-02T01:31:42.816+01:00</updated><title type='text'>Insert coin</title><content type='html'>Siempre me han gustado los videojuegos. Me atraen como la mismísima gravedad, desde que era muy pequeño (aunque últimamente apenas tengo tiempo para ellos). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre odia todo aquello que huela a diversión electrónica pero, por suerte, le encantan el resto de las aplicaciones de la informática. Compró un maravilloso msx cuando los ordenadores aún eran un lujo caprichoso para fanáticos. Y poco después, en la Navidad del 86, los Reyes Magos se portaron como tales y −desoyendo los consejos de mi padre− trajeron un lote de diez videojuegos. Recuerdo el efecto hipnótico que me produjeron aquellas primeras imágenes en fósforo verde, y lo eternos que se hacían los minutos mientras se cargaban los programas desde un casete. Los personajes eran monigotes de cuatro píxeles, y los escenarios estaban construidos con unos pocos dibujitos elementales, repetidos hasta la saciedad, pero a nadie parecía importarle. Yo me creía aquellos mundos como si existieran de verdad. Es poco probable que ningún juego moderno, por muy realistas que sean los gráficos, sea capaz de engañarme más que los rectángulos saltarines de los ochenta. Sí, vale, es verdad, entonces tenía seis años… Pero no se trata solo de eso. Los juegos viejos eran como los libros: tenías que ponerlo casi todo por ti mismo. Tampoco los libros tienen muy buenos gráficos y, sin embargo, pueden ser mucho más creíbles que una película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me mudé al pueblo en el que vivo ahora, encontré que había dos salones recreativos. Comparadas con las primitivas imágenes de mi pequeño ordenador, aquellos gráficos parecían la realidad misma. Me quedé deslumbrado. Aunque nunca metía una sola moneda −porque mi padre me había convencido de que aquello significaría mi perdición−, me pasaba horas merodeando entre las máquinas, mirando por encima del hombro de siniestros adolescentes, observando como aquellas diminutas y brillantes criaturas nacían y morían en la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por entonces, soñaba con programar mi propio videojuego. En muchos de los primeros juegos del msx el código era accesible, y mi hermano y yo nos divertíamos modificándolos. Cambiando el dibujo de un coche por el de un monigote con una pelota, el juego de rally se convertía en uno de fútbol. Supongo que fue allí donde le cogí cariño a la programación. Intenté hacer mi primer videojuego completo cuando tenía 10 años pero jamás conseguí que el muñeco y los malos se movieran a la vez: o se movía uno o se movían los otros. Yo quería hacer un juego de kárate, pero me salió algo parecido al esconderite inglés.  He programado varios juegos, relativamente sofisticados, a lo largo de mi vida, pero sigo con la espina clavada de aquel primero. Perdí el programa sin conseguir que funcionara. En fin, ¡qué le vamos a hacer! Un pequeño trauma más para la colección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre sigue pensando que los videojuegos son una pérdida de tiempo y, sobre todo, una fuente inagotable de violencia. No he sido capaz de convencerle de que pueden ser una forma de arte más, tan válida como las otras. Él dice que no puede verlos como tal mientras sigan siendo tan sangrientos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no acabo de creerme que los videojuegos inciten a la violencia (aunque, quizá sí, inciten al suspenso). Según mi experiencia, las personas más aficionadas a los videojuegos suelen ser también las más pacíficas y caseras (freakys, para entendernos). ¿Quién sabe? Tal vez mi padre lleve algo de razón: no parece muy sano que los niños disfruten atropellando viejas y disparando a la gente en la cabeza.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El otro día, mi hermano pequeño y yo nos compramos un juego nuevo, estúpidamente caro, que se llama “World of Warcraft”. Pertenece a una nueva generación de videojuegos, los llamados “masivos”, en los que miles de personas interactúan en un mundo virtual, a través de Internet. Gráficos 3D, efectos de luces, simulación de fenómenos meteorológicos… Es cierto, no soy tan purista como creía, me pierde lo nuevo. Pero hay algo que, gracias a Dios, no ha cambiado: después de casi un cuarto de siglo, todavía me engañan con un juguete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110972208999735386?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110972208999735386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110972208999735386' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110972208999735386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110972208999735386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/03/insert-coin.html' title='Insert coin'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110944853600829758</id><published>2005-02-26T21:08:00.000+01:00</published><updated>2005-02-26T21:12:41.873+01:00</updated><title type='text'>El aparcamiento</title><content type='html'>Hay gente que, cuando compra una casa o un apartamento, busca vistas al mar, a la montaña, a la ciudad… Pero yo, sin ninguna duda, me quedo con las vistas al aparcamiento del tívoli. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi habitación de estudiar es como una pequeña galería, con tres grandes ventanas que ofrecen una vista perfecta del aparcamiento. Y os aseguro que es el paisaje más cambiante y surrealista que uno pueda encontrar. No sé si recordaréis el asunto del super-simulacro… Pues esa solo es una anécdota más en la interminable colección de disparates que transcurren en este aparcamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, aquí suelen organizar todos los grandes acontecimientos del pueblo. El otro día, sin ir más lejos, se enfrentaron un hada y una princesa con Darth Vader y su discípulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/hada%20vader.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/hada%20vader.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Además, los viernes montan aquí el mercadillo. Desde esta ventana he visto robos, comerciantes ilegales gritando “¡agua, agua!”, trenzadoras de pelo subsaharianas, vendedores de “water-lemon”, los primeros mickeys que bailaban en sus patitas de hilo… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez, pusieron aquí mismo un puesto de ropa interior femenina. La vendían al peso. Os aseguro que el espectáculo de diez mujeres peleándose por unas bragas es algo que no se olvida fácilmente. Aunque no todo es divertido. Mucha gente cree que la barandilla del aparcamiento les vuelve invisibles, o algo así. Se meten tras una lona del tenderete, para probarse la ropa que acaban de comprar, y no se dan cuenta de que están justo delante de mi ventana. ¿Que qué tiene eso de malo? Pues que, por alguna misteriosa razón, solo les pasa a señoras de más de 60 años. Y a eso hay que añadir las parejitas que aparcan el coche para darse el lote a 5 metros de mis narices, a los tíos que vienen a mear en los árboles (se cuentan ya por cientos), y a los pirados que vienen a hacer derrapes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último viernes, salí a comprar pescado. Caminando por las solitarias calles de mi urbanización, vi un coche que aparcaba. Cuando pasaba a su lado, salieron de su interior diez indios apaches, ataviados y pintados para la guerra. Durante un instante busqué mentalmente mi “colt”. Luego sentí un poco de pena de verlos así, tan venidos a menos, ¡con el miedo que daban en las películas...! Ellos me miraron muy orgullosos, como diciendo “¿Algún problema? Jerónimo también lo hacía”. Me ofrecieron un CD pero no se lo compré, aunque tocan estupendamente. Al menos no les grité: “¡¡¡Dejad los ●●● golpes de una ●●● vez, que me tenéis hasta los ●●● ●●●!!!” (Que es lo que me apetece gritar todos los viernes cuando tocan los ●●● tambores a tres pasos de mis orejas durante toda la mañana).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad 99%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110944853600829758?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110944853600829758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110944853600829758' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110944853600829758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110944853600829758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/el-aparcamiento.html' title='El aparcamiento'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110911319104951818</id><published>2005-02-22T23:58:00.000+01:00</published><updated>2005-02-23T00:23:50.503+01:00</updated><title type='text'>Es mejor ser el hombre yoyó que el hombre tutú</title><content type='html'>(Léase con la voz de Félix Rodríguez de la Fuente)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empieza otra vez el curso y el hombre yoyó, sorprendido en la parte más baja de su recorrido, se dispone a enfrentar los viejos desafíos con una mirada renovada. Muy tiesecito se sienta en su butaca, rotula con su mejor letra los nombres de sus nuevas asignaturas, imprime con el ordenador diez copias de sus horarios y añade una carga más al depósito de su portaminas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la última campaña ha sido catastrófica ¿Qué pasa con las batallas perdidas? ¿Qué hacemos con los muertos? Los suspensos se embalsaman cuidadosamente, como venerables faraones, y se envían a la estantería-pirámide de las “asignaturas pendientes”. No hay funeral ni cortejo fúnebre porque, por una vez, la vida después de la muerte es un hecho contrastado: la resurrección llegará en julio, a fecha preestablecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez sí, el hombre yoyó está convencido de que todo saldrá bien. El gesto de su cara parece sacado de un libro de autoayuda: “cada día es una nueva vida para el hombre sabio”. Al final va a resultar que el viejo &lt;a href="http://www.winnerstrategies.com/Carnegie.htm"&gt;Dale Carnegie&lt;/a&gt; tenía razón. Después de todo, el mundo no es tan complicado como creíamos. El verano asoma prometiendo sol y playa, y en la radio suena “I’ll be there for you”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima que un pensamiento, sin mayor importancia, se haya colado entre los poros de su optimismo. Una aguda vocecilla que le dice: “¡Eres el hombre yoyó! ¡Eres el hombre yoyó!”. Así que el pobre hombre yoyó no tiene más remedio que preguntarse si aún hay alguien dándole impulso, o si éste último rebote solo es fruto de una inercia que se agota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Perdonad por tardar tanto. Me he pasado unos días con la desesperante sensación de haber dicho ya cuanto tenía que decir en este mundo. Por suerte (para mí) o por desgracia (para el resto), ya se me ha pasado. Le cambié el cromo del mutismo por el de la decepción existencial a un niño en el patio del colegio. Os aseguro que estoy intentando dejar este maldito vicio de la autocompasión, pero cuesta un huevo. Y escribir posts autodestructivos no ayuda demasiado… En fin, me pondré a dieta de ajo y agua y a esperar tiempos mejores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110911319104951818?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110911319104951818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110911319104951818' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110911319104951818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110911319104951818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/es-mejor-ser-el-hombre-yoy-que-el.html' title='Es mejor ser el hombre yoyó que el hombre tutú'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110877666042969232</id><published>2005-02-19T02:29:00.000+01:00</published><updated>2005-02-19T02:34:56.110+01:00</updated><title type='text'>Las buenas historias no quieren ser escritas</title><content type='html'>&lt;em&gt;Fragmento extraído de &lt;/em&gt;“Crónicas de un escritor” &lt;em&gt;de A. S. Littlesand, 1967:&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Las buenas historias no quieren ser escritas. Nunca se aparecen cuando uno espera la inspiración sentado delante de una hoja en blanco. Y si lo hacen en otro momento, en la oscuridad de un cine o jugando a las cartas en una playa al atardecer, será muy difícil escribirlas después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y por qué esto último? ¿Por qué es tan difícil pararse a escribir la historia que ya habías desarrollado en el interior de tu cabeza? Yo nunca he creído que sea un problema de pereza. Una posible razón es que muchas personas —que se esconden bajo la apariencia de escritores— son en realidad pensadores. No les gusta contar historias a los demás, sino a si mismos. A veces tienen la fortuna de pensar sobre el teclado de una máquina de escribir, y dejar, como despojo de su diversión, un buen relato en el papel. Pero, ¿qué pasa cuando la historia llega en el momento inapropiado? ¿Qué ocurre cuando, no teniendo papel y pluma, el pensador escribe la historia dentro de su propia mente, usando sus neuronas en vez de tinta? El supuesto escritor pierde entonces el interés en transformar los pensamientos en letra impresa, pues, a su modo de ver, el cuento ya está escrito […].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe otra posible causa: El terrible miedo, de todo aquel que se cree artista, a estropear algo de su propia creación. El escritor piensa que la historia que ha inventado es fabulosa, pero no confía igualmente en su habilidad para escribirla. Los escritores, aunque jamás acepten su poca imaginación o creatividad, pueden reconocer tranquilamente su falta de pericia técnica con el lenguaje (igual que la mayoría de la gente reconoce, sin ningún escrúpulo, tener poca memoria, pero nunca reconocería tener poca inteligencia). Así, el proyecto de escribir las mejores historias se va aplazando poco a poco, hasta que su propio autor las olvida o las aborrece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 0%) &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110877666042969232?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110877666042969232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110877666042969232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110877666042969232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110877666042969232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/las-buenas-historias-no-quieren-ser.html' title='Las buenas historias no quieren ser escritas'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110869424777921477</id><published>2005-02-18T03:36:00.000+01:00</published><updated>2005-02-18T03:46:20.610+01:00</updated><title type='text'>Historias de un carabinero</title><content type='html'>Mi abuelo era carabinero en la frontera de Orense con Portugal. No sé si habréis oído hablar de los carabineros, ya casi nadie recuerda ese nombre. Eran una rama de la guardia civil, que se encargaba de vigilar las fronteras e interceptar el contrabando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las historias de mi abuelo de aquella época son mis preferidas. Y no solo por la aventura, el peligro o  la acción, sino también por su extravagancia. Los delincuentes a los que perseguían casi nunca eran verdaderos delincuentes. No traficaban con drogas o armas, sino con garbanzos, huevos y mostacilla. Y claro, el trabajo de los carabineros se reducía a hacer la vista gorda todo lo que podían, y a cumplir con el deber solamente cuando no tenían más remedio. Quizá mi abuelo haya adornado sus recuerdos con los años, porque en sus historias nunca hay odio ni rencor. Los bandidos y los policías eran amigos, y se comprendían mutuamente, como resignados jugadores de un pilla-pilla irremediable. Los carabineros siempre tenían una manta para echarle por los hombros al contrabandista, cuando lo veían temblar, de vuelta al cuartelillo, por los fríos caminos de la montaña. Y el contrabandista, al que perseguirían esa misma noche, les llevaba pan blanco por la mañana porque “pobrecillos, no les da el sueldo ni para eso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también hay historias terribles, historias de auténticos malhechores. Las mejores son las del asesino de la frontera. ¿Tampoco habéis oído ese nombre? ¡Ah, claro que no, el tiempo es como una inmensa goma de borrar!… Éste individuo, portugués de nacimiento, se dedicaba a matar y robar en ambos países. Tras cada golpe, cruzaba la frontera para esconderse en el país vecino hasta que pasara la tormenta. Cuando mi abuelo llegó al pueblo al que le habían destinado –con sus 19 años, su fusil y su uniforme de botones dorados–, el asesino ya había comenzado sus andanzas. Se le conocía por haber matado a varios policías en la frontera, sin motivo alguno y por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, mi abuelo y su compañero habían sido enviados a patrullar por el monte. Como casi siempre, buscaron un lugar en el que no hiciera demasiado frío y se dispusieron a pasar la noche lo mejor posible. Hicieron turnos: mientras uno dormía, el otro montaba guardia. A la mañana siguiente, entumecidos por el frío y la humedad, se acercaron a uno de los pueblos de su ruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿No lo habéis oído? –Les preguntó un vecino–. El asesino ha estado aquí. Vino esta noche al baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Al baile? ¿Se presentó en el pueblo? –se sorprendió mi abuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Vaya que si se presentó! Bajó del monte, se paseó por mitad de la plaza y habló con todo el mundo. ¿Y sabéis qué iba diciendo? Pues que acababa de ver brillar los botones del uniforme de un carabinero, a la luz de la luna, y que le había perdonado la vida por no gastar una bala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo miró a su compañero, que iba totalmente cubierto con un impermeable sin botones, y después miró su propia chaqueta, con los botones bien relucientes, como mandaba el reglamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Pero tú no viste nada? –exclamó–. ¡A esa hora te tocaba a ti la guardia! Nosotros estábamos quietos y él andando, ¿cómo pudo vernos sin que tú le vieras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Algo sentí, algo sentí –contestó el compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quién le iba a decir entonces a mi abuelo que, algún día, llevaría en su propio bolsillo la carta con el último deseo del asesino, escrito de su puño y letra… Pero, ¡en fin! Esa ya es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 98%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110869424777921477?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110869424777921477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110869424777921477' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110869424777921477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110869424777921477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/historias-de-un-carabinero.html' title='Historias de un carabinero'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110850963207716865</id><published>2005-02-16T00:14:00.000+01:00</published><updated>2005-02-16T00:20:32.076+01:00</updated><title type='text'>Referéndum</title><content type='html'>Yo es que esto de los referéndum como que no lo termino de pillar: O aceptas lo que hay o... ¿o qué? No hay dos opciones, sino una opción y un vacío oscuro y tenebroso. Deberían reconocerlo directamente, y escribir en la papeleta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marque una de las dos opciones:&lt;br /&gt;a) Malo conocido.&lt;br /&gt;b) ¿?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, yo pertenezco a esa masa descerebrada que no sabe nada de la Constitución Europea. Lo siento, me pilló de exámenes, no me la he podido mirar. Tendré que fiarme de los políticos... Uy, ¿he dicho yo eso?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110850963207716865?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110850963207716865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110850963207716865' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110850963207716865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110850963207716865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/referndum.html' title='Referéndum'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110837440552640570</id><published>2005-02-14T10:43:00.000+01:00</published><updated>2005-02-14T10:54:45.083+01:00</updated><title type='text'>Los mares del sur</title><content type='html'>El sábado dieron en el canal satélite un especial de “Pilot Guides”. ¿Conocéis esos documentales? Supongo que sí. Son unos reportajes de viajes muy divertidos, en plan mochilero (aunque con mucho presupuesto). Antes, los presentaba Ian Wright, y el programa se llamaba “Lonely Planet” (por favor, el tipo que le puso nombre al programa “Humor se escribe con H”, que tome nota). Desde que cambiaron el nombre, han fichado a unos cuantos presentadores más. Ian sigue siendo el mejor, pero Justine Shapiro también mola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El especial del sábado trataba sobre las mejores playas del mundo. Es cruel emitir eso en esta época. ¿Cómo esperan que asimile semejante programa un teleco de exámenes y en invierno? Conseguí aguantarme las lágrimas cuando vi “La vida es bella”, pero lo del sábado fue demasiado: Aguas transparentes, color turquesa… Interminables franjas de arena blanca, salteadas de largas palmeras sinuosas… Olas perfectas, grandes, tubulares, brillantes… Y sí: bikinis, sombreritos de paja, cuerpos dorados y perfectos, tostados como un pollo en el grill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué no vivo en una choza de la playa, vistiendo solamente unas bermudas estampadas con flores de pacífico? ¿Por qué tengo que llevar los pies metidos en zapatos? ¿Por qué no puedo ganarme yo la vida pescando con una red y una canoa? Dadme un segundo; en cuanto termine estos problemas me pondré a pensar en las respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110837440552640570?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110837440552640570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110837440552640570' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110837440552640570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110837440552640570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/los-mares-del-sur.html' title='Los mares del sur'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110823181907873174</id><published>2005-02-12T19:08:00.000+01:00</published><updated>2005-02-12T19:20:58.273+01:00</updated><title type='text'>Literatura interesada</title><content type='html'>Estoy escribiendo un cuento para un concurso de relatos. Pretendo ganarlo por el método de reducción al absurdo. Es decir: espero ser el único que presente un relato, con lo cual el grupo de participantes se reduciría a mí (el absurdo). No creo que nadie escriba nada porque el tema del concurso es muy, pero que muy, muy complicado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si gano, me llevaré casi trescientos euros. Podría comprarme un monitor plano para el ordenador, o un gorro panamá, que siempre he querido uno… Claro, que si escribiera dos cuentos y no se presentase nadie más, me llevaría los dos primeros premios, lo que suma 550 euros. Con eso y un poquito que tengo ahorrado me da para un portátil… Y ya si escribiese tres cuentos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo? ¿Que cuál es el tema del concurso? La mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 90%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110823181907873174?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110823181907873174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110823181907873174' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110823181907873174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110823181907873174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/literatura-interesada.html' title='Literatura interesada'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110806299346301891</id><published>2005-02-10T20:16:00.000+01:00</published><updated>2005-02-11T00:00:02.623+01:00</updated><title type='text'>Dientes falsos</title><content type='html'>¿Por qué una risa sin dientes parece auténtica y una risa con dientes parece fingida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/risa.jpg'&gt;&lt;img border='0'class='phostImg'src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/risa.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: ¿?)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110806299346301891?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110806299346301891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110806299346301891' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110806299346301891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110806299346301891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/dientes-falsos.html' title='Dientes falsos'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110797635771360620</id><published>2005-02-09T20:09:00.000+01:00</published><updated>2005-02-09T20:12:37.713+01:00</updated><title type='text'>Hoy</title><content type='html'>Hoy me siento muy triste. Ya sé que es una de esas frases que todo el mundo pone en su blog alguna vez, y que no tiene mucho interés. Pero es que hoy me siento más solo de lo que me había sentido en mucho tiempo y, como no sabía a quién contárselo, he decidido contárselo a todo el mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110797635771360620?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110797635771360620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110797635771360620' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110797635771360620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110797635771360620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/hoy.html' title='Hoy'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110781973240638497</id><published>2005-02-08T01:38:00.000+01:00</published><updated>2005-02-08T13:07:50.876+01:00</updated><title type='text'>La aventura de los ocho disparos</title><content type='html'>La extraordinaria habilidad de Holmes para captar detalles interesantes, y arrojar luz sobre asuntos de apariencia inescrutable, era ya de sobra conocida. No obstante, aquella tarde, incluso yo me vi sorprendido por la rapidez con que resolvió uno de los enigmas más complejos a los que nos habíamos enfrentado. No es de extrañar que la prensa se entretuviera durante semanas con los sorprendentes hallazgos en el caso del asesinato de Violet Smith. Aunque, sin duda, el más sorprendido de todos fue el señor Lastrade, de Scotland Yard, que había estado a punto de cerrar el caso aquel mismo día, tras dos semanas de infructuosas investigaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los invitados de Mrs. Croker habían pasado al salón principal, y Holmes encendía su pipa, sentado en una de las mecedoras que el mayordomo había dispuesto para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que, en aquella ocasión, Holmes me pareció distraído. Contrariamente al estilo preciso y directo que solía tener su conversación, aquella tarde sus frases  resultaron dispersas. Y por su actitud con respecto al caso (del que no quiso volver a hablar jamás), estoy seguro de que se sintió defraudado. Parecía que la resolución del crimen solo constituyera para él un feliz pormenor en el esclarecimiento de algún otro misterio mucho más profundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Watson –dijo- ¿es lícito, en su opinión, enviar a la cárcel a un ser humano por sus pensamientos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde luego que no –contesté yo-. La libertad de pensamiento es sin duda el último de los derechos que un hombre debería perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ciértamente –dijo Holmes-. Sin embargo, esta misma tarde saldrá una persona detenida de esta casa, y sus pensamientos serán la única causa de su culpabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo es eso posible?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Holmes se recostó sobre la silla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Había nueve personas en esta casa en el momento del crimen, y todas ellas, a excepción del mayordomo, dispararon simultáneamente contra aquel arbusto durante sus prácticas de tiro. Ocho personas, llevaron a cabo la misma acción. Sin embargo, solo una de ellas sabía que, recostada tras el arbusto, se encontraba la señorita Smith. Tenemos por tanto ocho sujetos llevando a cabo una misma acción, pero solo uno de ellos es culpable: aquel que sabía que estaba cometiendo un asesinato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Realmente esa explicación ha logrado confundirme –repuse yo-. Desde esa perspectiva resulta evidente que lo único que distingue al culpable del inocente, es un pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Holmes asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué asunto tan complicado! –añadí-. ¡Ocho disparos simultáneos! El cálculo de la trayectoria de la bala, que proponía Lestrade, no aportará nada en este caso. Y es una lástima porque ese cálculo se podría haber resuelto con conocimientos de geometría… geometría… eh… ¿cómo se llamaba la geometría que estudiábamos en el colegio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Geometría Elemental”, querido Watson –contestó Holmes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 0%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110781973240638497?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110781973240638497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110781973240638497' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110781973240638497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110781973240638497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/la-aventura-de-los-ocho-disparos.html' title='La aventura de los ocho disparos'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110762881784432465</id><published>2005-02-05T19:40:00.000+01:00</published><updated>2005-02-05T19:53:45.513+01:00</updated><title type='text'>Siga las instrucciones</title><content type='html'>Contestando raudo a las infinitas voces que se interesaban por el verdadero aspecto de este humilde autor, he aquí un viejo autorretrato:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/alber.jpg'&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid"class='phostImg'src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/alber.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 90%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110762881784432465?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110762881784432465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110762881784432465' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110762881784432465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110762881784432465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/siga-las-instrucciones.html' title='Siga las instrucciones'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110754167775616125</id><published>2005-02-04T19:27:00.000+01:00</published><updated>2005-02-04T20:12:58.036+01:00</updated><title type='text'>El muñeco del muñeco del muñeco...</title><content type='html'>Después del desastroso examen de ayer, solo tenía ganas de dibujar.&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/serievent.jpg'&gt;&lt;img border='0' class='phostImg'src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/serievent.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110754167775616125?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110754167775616125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110754167775616125' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110754167775616125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110754167775616125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/el-mueco-del-mueco-del-mueco.html' title='El muñeco del muñeco del muñeco...'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110745974557769012</id><published>2005-02-03T20:41:00.000+01:00</published><updated>2005-02-04T03:38:44.546+01:00</updated><title type='text'>La nota del nota</title><content type='html'>Esta tarde tengo examen y ya me ha capturado “la sensación”. Pobre de mí, que iluso soy, pensé que esta vez me escaparía… Pero es imposible. Llegan los exámenes y, con ellos, los achuchones en el estómago, el frío en las sienes, la boca seca y la desorientación absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo me presenté a un examen que resultó tener un solo ejercicio, y que no sabía ni como empezar. Pensé en entregarlo en blanco y marcharme hecho polvo, pero luego me dije que aquella era una oportunidad única para hacer literatura: ¡podía escribir un relato en el estado de trance en el que entramos los telecos durante los exámenes! Era más o menos como escribir desde una tabla de náufrago perdida en el océano, desde un campo de concentración o desde el interior de una tumba en la que me hubieran enterrado vivo (creo que debería hablar con un psicólogo de esto, sí…). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tiré una hora escribiendo. El profesor que se paseaba entre las mesas me miraba desconfiado. Y los compañeros de alrededor, inconscientes de mi sacrificio académico en favor del arte, se morían de envidia ante el fervoroso movimiento de mi bolígrafo. Me fui del examen muy orgulloso, seguro de haber dado un paso más en el lento avanzar cultural de la humanidad. No es que yo sea presuntuoso. Lo que ocurre es que, mientras dura el trance, todo lo que haces te parece fantástico. ¡Mmm, que bien escribo! ¡Mmm, que listo soy! ¡Mmm, que bien aparco el coche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué al coche, después del examen, me encontré una nota en el parabrisas que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Eres gilipollas? ¡Medio aparcamiento vacío y casi me das! A menos que seas una tía, en cuyo caso lo entiendo todo” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras romper la nota del parabrisas, entré en el coche y volví a leer mi relato. Me pareció una idiotez. En un arrebato de furia cogí los folios que había escrito, los rompí y los tiré a la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me arrepiento de haber destruido el original de aquel ejercicio maravilloso de literatura, tan expresivo, tan profundo, tan representativo de la mente de un teleco en el momento más traumático de su existencia… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y todo resumido en una nota de veintiuna palabras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 95 %)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Genial, no hay Internet, otra vez… Bueno, lo colgaré esta tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110745974557769012?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110745974557769012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110745974557769012' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110745974557769012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110745974557769012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/la-nota-del-nota.html' title='La nota del nota'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110725998485243127</id><published>2005-02-01T13:13:00.000+01:00</published><updated>2005-02-01T13:18:59.473+01:00</updated><title type='text'>Dispositivo autoalimentado para la higiene bucal</title><content type='html'>Se acabó, estoy harto. Hoy se me ha vuelto a caer la pasta al ponerla en el cepillo. He decidido tomar cartas en el asunto y he inventado esto. Pasaré por la oficina de patentes mañana o pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/cepillo3.jpg"&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/cepillo3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No os preocupéis, seguiré siendo el mismo aunque me haga rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 60%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110725998485243127?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110725998485243127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110725998485243127' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110725998485243127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110725998485243127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/02/dispositivo-autoalimentado-para-la.html' title='Dispositivo autoalimentado para la higiene bucal'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110709087706834053</id><published>2005-01-30T14:14:00.000+01:00</published><updated>2005-01-30T14:28:30.370+01:00</updated><title type='text'>El país está agotado</title><content type='html'>-El País está agotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He recorrido todos los kioscos que conozco y solo he conseguido esa respuesta. ¿Se habrá levantado hoy el pueblo de rojillo? ¿Sintieron los vecinos un antojo repentino de letras en el desayuno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, señores. Lo que ocurre es que hoy nos despertamos con la palabra &lt;em&gt;gratis&lt;/em&gt; en la cabeza. &lt;em&gt;Cine gratis&lt;/em&gt;, mejor dicho, y del bueno. Hoy con “el País” venía “Casablanca”. Me encanta Casablanca. Lo sé, soy un viejo de 24 años, ¿qué le voy a hacer? Encuentro algo irrepetible en estas imágenes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/casablanca.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/casablanca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;El caso es que yo creía que, en el fondo, a nadie en mi pueblo le gustaban las películas antiguas en blanco y negro. Este es un pueblo vivo, alegre, vital, moderno… La desaparición del País en los kioscos esta mañana me ha tomado por sorpresa. Ni siquiera fui temprano, daba por supuesto que sobrarían ejemplares en todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de recorrer tres kioscos, empezaba a sentirme realmente cabreado. Miraba a la gente con la que me cruzaba como si todos fueran ladrones, como si todos me hubieran robado mi tesssoooro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de pronto, me he dado cuenta: no estoy solo. Me tenía a mi mismo por un bicho raro, pero resulta que en mi pueblo hay un montón de gente como yo, gente a la que le gusta Casablanca, el cine en blanco y negro, las películas lentas, las frases rebuscadas, las conversaciones a contraluz y las mujeres fatales. Es maravilloso sentirse comprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He entrado en el cuarto kiosco y he vuelto a preguntar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Queda el País?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento se nos ha terminado –ha contestado el dependiente-. ¡Se nos ha agotado enseguida! ¡No veía algo así desde que salió aquella colección de sacacorchos…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 85%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110709087706834053?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110709087706834053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110709087706834053' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110709087706834053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110709087706834053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/el-pas-est-agotado.html' title='El país está agotado'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110694505609929876</id><published>2005-01-28T21:44:00.000+01:00</published><updated>2005-01-28T21:49:15.750+01:00</updated><title type='text'>Nathaniel York, por la gloria de mi madre</title><content type='html'>En el verano del 2002, mi hermano encontró en Internet un proyecto muy divertido, diseñado para fomentar el interés por la exploración del espacio. Los tipos de la NASA habían planeado incluir un CD en la próxima cápsula que enviarían a Marte, junto con el &lt;em&gt;Mars Exploration Rover 2003&lt;/em&gt;. Ese CD contendría una gran lista de nombres de personas. Cualquiera podía incluir su propio nombre: solo tenía que entrar en la web del proyecto y rellenar un sencillo formulario. Mi hermano y yo nos quedamos alucinados. ¡Podíamos dejar nuestra huella en Marte! ¡Cambiaríamos algo en aquel planeta! Quizá solo fueran unos bits, apenas unas micras en un trozo de plástico… ¡Pero eran nuestros bits! Y, en algunos años, tras un largo viaje a través del espacio, descansarían en la superficie polvorienta de otro mundo, barridos por vientos sin nombre en algún páramo alienígena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya habíamos añadido nuestros nombres a la lista cuando me acordé de Nathaniel York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de mis novelas favoritas es “Crónicas Marcianas” (aunque el título ande un poco desprestigiado), que escribió Ray Bradbury allá por los años cincuenta. En ese libro se describe la colonización de Marte por los humanos en un futuro cercano, mezclando poesía, ciencia ficción, y fantasía a partes iguales. Según la obra de Bradbury, el primer hombre en pisar Marte era Nathaniel York. Me fascinó aquel personaje desde el primer momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;York es un astronauta misterioso, que nunca aparece realmente en la novela, y del que solo sabemos por las conversaciones de otros personajes. No es que le dediquen muchas páginas en el libro, pero los escasos detalles que pude recopilar sobre él me cautivaron: el surrealista despegue de su nave, la ingenuidad de su personaje como embajador, el contacto sobrenatural con los marcianos… y el final extraño y trágico de su aventura resumida por Bradbury en un solo disparo de escopeta (no os cuento más para no estropear la novela).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cuando vi el proyecto de la NASA pensé: “¿Por qué no?” Me pareció un bonito homenaje. Rellené el formulario en la web y conseguí el certificado oficial: Nathaniel York viajaría a Marte conmigo y con mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/marte.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/marte.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es Nathaniel York? -Me preguntó mi hermano cuando lo vio. Yo le conté la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues yo también quiero que venga más gente a Marte –dijo mi hermano. Se sentó al ordenador y empezó a rellenar otra ficha. Al cabo de un rato le oí reírse. Miré a la pantalla y leí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encontraron otras 426 entradas para “Chiquito de la Calzada”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede que el primero en pisar Marte sea el York ese –dijo mi hermano-, pero está claro que Chiquito lo va a pisar más veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Haaarl! –contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 92%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110694505609929876?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110694505609929876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110694505609929876' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110694505609929876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110694505609929876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/nathaniel-york-por-la-gloria-de-mi.html' title='Nathaniel York, por la gloria de mi madre'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110675823485772956</id><published>2005-01-26T17:48:00.000+01:00</published><updated>2005-01-26T17:50:34.856+01:00</updated><title type='text'>Nueva imagen</title><content type='html'>Bueno, esto es lo que hice ayer por la noche en lugar de estudiar: un dibujo para el blog. ¿Qué os parece?&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110675823485772956?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110675823485772956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110675823485772956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110675823485772956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110675823485772956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/nueva-imagen.html' title='Nueva imagen'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110656606114706189</id><published>2005-01-24T13:27:00.000+01:00</published><updated>2005-01-24T19:38:51.110+01:00</updated><title type='text'>Tu Distrito: Guía telefónica local</title><content type='html'>Cuando mi hermano Edu, el pequeño, tenía 11 años, convocaron un concurso de dibujo en los colegios del pueblo. El dibujo ganador sería la portada de la próxima guía telefónica local, y su autor se llevaría una Nintendo 64.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces yo iba a un instituto de Málaga, y esperaba a diario al autobús (al Portillo) en una parada de la costa, al lado mismo de la playa. Desde allí podía asistir, durante algunos meses al año, al espectacular amanecer en las playas del Sur. Aquí el sol sale por el mar, tiñéndolo todo de colores cálidos y brillantes durante unos pocos minutos. Recuerdo el aroma de la playa vacía, cuando aún no lo había contaminado el olor de los bronceadores… la visión de la luz fría de la mañana sobre la arena, el brillo sin sombras en la fachada de los hoteles, y en el viejo castillo moro que sobrevive al final del paseo... Y al mismo tiempo, el sonido atronador de la carretera de la costa, de los coches a cien por hora, las luces tardías de las farolas y los letreros de neón que se apagan poco a poco; y en mis dedos, el tacto frío del banco metálico en la parada de autobús…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un recuerdo favorecido por el paso del tiempo: ya entonces me tenía sobrecogido aquella imagen, y creo que, gracias a ella, me sentía capaz de levantarme cada día para ir al instituto. Por eso, cuando mi hermano pequeño me llamó para pedirme consejo sobre qué dibujar para el concurso, y me dijo que el tema era “Mi pueblo”, no lo dudé ni un instante. A la mañana del sábado siguiente me lo llevé conmigo para enseñarle aquel lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano dijo: “es guay”. Volvimos a casa y se puso manos a la obra. Se pasó todo el fin de semana haciendo dibujos y, a primera hora del lunes, entregó a su profesor la versión definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos días más tarde estábamos hablando de un videojuego cuando mi hermano dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese lo tiene un amigo mío… Cuando nos traigan la Nintendo 64 se lo pediré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los demás nos reímos, pensando que era una broma, pero mi hermano permaneció totalmente serio. Mis padres intercambiaron unas miradas comprensivas, como de lastimosa ternura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Edu –le dijimos-, en ese concurso participan más de diez colegios, miles de niños. Está bien intentarlo, pero ganar es muy improbable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero es que voy a ganar –contestó mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentamos convencerle, pero no hubo manera. “Pobrecillo, se va a llevar una decepción tremenda” le comenté yo a mi hermano mayor. “Dejadle, es bueno que aprenda estas lecciones por si mismo” añadió mi padre “tiene que aprender que las cosas no siempre salen como uno quiere”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que, si conocéis a mi hermano pequeño, ya os imaginaréis como terminó esta historia. Junto con la Nintendo 64 recibió también algunos juegos, un viaje a Sierra Nevada y un trofeo precioso. Y creo que su dibujo sigue siendo, a día de hoy, la mejor portada que ha tenido nunca la guía telefónica de mi pueblo.&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/tudistrito.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/tudistrito.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, sí que aprendió una lección, aunque desde luego no fue la que nosotros pretendíamos enseñarle. Ahora dice que va a ser un actor famoso, que va a protagonizar su propia serie de televisión y que va a ser multimillonario. Y yo no pienso llevarle la contraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/tudistrito.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110656606114706189?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110656606114706189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110656606114706189' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110656606114706189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110656606114706189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/tu-distrito-gua-telefnica-local.html' title='Tu Distrito: Guía telefónica local'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110640308559115564</id><published>2005-01-22T14:45:00.000+01:00</published><updated>2005-01-22T18:00:40.313+01:00</updated><title type='text'>1001 - 1 = 1000</title><content type='html'>Cuentan que el escritor A. S. Littlesand envió, cuando aun era un desconocido de veinte años, un relato a Paul Johnson, editor de la revista “Beyond”. Esta revista, una de las más prestigiosas y elitistas hoy en día, publicaba por aquel entonces relatos de escritores no profesionales en una sección llamada “El cuento de las mil palabras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johnson leyó el relato de Littlesand, titulado “La vida no merece la pena”, y quedó fascinado. A los pocos días envío la siguiente carta al autor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estimado Sr. A. S. Littlesand,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibimos su relato “La vida no merece la pena” a fecha de…, y debo decirle, siendo franco, que nos hemos visto gratamente sorprendidos, tanto por su calidad como por la originalidad del planteamiento. Nos sentiremos muy honrados de publicarlo en el siguiente número de nuestra revista, así como de incluirlo en la antología que probablemente salga a finales del próximo mes de marzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que la obra nos ha parecido impecable, nos vemos obligados a comunicarle que será necesario un pequeño cambio. Una de las condiciones de la sección es que los relatos publicados ocupen exactamente mil palabras, mientras que el suyo consta de mil una. La diferencia, tan minúscula en apariencia, es para nosotros de gran importancia. Hemos cumplido rigurosamente la norma de las mil palabras desde el primer número, hace ya más de veinticuatro años, habiéndose convertido este detalle en uno de los sellos distintivos de la publicación. Normalmente nos encargamos nosotros mismos de estirar o truncar los relatos que no se ajustan perfectamente a la medida pero, en este caso y por respeto a la calidad de su obra, hemos preferido pedirle a usted que se encargue personalmente del recorte. Remitimos, junto a esta carta, una copia del original que nos envió, para que indique sobre él, si así lo desea, los cambios pertinentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paul Johnson&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de Littlesand se hizo esperar. Pasaban las semanas, y Johnson estaba a punto de enviarle una nueva carta, cuando recibió por fin una contestación. Era un sobre pequeño, en cuyo interior solo había un trozo arrancado de la primera página del relato, con la frase:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“&lt;strong&gt;La vida &lt;strike&gt;(no)&lt;/strike&gt; merece la pena&lt;/strong&gt;”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Debajo, escrito a mano, habían añadido: &lt;em&gt;“No se me ocurrió otra forma de modificar menos el original”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 0%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110640308559115564?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110640308559115564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110640308559115564' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110640308559115564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110640308559115564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/1001-1-1000.html' title='1001 - 1 = 1000'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110625423206161453</id><published>2005-01-20T21:50:00.000+01:00</published><updated>2005-01-21T00:48:55.073+01:00</updated><title type='text'>Cazando libros</title><content type='html'>¿Habéis oído hablar de bookcrossing? Es una especie de juego que surgió en Internet para promover la lectura y el reciclaje de los libros. Los participantes del proyecto se dedican a abandonar libros por el mundo, esperando que alguien los encuentre. Antes de soltar un libro por ahí (ellos prefieren el término “liberar”), lo identifican con un número, de manera que quien lo encuentre pueda averiguar la historia de ese libro a través de una base de datos en Internet. Además, el afortunado que se topa con un libro bookcrossing puede añadir en esa historia su propia experiencia: Donde lo encontró, qué es lo que más le ha gustado, qué cambiaría...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes liberan un libro bookcrossing pueden dejar en Internet instrucciones para su localización. A través de la página del proyecto, puedes ver cuantos libros hay sueltos en tu ciudad, y si alguno de ellos tiene indicaciones sobre el lugar en el que se encuentra. Ir a buscar un libro siguiendo estas instrucciones se denomina “salir de caza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi experiencia con bookcrossing fue breve pero intensa. Me desilusioné cuando desaparecieron varios libros que liberé, pero lo pasé genial yendo de caza. Aquí os pongo un fragmento de la historia de uno de los libros que cacé. Por cierto, mi nombre en bookcrossing es “Chaman”, y la chica que liberó el libro se llamaba Anla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Journal entry 4 by &lt;span style="font-size:180%;"&gt;Anla&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;(&lt;/span&gt;11/11) from Benalmádena, Málaga Spain on Wednesday, November 19, 2003 &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Liberado el Miércoles 19 de Noviembre de 2003, en la Universidad de Málaga, Málaga (España).Está en la facultad de Informática. En la biblioteca, encima de una estantería. Y es encima, no en una tabla,... Suerte.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Journal entry 5 by &lt;span style="font-size:180%;"&gt;Chaman&lt;/span&gt; (3/4) from Benalmádena, Málaga Spain on Friday, November 28, 2003 &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Quién me iba a decir que la vida del caza libros era tan dura... 35 minutos me llevó encontrar el libro desde que entré a la biblioteca. Para los que no se lo crean, describo con detalle el proceso de búsqueda y captura: &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fase 1 (o "Tu pasas el pronto y yo el paño"): Disimuladamente, esperando uno por uno a que se vacíen los pasillos de estudiantes cotillas, paso la mano por encima de todas las estanterías. Si me miran, hago como que me rasco la cabeza. No consigo encontrar nada, pero mi mano y mi pelo lucen un gris polvo guay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fase 2 (o "El momento Juanito Oiarzábal"): Busco puntos de apoyo sobre los que escalar para poder mirar directamente desde arriba. El radiador se tambalea. Las repisas se hunden y hacen chop. Intento meter el pie en la viga que une una columna con la pared. No me cabe y un tio me mira raro. Desisto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fase 3 (o "como caer lo mas despacio posible"): En efecto, hay 5 puntos en la sala desde los que puedes saltar sin que te vea nadie. Los descubro tras un buen rato de inspección y cálculo de trayectorias. Empiezo saltando poquito. Descubro que si doblo las rodillas al caer suena menos. Empiezo a saltar lo más alto que puedo y al caer me agacho hasta el suelo. Es patético, pero no me doy cuenta hasta que veo que alguien observa como mi cabeza aparece y desaparece por encima de las estanterias. No tengo suficiente confianza en mi mismo para seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fase 4 (o "Al fin un poco de sentido común"): Me doy cuenta de que hay una escalerilla para los que no llegan a por los libros dejada contra la pared. Me siento tonto pero feliz. Localizo el libro. Llego al pasillo y meto la mano. Un tio me ve y hago como que me apoyo en plan gimnástico. Sospecha algo. Inspecciona la estantería ceñudo mientras yo doy un paseo disimulón. Se aburre y se va. He ganado ja ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que los 35 minutos hayan quedado suficientemente justificados. A ver si no pierdo tanto el tiempo para leerlo y liberarlo otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Journal entry 6 by &lt;span style="font-size:180%;"&gt;Anla&lt;/span&gt;(11/11) from Benalmádena, Málaga Spain on Friday, November 28, 2003&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/estanterias.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/320/estanterias.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Creo q una vez cazado, ya es hora de decir cual era el truco para está caza.....y ahora, querido Chaman, puedes acabar de darte cabezazos contra la pared, o las estanterías, o la escalera... como quieras.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;(La fotografía de arriba está hecha desde la hemeroteca de telecomunicaciones, en el piso de arriba, ¡desde donde puede verse la parte superior de todas las estanterías! En fin…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110625423206161453?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110625423206161453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110625423206161453' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110625423206161453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110625423206161453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/cazando-libros.html' title='Cazando libros'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110581956110943727</id><published>2005-01-15T21:06:00.000+01:00</published><updated>2005-01-15T21:11:06.206+01:00</updated><title type='text'>Mi móvil y yo</title><content type='html'>Yo era un tipo bastante solitario hasta que me compré un móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece extraño, pero a la gente le cuesta llamarte cuando no tienes móvil. Llamar a un fijo implica enfrentarse a una voz desconocida y tener que preguntar “¿está…?”. Además, los fijos no tienen mensajes. Los mensajes son el escalón que faltaba para iniciar una amistad, o cualquier otra relación. Gracias a ellos es fácil superar ese difícil periodo en el que aún no hay confianza suficiente para una llamada de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que un día decidí convertirme en un ser social y compré el móvil. Al principio fue estupendo, gané nuevos amigos enseguida. Me llamaban, me daban toques, me enviaban mensajes… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero pronto noté algo extraño: El icono que había puesto en la pantalla de mi móvil (la cara de una rana muy seria) había empezado a sonreír. Lo hacía de una forma tan sutil que me permití el lujo de ignorarlo, achacándoselo a mi imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En poco tiempo, las casualidades y los detalles empezaron a ser tan abundantes y evidentes que no tuve más remedio que desconfiar. Siempre que me sentaba en la universidad cerca de alguna chica atractiva, el móvil se “caía” de mi bolsillo para acabar debajo de su pierna. Si lo encerraba en la mochila, sonaba en los momentos más inoportunos. El botón de apagado dejó de funcionar, obligándome a llevarlo encendido todo el tiempo y haciendo el problema más grave. Además, siempre escogía él sus propias melodías. A mí me gusta el timbre clásico pero, en cuanto me descuidaba, se cambiaba por su cuenta a músicas exóticas, ritmos caribeños y cosas por el estilo. Un día me enfadé y le borré todas las melodías. Como venganza, el timbre comenzó a fallar en ciertas llamadas (solía “coincidir” con las llamadas de mujeres jóvenes y guapas). Nos enfadamos, nos enfadamos de verdad. Yo empecé a recargarle la batería cuando aún no estaba vacía, y el empezó a trastocar mis mensajes (escudándose en errores “accidentales” del teclado predictivo), haciéndome quedar en ridículo delante de todos mis amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de todo es que a mis amigos les hacía gracia. “Tienes un móvil muy divertido” me decían, releyendo mis mensajes saboteados. Hasta que un día, por fin, nuestra relación estalló. Yo había bebido más de la cuenta, y mi móvil tenía demasiada cobertura. Él sonaba y sonaba, y yo le gritaba con todas mis fuerzas. Reconozco que me excedí, incluso llegué a golpearlo. Al día siguiente, cuando me desperté, no lo encontré. Lo busqué por toda la casa, pero no hubo manera. Me quedé sin móvil… Y sin amigos. No volvieron a llamarme desde entonces. Desaparecieron misteriosamente a la vez que mi teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día mi hermano se acercó a mí y me preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú acabas de mandarme un mensaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no. Perdí el móvil hace casi un año, ¿por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano me enseño entonces su móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que acabo de recibir este mensaje desde tu teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí el móvil de mi hermano con mano temblorosa. En la pantalla solo encontré esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/cazorla.1.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/cazorla.1.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 2%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110581956110943727?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110581956110943727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110581956110943727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110581956110943727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110581956110943727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/mi-mvil-y-yo.html' title='Mi móvil y yo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110565309268435084</id><published>2005-01-13T22:51:00.000+01:00</published><updated>2005-01-13T23:26:14.466+01:00</updated><title type='text'>La explicación</title><content type='html'>En efecto, ya tengo una explicación: En mi pueblo están mal de la cabeza. &lt;br /&gt;(Pulsa sobre el artículo para agrandarlo y leerlo mejor)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/simulacro.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/simulacro.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Fuente: El Noticiero de Benalmádena)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con razón ocurrían cosas extrañas... Este ha sido el simulacro más bestia que he visto en toda mi vida. Se lo tomaron en plan superproducción de Hollywood. En fin, así se hacen las cosas en mi pueblo, a lo burro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me la colaron bien. Pero en mi defensa debo decir que, si caí inocentemente a pesar de todo lo que no encajaba, no fue por la actuación de los bomberos, ni por el hecho insólito de que metieran a gente en el interior de un coche volcado, ni siquiera por la convincente interpretación del muerto, que no se movió en la hora y media que estuve vigilándolo con los prismáticos. Lo que de verdad me convenció fue la actuación magistral de esta tia pirada:&lt;br /&gt;&lt;table border='0' cellpadding='0' cellspacing='0'&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/loca.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/loca.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td width="20px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;br /&gt;Si la hubierais visto llorar, gritar, lanzarse sobre los restos del accidente y patear al policía que intentaba detenerla, vosotros también habríais creído. Mis felicitaciones a ella, a su profesor de interpretación y a su psiquiatra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que, entonces, no me di cuenta de la sonrisilla que llevaba el policía que la sujetaba.&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;br /&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110565309268435084?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110565309268435084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110565309268435084' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110565309268435084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110565309268435084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/la-explicacin.html' title='La explicación'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110557555564570628</id><published>2005-01-13T01:19:00.000+01:00</published><updated>2005-01-13T01:40:54.210+01:00</updated><title type='text'>C.S.I. Benalmádena</title><content type='html'>Hoy, en la explanada que hay frente a mi ventana, mientras estudiaba, ha ocurrido un accidente. Ha sido un accidente terrible, con dos coches y un camión de autoescuela involucrados, y al menos cinco heridos que salían en camilla. Así estaban las cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/accidente1.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/accidente1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es la primera vez que ocurre una desgracia en este lugar. He visto caídas de motos, faros reventados, retrovisores arrancados, y hasta dos perros atropellados. Y, durante años, hubo una corona de flores colgada en la misma farola que hoy empapaba la espuma de los bomberos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es, en mi opinión, que la explanada es enorme y está perfectamente asfaltada. Las desgastadas marcas de los carriles apenas son visibles y la gente se desorienta. Si a eso sumamos la sensación de libertad que produce semejante espacio abierto, que incita a los conductores a hacer derrapes y a probar la velocidad punta de sus vehículos, tenemos la mezcla explosiva causante de tantos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el siniestro de hoy me tiene pensativo y, a riesgo de parecer un psicópata, tengo que decir que no se debe a la aparatosidad del choque, ni al drama de los involucrados. Estoy intrigado porque no logro explicarme una serie de detalles misteriosos que rodean al accidente, y que me hacen desconfiar de mi capacidad de percepción y de la mismísima física. Estos son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo no vi el accidente. Estaba sentado frente a él, a menos de cien metros y sin ningún obstáculo de por medio, pero no escuché nada que me hiciera levantar la vista de los apuntes (cosa bastante sencilla por otro lado) hasta que llegó el primer camión de bomberos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El camión de autoescuela quedó intacto: Uno de los coches tenía el morro debajo de la cisterna, y el otro estaba volcado encima del primero, pero ninguno tocaba el camión. Sin embargo, el incendio, cuyo humo incitó a mi abuela a llamarme por teléfono aterrorizada, se produjo al otro lado de la cisterna. Cuando retiraron los coches ninguno parecía quemado, y tampoco el camión. ¿Qué es lo que estaba quemándose? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una de las víctimas acabó en un árbol: un árbol que no estaba en el suelo sino encima de un muro de más de cuatro metros de altura. En total, debió de ascender unos siete metros. Los bomberos tuvieron que utilizar la escalera del camión para rescatarlo. ¿Cómo llegó hasta allí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/arbol.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/arbol.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Había tierra en el suelo, una cantidad considerable, que tuvo que retirar una excavadora (aprovechando que venía a sacar los coches de debajo del camión). La única zona de la que podía haber salido la tierra, en muchos metros a la redonda, no se había visto afectada, y seguía cubierta de vegetación intacta después del accidente. ¿De dónde procedía entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué desplegaron un hospital hinchable en la explanada, y no se llevaron a ningún herido en las ambulancias, habiendo un ambulatorio a solo 500 metros del lugar del accidente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/uvi.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/uvi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si todo esto no fuera suficientemente extraño, hay que añadir que la parte de la explanada en la que se produjo el accidente se encontraba hoy totalmente libre de coches. Siempre está abarrotada, pero ayer por la noche la policía despejó la zona con señales de “prohibido aparcar”. Cuando me senté a estudiar por la mañana, apenas dos horas antes de que ocurriera todo, vi el camión de autoescuela, rodeado por un montón de adolescentes, y varias cámaras de televisión grabándo la escena. ¿Qué era eso? ¿Un simulacro morboso? ¿Un anuncio de autoescuelas? ¿Un video de la MTV? ¿Fue todo el accidente una toma fallida de Torrente 3?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradeceré cualquier testimonio que pueda ayudar al esclarecimiento de los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110557555564570628?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110557555564570628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110557555564570628' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110557555564570628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110557555564570628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/csi-benalmdena.html' title='C.S.I. Benalmádena'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110539188766249590</id><published>2005-01-10T22:18:00.000+01:00</published><updated>2005-01-10T22:28:27.976+01:00</updated><title type='text'>Bucles</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Hay personas a las que no les gusta conservar recuerdos. Eso se debe a que su vida no está formada por bucles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también he creído alguna vez que los objetos no son necesarios para recordar el pasado, que basta con la memoria. Suelo pensar así en las épocas en las que mi vida camina hacia delante. Hay temporadas en las que cada mes es distinto al anterior, cambio tras cambio, y uno se dice: “¿Quién quiere recuerdos? Yo sé lo que he vivido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero luego, de pronto, uno se da cuenta de que ha acabado en el mismo lugar en el que ya estuvo mucho tiempo atrás, rodeado de las mismas personas, los mismos olores y las mismas sensaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;for (i = 1 ; i &lt; ¿quién sabe? ; i++) {&lt;br /&gt;&amp;nbsp &amp;nbsp &amp;nbsp mañana( );&lt;br /&gt;&amp;nbsp &amp;nbsp &amp;nbsp tarde( );&lt;br /&gt;&amp;nbsp &amp;nbsp &amp;nbsp noche( ); &lt;br /&gt;} &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese bucle es el enemigo de la memoria. Las neuronas se desorientan y los recuerdos ya no parecen tan firmes. Los círculos cerrados engañan.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;center&gt;&lt;/center&gt;&lt;center&gt;&lt;/center&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/cascada.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/cascada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;A mi me ocurrió hoy en clase. Miré hacia delante y nada había cambiado desde el diez de enero del año anterior: las mismas cabezas, peinadas igual, escuchaban al mismo profesor desde las mismas sillas. La luz era igual, el tacto del bolígrafo, el sonido de la tiza en el encerado… El bucle que había empezado doce meses atrás se cerró, y me invadió la impresión aterradora de no haberme movido, como si hubiera soñado todos los recuerdos del último año en una cabezada accidental de cinco minutos. La sensación era tan nítida que llegué a creer realmente que había inventado los últimos meses… Si a Zack le ocurrió en un episodio de Salvados por la Campana, ¿por qué a mí no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, justo entonces, recordé los recuerdos. Recuerdos de tela, papel y metal que duermen en mis bolsillos. Los busqué a ciegas con los dedos y los encontré en su lugar, tangibles, reales, indelebles. Uno de ellos me habló en morse, dándome golpecitos en el pulgar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No te preocupes –me dijo–, no estás atrapado. No es el mismo instante, sólo son dos instantes iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un bucle, sólo son dos líneas iguales en el código.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 50%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110539188766249590?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110539188766249590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110539188766249590' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110539188766249590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110539188766249590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/bucles_10.html' title='Bucles'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110526944706859241</id><published>2005-01-09T13:17:00.000+01:00</published><updated>2005-01-09T12:32:42.850+01:00</updated><title type='text'>¡¡¡Aaaaaaahhhhhhh!!!</title><content type='html'>Ayer fue el primer día del mes y medio que me espera haciendo esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/640/ejercicios2.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/63/2259/400/ejercicios2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;No, no me tengáis lástima, podría ser peor... Podría ser el último día de vacaciones, hacer frío, y estar yo medio enfermo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grrrr...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110526944706859241?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110526944706859241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110526944706859241' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110526944706859241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110526944706859241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/aaaaaaahhhhhhh.html' title='¡¡¡Aaaaaaahhhhhhh!!!'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110501241021508664</id><published>2005-01-06T13:51:00.000+01:00</published><updated>2005-01-06T12:58:03.616+01:00</updated><title type='text'>Los bomberos</title><content type='html'>El otro día estábamos tomando algo en la tetería de mi pueblo, cuando se me ocurrió decir que los bomberos no deberían acudir a salvar a los gatos que se suben en los árboles. No, no te extrañes: uno del grupo es bombero, otro intenta serlo y otra es voluntaria en protección civil, así que el tema "bomberos" se ha convertido en uno de los más traídos y llevados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que a mí se me ocurrió decir aquello, que los bomberos son para las personas y no para los gatos, completamente convencido de que todo el mundo compartiría mi opinión. Al principio soltaron una carcajada, que no comprendí. G vio que me había quedado serio y, frunciendo el ceño, me preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es broma, ¿no? Lo dices por discutir…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, lo digo de verdad, es lo que pienso –contesté yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡En mala hora se me ocurrió abrir la boca! El buen rollo se interrumpió de repente. Todos se callaron y me miraron con ojos asesinos (“Ojos de gato” pensé).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Serías capaz de abandonar allí al pobre gatito, maldito monstruo?! –gritó alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo, yo… -balbuceé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya era demasiado tarde para solucionarlo. Por suerte, me había sentado cerca de la puerta. Tenía la espalda helada pero, al menos, la huída del local resultaría sencilla. De un salto bajé del taburete (¿Por qué tienen que hacerlos tan altos?) y, de otro, escapé a la calle. Escuché como se volcaban las sillas de mis amigos al lanzarse en mi persecución. No miré atrás. Eché a correr como un loco, consciente de que mi vida corría serio peligro si caía en sus manos. Detrás de mí, sus voces amenazantes y sus pasos acelerados ganaban terreno. Eran las dos de la madrugada y las calles estaban vacías. “Alguien se despertará con todo este jaleo y llamará a la policía” pensé esperanzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atravesamos a la carrera la calle de los antiguos cines de verano, donde en tiempos remotos proyectaban Flash Gordon a la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres subir? -se ofreció un cochecito mecánico a nuestro paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzamos por delante de la perfumería de mi madre, y una bella modelo de cosméticos me animó con su sonrisa recién pintada desde un cartel del escaparate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin, llegué al parquecito del centro. Años atrás, mi primo me había contado que, cierto día, cuando salía de trabajar, había visto a dos niñas balanceándose en los columpios de aquel parque, solas a las cuatro de la madrugada, y vestidas con impecables trajes blancos de comunión. La visión se apoderó de mí. Busqué los columpios con la mirada y, aunque los encontré vacíos, me pareció que se movían. Me acobardé y decidí que no iba a entrar en el parque. A lo lejos, los gritos de mis perseguidores se hacían más intensos, a medida que recuperaban los escasos metros que había conseguido robarles. Acorralado, no vi otra solución que subirme al primer árbol que encontré (un enorme caucho, más viejo que el propio pueblo, que cobija a los abuelos a la entrada del parquecillo en los calurosos días de agosto). La adrenalina me empujó hasta lo más alto del árbol. Solo me detuve cuando mi cabeza asomó por encima del follaje y pude ver, a mis pies, el pueblo entero, vacío, fantasmal, iluminado únicamente por el tenue resplandor de la decoración navideña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperé allí sentado durante un largo minuto, atenazado por el miedo y el frío. De pronto aparecieron mis perseguidores. No me vieron y tuvieron que detener su carrera. Llevaban antorchas y orquillas, y las zarandearon en el aire al comprender que me habían perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya aparecerá –sentenció G, y el grupo se disolvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí acurrucado durante casi una hora, consciente de que aún podían estar acechando en alguna parte. Por fin decidí moverme. La humedad helada había bloqueado mis articulaciones. Miré hacia abajo y sentí un vértigo atroz. ¿Cómo podía haber llegado hasta tan arriba? Intenté dar un pasito, pero me patiné y me golpeé en la cara. Aterrorizado, me abracé a la primera rama que encontré. Estaba atrapado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí el teléfono móvil, marqué el número de los bomberos y dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 40%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110501241021508664?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110501241021508664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110501241021508664' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110501241021508664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110501241021508664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/los-bomberos.html' title='Los bomberos'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110475157493311240</id><published>2005-01-03T13:23:00.000+01:00</published><updated>2005-01-03T12:26:14.933+01:00</updated><title type='text'>Des-integrado</title><content type='html'>Antes iba a un gimnasio para aprender Jeet Kune Do. Vestíamos de negro, con misteriosos símbolos asiáticos en rojo y amarillo. Entrenábamos los músculos para hacerlos rápidos y flexibles, aprendíamos la psicología del luchador, ensayábamos los movimientos más eficaces para desintegrar al enemigo en un solo golpe: “Ojos, testículos y rodillas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, nos juntamos a la salida en una cafetería cercana al gimnasio, para celebrar el cumpleaños de Jack, el profesor. Le habíamos comprado un regalo, y nos invitó a una ronda. Había buen rollo en aquella mesa, un buen rollo criminal. Éramos duros, peligrosos… El profesor brindaba con su jarra, y nosotros, sus esbirros, coreábamos “¡salud!” como una sola voz. Entonces Jack se levantó y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así, tíos, así debe ser. No somos solamente una clase de Jeet Kune Do, somos algo más. ¡Somos una piña!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas palabras me hicieron un efecto inmediato. Me desplomé en la silla, preocupado, y sí, asustado. Me di cuenta de que me había integrado en aquel grupo. Al día siguiente me desapunté y no volví jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero aún que llegue el día en el que yo mismo comprenda mi necesidad de ser raro. No es una actitud premeditada. Si me preguntas, te diré que me siento solo, que estoy deseando formar parte de algo, que sueño con integrarme… Ojalá estuviera en mi mano, pero no es algo que yo pueda decidir. Ocurre sin más: cuando estoy a punto de lograrlo… Me desintegro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110475157493311240?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110475157493311240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110475157493311240' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110475157493311240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110475157493311240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2005/01/des-integrado.html' title='Des-integrado'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110435982566890793</id><published>2004-12-29T23:35:00.000+01:00</published><updated>2004-12-31T02:19:01.333+01:00</updated><title type='text'>Luces de colores en una terraza anónima</title><content type='html'>El otro día, estaba dando una vuelta con unos amigos y vimos algo que nos llamó la atención: En la fachada de un gran edificio había una terraza repleta de luces de Navidad. Ninguna otra terraza tenía el más mínimo adorno, pero aquella estaba completamente llena de bombillas, más de lo que recomendarían el buen gusto y los anuncios de Unión Fenosa. Todos pusimos cara de asco y alguien dijo: "¡Hay que ver que hortera que es la gente!". Fuimos a una tetería, tomamos lulo, charlamos, averiguamos lo qué era el lulo y mandamos mensajitos por el móvil. Sin embargo yo no podía dejar de pensar en aquella terraza. Planeaba ir a cenar con los demás al salir del local, pero me inventé un dolor de estómago y me escapé del grupo. Recorrí de vuelta las calles del paseo y llegué hasta el edificio. Conté los pisos: la terraza en cuestión estaba en el séptimo. Llamé a una letra al azar en el porterillo automático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;-Hola, ¿es usted el que tiene las luces en la terraza?&lt;br /&gt;-No, ese es el del C.&lt;br /&gt;-A, perdón, ¿puede abrirme de todas formas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cantó la cigarra y entré en el portal. El ascensor era oscuro y olía a rancio, pero subió muy deprisa. Me planté frente al séptimo C y llamé al timbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es? -preguntó una voz ronca, de viejo, desde el otro lado. No abrió la puerta.&lt;br /&gt;-Hola, ¿es usted el que tiene luces de colores en la terraza?&lt;br /&gt;-Sí, ¿qué quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudé un momento, pues no sabía muy bien como plantear mi duda. Por fin dije:&lt;br /&gt;-¿Es usted gay?&lt;br /&gt;La voz vaciló un instante.&lt;br /&gt;-No, pero ¿a qué viene eso?&lt;br /&gt;-Entonces, ¿vende usted bombillas?&lt;br /&gt;-¿De qué va esto? No, no vendo bombillas.&lt;br /&gt;Me quedé un rato pensativo pero, al final, me atreví a preguntárselo:&lt;br /&gt;-¿Y por qué tiene usted toda la terraza llena de bombillas? No consigo explicármelo.&lt;br /&gt;La voz ronca se echó a reir, pero la interrumpió un ataque de tos.&lt;br /&gt;-Es para fastidiar al vecino de la terraza de enfrente -dijo cuando se le hubo pasado-. Es un payaso, se lo merece.&lt;br /&gt;-¿Quiere fastidiarle poniendo luces de Navidad?&lt;br /&gt;-Sí, es que es epiléptico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que sentí un gran alivio al recibir una explicación tan sencilla al enigma que me traía tan preocupado. Di las gracias a la voz y bajé corriendo por las escaleras. Aún podía llegar a tiempo para comer un kebap con mis colegas en el turco de Pueblo Blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 45%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110435982566890793?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110435982566890793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110435982566890793' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110435982566890793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110435982566890793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/luces-de-colores-en-una-terraza-annima.html' title='Luces de colores en una terraza anónima'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110410942636639675</id><published>2004-12-27T01:37:00.000+01:00</published><updated>2004-12-27T02:03:46.366+01:00</updated><title type='text'>Dios, la probabilidad y los productos de mi tierra.</title><content type='html'>Había un señor muy sensato que sabía que, en este mundo, todo es cuestión de probabilidad. Estaba convencido de que no existía el destino, ni manos divinas que orientaran las circunstancias en una dirección deliberada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo ocurrió que, durante dos semanas cruciales en las que un difícil problema lo traía por la calle de la amargura, el mundo entero conspiró hacia un mismo punto. Iba en el tren y leía, rayado en una ventana, el nombre que él tenía en la cabeza; veía una película y escuchaba la frase que llevaba días obsesionándole; hablaba con sus amigos y captaba, en sus palabras, dobles sentidos accidentales que coincidían siempre con aquello que le preocupaba. ¿Qué probabilidad había de que se dieran todas aquellas coincidencias? ¿¡Una entre mil!? A partir de entonces, aquel señor creyó en un Dios todopoderoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la razón de que una de cada mil personas crea realmente, y a pies juntillas, en un Dios todopoderoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que, como cada uno elige un Dios distinto, necesariamente están casi todos equivocados. Este señor fue lo suficiente sensato como para no ponerle cara a Dios. Se lo imaginó siempre como una masa informe, de color indefinido, algo así como una morcilla de Burgos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: ¿?)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110410942636639675?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110410942636639675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110410942636639675' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110410942636639675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110410942636639675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/dios-la-probabilidad-y-los-productos.html' title='Dios, la probabilidad y los productos de mi tierra.'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110375381834978961</id><published>2004-12-22T23:15:00.000+01:00</published><updated>2004-12-22T23:29:57.566+01:00</updated><title type='text'>No es culpa mía que vengan sin instrucciones</title><content type='html'>&lt;em&gt;(Fragmento de una carta)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer estuve en casa de G. También estaban allí unos amigos suyos, un matrimonio con un crío pequeño. Sostuve al bebé un rato, pero no sabía como funcionaba. Me lo senté en una pierna y se echó a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor -dije-, no sé que hacer con él, que alguien lo coja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre me lo quitó de las manos y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues así no vas a llegar a ser un buen padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seré un buen padre, pero una madre espantosa -contesté yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me miró de reojo y soltó entre dientes: "machista". Me sentó como un tiro, me fastidió la tarde. Todavía me estoy preguntando qué es lo que quise decir cuando dije aquello. Sé que no era algo machista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, la madre (que también es empleada de banco) me explicó que las dos formas de desgravar a mi alcance son o bien un plan de pensiones o bien una cuenta de ahorro vivienda, y que en ing direct, a pesar de la propaganda engañosa, dan el mejor interés. Ahora solo me falta tener dinero. Bueno, al final aprendí algo... Al menos, aunque fastidiada, la tarde resultó productiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 98%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110375381834978961?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110375381834978961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110375381834978961' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110375381834978961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110375381834978961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/no-es-culpa-ma-que-vengan-sin.html' title='No es culpa mía que vengan sin instrucciones'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110347111133627160</id><published>2004-12-19T16:44:00.000+01:00</published><updated>2004-12-19T16:46:36.540+01:00</updated><title type='text'>Zombi</title><content type='html'>La sombra siempre camina sola. No es alguien, sino el fantasma de alguien. Come a sus horas, se acuesta y deshace la cama, y hasta se ve en el espejo –aunque nunca reconoce su propia cara-. La sombra tiene dos pupilas en cada ojo, enfrentadas: Una de mentira, que mira hacia fuera, y otra de verdad que está contra la cuenca, ciega, intentando ver lo que es invisible. La sombra se diluye a veces para que no la encuentren, su piel se vuelve ceniza y sus brazos encogen hasta que los dedos se pierden dentro de las mangas. Es que, para ella, todo lo que esté por delante de su cara es fondo; el primer plano se desliza por dentro de su cráneo, en forma de nostalgia corrompida por miedos de crío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabri, un amigo de mi hermano, dijo una vez que vino a cenar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí lo que me da miedo son los zombis. A los monstruos o a los asesinos se les puede disparar y matar pero, ¿qué puedes hacer contra un zombi si ya está muerto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si el zombi soy yo mismo? ¿Qué puedo hacer entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 60%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110347111133627160?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110347111133627160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110347111133627160' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110347111133627160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110347111133627160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/zombi.html' title='Zombi'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110327339479816802</id><published>2004-12-17T09:42:00.000+01:00</published><updated>2004-12-17T09:55:35.143+01:00</updated><title type='text'>Mi casa</title><content type='html'>Ya regresé, aunque me dejé un trozo por el camino. Mi pueblo es precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he dado cuenta de algo extraño al regresar... Aquí, en mi pueblo, la gente parece formar parte del lugar en el que vive. Da la sensación de estar todo integrado, objetos y personas, como un solo bloque indivisible. En cambio allá, en la gran ciudad, tuve la sensación de que las personas que habían construído los edificios y las personas que los habitaban eran diferentes. Como si todos estuvieran viviendo en la casa de otro... Como si un pueblo nómada se hubiera encontrado de pronto con una ciudad abandonada, y hubiera decidido ocuparla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110327339479816802?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110327339479816802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110327339479816802' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110327339479816802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110327339479816802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/mi-casa.html' title='Mi casa'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110302878518929607</id><published>2004-12-14T13:48:00.000+01:00</published><updated>2004-12-14T13:53:05.190+01:00</updated><title type='text'>Ciudad capital</title><content type='html'>Queridos todos STOP Estoy viviendo en un piso con cuatro tias STOP no tengo que hacer la cama y viajo en metro STOP Adoro este lugar STOP Ayer colaboré en la reparación de una persiana y casi pierdo la mano STOP Tengo heridas múltiples y una recién adquirida fobia a las cosas que se enrrollan STOP Al menos ahora abre hasta arriba STOP&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110302878518929607?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110302878518929607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110302878518929607' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110302878518929607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110302878518929607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/ciudad-capital.html' title='Ciudad capital'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110269643469414481</id><published>2004-12-10T17:24:00.000+01:00</published><updated>2004-12-10T17:33:54.696+01:00</updated><title type='text'>Un autobús llamado deseo</title><content type='html'>Mañana me voy de viaje. He comprado un gorro enorme para el frío de allí (que jamás me podré poner en mi tierra); tengo el billete, la maleta hecha, he recargado el móvil y la cámara de fotos, me he cortado el pelo, he mandado los correos que tenía pendientes y alguien me ha llamado para decirme "buen viaje".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hago ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sobran 14 horas en blanco antes de subirme al autobús. Esto de la previsión es un asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110269643469414481?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110269643469414481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110269643469414481' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110269643469414481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110269643469414481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/un-autobs-llamado-deseo.html' title='Un autobús llamado deseo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110262641299741485</id><published>2004-12-09T22:05:00.000+01:00</published><updated>2004-12-09T22:09:27.180+01:00</updated><title type='text'>Odio al pino de Navidad por no ser lo que era</title><content type='html'>Cuando era pequeño, me encantaban las Navidades. Las prefería al verano, sin duda, aunque fuesen tan breves y tan frías. ¿Y sabéis por qué? Era por ese viejo de mentira, Santa Claus. Mi madre se trajo las tradiciones de América, así que los Reyes solo pasaban por mi casa de rebote. Ni siquiera les escribíamos y nunca traían regalos. Nos dejaban unos dinerillos, eso sí, y una nota larguísima, escrita con una caligrafía barroca y preciosa… La caligrafía de mi abuelo, que yo reconocía al primer vistazo (por mucho que mis padres intentaran convencerme de que todos los viejos escriben igual).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en Santa Claus sí creía. Creía a pies juntillas, más que en el niño Jesús. El día que supe la verdad todo se volvió “lógico”. Es triste dejar de creer en Santa Claus… Pero lo realmente triste es dejar de creer en el mundo en el que podría existir un Santa Claus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me gusta la Navidad, no por lo que es, sino por lo que no es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 80%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110262641299741485?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110262641299741485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110262641299741485' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110262641299741485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110262641299741485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/odio-al-pino-de-navidad-por-no-ser-lo.html' title='Odio al pino de Navidad por no ser lo que era'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110251994679617789</id><published>2004-12-08T16:14:00.000+01:00</published><updated>2004-12-08T16:35:20.803+01:00</updated><title type='text'>Objetos</title><content type='html'>Comparto habitación con mi hermano pequeño. El otro día, muertos de sueño y con las luces apagadas, nos dio por discutir cuestiones existenciales. Mi hermano decía que no somos más que materia, máquinas muy complejas. Yo le respondí que no lo sabía, pero que la “consciencia”, la sensación de existir, no la tienen los objetos. Le solté mi discurso favorito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso tiene una cuchara consciencia? ¿Y un abrelatas? ¿Y una lavadora? ¿Y un ordenador? Si una máquina pudiera ser consciente, ¿hasta qué complejidad habría que llegar para conseguirlo? ¿No te parece que debe de haber una diferencia cualitativa, y no solo cuantitativa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano me respondió tranquilamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo sabes que una cuchara no es consciente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude contestarle. La verdad es que no tengo ni idea… Tenía un playmobil cuando era pequeño al que jamás podré imaginar como algo inerte. Mi estado de ánimo da bandazos de un lado a otro cuando habla mi teléfono… Y el billete de autobús para Madrid que compré el lunes me llama por las noches, y me pide que vaya a verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El próximo día que nos de por discutir a las dos de la mañana, hablaremos del War Craft III.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110251994679617789?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110251994679617789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110251994679617789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110251994679617789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110251994679617789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/objetos.html' title='Objetos'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110226443817856017</id><published>2004-12-05T17:26:00.000+01:00</published><updated>2004-12-05T17:33:58.176+01:00</updated><title type='text'>Ha habido cambios</title><content type='html'>Ala, ¡que nadie se asuste! (es decir, ninguno de mis tres lectores). He hecho unos cambios sin importancia en el blog. Por ejemplo, ahora se llama de otra manera. La verdad es que el nombre que tenía antes lo había decidido en diez segundos, cuando pensaba que este blog solo era una prueba y que no escribiría nunca en él. El nuevo título es más representativo. Me gusta pensar que mi blog es como un muñeco de ventrílocuo, muy útil para decir las cosas que nunca deberían salir de mi propia boca. En cuanto a lo de Saint Olaf... Supongo que los fans de "Las chicas de oro" ya lo habrán reconocido. De todas formas, he recortado el trozo de guión en el que se cuenta la historia del malvado ventrílocuo de Saint Olaf, y la he pegado abajo, por si queréis saber de donde lo he sacado. Sí, lo sé, soy un freaky y me encanta.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110226443817856017?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110226443817856017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110226443817856017' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110226443817856017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110226443817856017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/ha-habido-cambios.html' title='Ha habido cambios'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110216895159332589</id><published>2004-12-04T15:02:00.000+01:00</published><updated>2004-12-04T15:06:21.216+01:00</updated><title type='text'>Diez segundos</title><content type='html'>No soportaba a la persona Cela, pero adoraba al escritor Cela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y uno se para a pensar: Pero… ¿Es que no son la misma persona? ¿Qué diferencia hay entre el viejo que hablaba en televisión y el viejo que hablaba en las páginas de los libros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia son diez segundos para pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dime la verdad, ¿cuánto tiempo piensas lo que vas a decir? Tú y yo sabemos como funciona esto de las conversaciones. Alguien te habla y tu cerebro responde. No tú, sino él. Hablar es un acto reflejo. Odio cuando la gente dice: “¡Es que habla sin pensar!”. ¿Acaso alguien habla pensando? Cela era encantador, pero sus reflejos eran groseros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy la persona que va diez segundos por detrás del cretino que parezco. Sí, quizá yo también sea un cretino, pero es seguro que somos cretinos diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá pudiera hablar en persona con alguien… Pero no puedo. Alguna vez, cuando alguien me hace una pregunta, le digo a mis reflejos: “Esperad, dadme diez segundos, dejadme contestar a mí”. Mis reflejos son obedientes y me conceden esa petición, pero no ocurre lo mismo con mi interlocutor. Nadie te da más de cinco segundos para contestar. Nadie comprende mi latencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, los reflejos toman el control de nuevo, con una sonrisilla despectiva, como diciendo: “Ay, anciano lánguido, tú dedícate a escribir, que es lo tuyo. Yo me encargo del parloteo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo solo digo la primera frase, las demás no son mías. No me las tengáis en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110216895159332589?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110216895159332589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110216895159332589' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110216895159332589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110216895159332589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/diez-segundos.html' title='Diez segundos'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110194925441576779</id><published>2004-12-02T01:58:00.000+01:00</published><updated>2004-12-02T02:00:54.416+01:00</updated><title type='text'>Chuches</title><content type='html'>¿Habéis comido gominolas últimamente? Mi amiga P me abrió hace poco los ojos a un nuevo mundo de posibilidades. Son ricas, bonitas, plásticas... Es como comerte los juguetes, lo que siempre quise hacer cuando era niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si vais a comprar, os aconsejo los cerebros. Son difíciles de encontrar, pero deliciosos. Los huevos fritos no están mal (aunque nunca entenderé por qué le ponen a una comida la forma de otra comida). Si compráis moras, llevadlas en una bolsa separada, o las bolitas se pegarán en todo lo demás. Los dientes postizos saben fatal y están acartonados, pero son muy útiles para hacer el tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, no sé si decíroslo, quizá esté echando abajo uno de vuestros mitos de infancia (así ha sido en mi caso)… Nunca desenrolléis el regaliz para ver lo que mide… Os llevaríais una decepción, apenas tiene cuarenta centímetros (ochenta si separas los dos hilos). Si lo vierais estirado, los diez céntimos que cuesta os parecerían una estafa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, os lo aviso: Tened cuidado de no comer demasiadas. El entusiasmo del primer momento puede llevarte a un consumo desmesurado. Yo engullí tantas que se me plastificó el estómago. Lo he pasado regulero… Ahora sé como debió de sentirse el homo erectus que descubrió, allá en tiempos remotos, que el caucho no es comestible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, que es posible que, en mi caso, el malestar se debiera a otras razones. Lo cierto es que lo comí todo en un cine oscuro, sin poder ver lo que me metía en la boca... Y no cogí las gominolas directamente de la bolsa, sino que fue mi amiga P quien me las fue pasando, una a una... Nunca he sido desconfiado –ni tengo razones para empezar a serlo con mi amiga-, pero juraría haber captado, al salir del cine, cierto regusto pasajero a Milán Nata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 90%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. Debería investigar de una vez por qué le llamaban “homo erectus” a ese mono, y dejar de sonreírme cada vez que escucho ese nombre.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110194925441576779?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110194925441576779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110194925441576779' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110194925441576779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110194925441576779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/chuches.html' title='Chuches'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110190341016632448</id><published>2004-12-01T13:45:00.000+01:00</published><updated>2004-12-01T13:16:50.166+01:00</updated><title type='text'>El maestro</title><content type='html'>Me dejé la tarjeta del gimnasio en el bolsillo de un abrigo, que mi hermano se llevó al instituto esta mañana. Sin ella no puedo cruzar el trinquete de la entrada. Mientras mi tarjeta vivía una segunda adolescencia en una clase de bachillerato, yo he tenido que colarme en el gimnasio como un vulgar delincuente, por la puerta de atrás, cuando nadie me veía. Se me ha puesto cara de criminal. He entrenado como los presos de las películas en la cárcel, con los ojos entornados y los dientes apretados. Creo que he levantado más peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un señor dándole lecciones a un chaval sobre como debía hacer los ejercicios. Le decía: “¡espalda recta!” o “¡hasta el final, hasta el final!”. Lo decía tan convencido, y tenía una expresión tan segura, que todos los demás nos hemos puesto a escucharle. Además, hablaba con acento extranjero, como los entrenadores de fútbol. Nos hemos pasado la mañana tomando notas, observando sus métodos, siguiendo sus indicaciones…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del vestuario, me he asomado a la sala de pesas otra vez, y ya se había ido todo el mundo. Sólo quedaba el señor. Estaba en una máquina, intentando hacer un ejercicio. ¡Era la cosa más torpe que he visto en toda mi vida! Nunca he sabido lo que son los “monos de agua”, pero seguro que se mueven de una forma parecida. Con la sorpresa no me cuidé de esconderme, y el señor me sorprendió sorprendiéndole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se lo digas a nadie, por favor –me rogó sin su acento extranjero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si alguien se lesiona por seguir los consejos de un maestro que no sabe lo que hace? -contesté yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor meneó la cabeza y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo sí sé lo que hago: Hago teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le delataré. Al fin y al cabo él no había mentido, éramos los demás quienes nos equivocábamos. Creíamos estar recibiendo lecciones de culturismo, cuando en realidad nos estaban dando una clase magistral de interpretación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 70%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110190341016632448?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110190341016632448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110190341016632448' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110190341016632448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110190341016632448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/12/el-maestro.html' title='El maestro'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110176734283512658</id><published>2004-11-29T23:18:00.000+01:00</published><updated>2004-11-29T23:36:18.046+01:00</updated><title type='text'>El orden equivocado</title><content type='html'>Hoy el profesor de Filtros nos enseñó a diseñar "filtros paso banda" (es un tipo de circuito electrónico). Acababa de explicar el algoritmo cuando se volvió y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Éste es el proceso para diseñar un filtro paso banda. Como habéis visto es muy sencillo, y todos sabéis resolver los pasos por separado. Aún así, la gente lo hace mal en el examen, ¿y sabéis por qué? Porque se equivocan en el orden. Hay una única ordenación correcta. Solo son cuatro pasos, pero casi todo el mundo se confunde en la secuencia. Si resolvéis el tercer paso antes del segundo, el resultado estará mal, y lo mismo ocurrirá si hacéis el tercero después del cuarto.  Tened cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché al profesor muy atento mientras pronunciaba estas palabras. Creo que aprendí mucho en la clase de hoy, aunque sigo sin tener ni idea de como se diseñan los filtros paso banda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110176734283512658?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110176734283512658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110176734283512658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110176734283512658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110176734283512658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/el-orden-equivocado.html' title='El orden equivocado'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110156088561181272</id><published>2004-11-27T14:07:00.000+01:00</published><updated>2004-11-27T14:14:20.233+01:00</updated><title type='text'>Huellas de lobo</title><content type='html'>En una ocasión iba yo andando por la calle y, de pronto, noté que había metido el pie en una huella del cemento que alguien había dejado cuando aún estaba fresco. De momento pasé de largo, seguí caminando, pero algo me había helado la sangre y regresé para ver de qué se trataba. Observé la huella con atención. Tenía exactamente la forma de mi pie, el mismo número, la misma anchura, el mismo dibujo de la suela… Me paré a pensar si podía ser mía, y llegué a la conclusión de que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Coincidencias absurdas!”, me dije, y seguí adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentí como una ficha del juego de la oca el resto del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy tuve pesadillas. En mi sueño, había una huella que era una trampa. ¿Has visto las trampas que usan los cazadores de lobos asturianos? Son muy sencillas. Buscan el lugar donde vive el lobo, preferiblemente una zona densa y claustrofóbica entre las montañas. Estudian los caminos del animal, los rastros de pelo que dejó, sus excrementos y sí, sus huellas. Averiguan cuales son sus rutas y su salida preferida. En esa salida, construyen un calabozo profundo, de entrada diminuta. Luego, cuando todo está listo, solo tienen que asustar al pobre bicho (cosa bastante más sencilla de lo que nos han hecho creer). Él echa a correr cruzando el bosque, creyéndose libre. Se considera dueño de sus actos, piensa que puede cambiar de dirección a voluntad. Pero claro, no lo hace, nunca lo ha hecho. ¿Por qué iba a buscar otra salida? Esa siempre le había funcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, ¡zas! El lobo se metió en la boca del lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que el pobre animal, cuando aúlla desde el fondo de su tumba, no se da cuenta de que todo estaba calculado, de que alguien había previsto sus movimientos con precisión de relojero. Quizá solo piensa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Malditas coincidencias absurdas!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 60%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110156088561181272?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110156088561181272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110156088561181272' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110156088561181272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110156088561181272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/huellas-de-lobo.html' title='Huellas de lobo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110147515902177323</id><published>2004-11-26T13:50:00.000+01:00</published><updated>2004-11-26T14:35:45.756+01:00</updated><title type='text'>Run run run</title><content type='html'>Me gusta correr. A veces me llama mi amigo S, me pongo el chandal y nos vamos a hacer kilómetros (pocos kilómetros). No creo que me guste correr como deporte. No creo que a nadie le guste por deporte. Creo que todos los que hacemos footing estamos huyendo de algo. A veces, me encuentro con alguien que viene corriendo en dirección contraria, con su chandal de deporte, sus zapatillas de deporte y su cara de deporte y pienso: "¡ah, cobarde, deja de disimular! Luego, cuando se cruza conmigo, me mira de reojo y parece que mascullara: "Da la vuelta, suicida desgraciado, ¿dónde diablos crees que vas?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy fuimos corriendo hasta el polideportivo del pueblo de al lado, y vimos a mi amiga G. No la saludamos porque estaba muy ocupada, dando clases a los niños. Solo nos la quedamos mirando, absortos. Siempre me choca verla en el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es raro -dijo S-. Cuando ves a los profesores en las clases nunca piensas que puedan tener una vida fuera de allí. Sólo son profesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en mi profesor de Filtros. Hace solo un año era un gordito mofletudo, pero ahora se ha quedado canijo hasta el límte de la salud. No creo que haya perdido los cuarenta kilos dando clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, mi amigo S se volvió y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pon el reloj en marcha, hay que volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé mirando un edificio no muy lejano y pensé: "Por ahí debe de andar el punto de no retorno. Algún día llegaré y escaparé por fin".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vuelta hicimos un tiempo record.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 92%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110147515902177323?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110147515902177323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110147515902177323' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110147515902177323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110147515902177323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/run-run-run.html' title='Run run run'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110141541081592218</id><published>2004-11-25T21:42:00.000+01:00</published><updated>2004-11-25T21:49:41.103+01:00</updated><title type='text'>Sangre</title><content type='html'>Ayer fui a donar sangre. En realidad fui a comer pastelitos gratis, pero me tuve que dejar sangrar a cambio. Creo que no les salgo rentable. Me comí una palmera de chocolate, un bollo y una caña de crema, además de un zumo de melocotón, uno de frutas del bosque y un batido de fresa. También me llevé un calendario, con una niña triste que me mira y me echa en cara que... ¿qué? No debería mirarme así, yo he dado sangre. Deberían regalarle ese calendario a los que no donaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi motivación para donar sangre no siempre ha sido la bollería industrial, no soy tan superficial. Antes lo hacía para llenar la tarjeta, ya sabes, esa en la que añaden una fecha cada vez que te exprimen. Había visto a un tipo de mi clase que la llevaba completamente rellena y yo no quería ser menos. Me dio por donar como un poseso. Hay que tener cuidado, porque se convierte en una adicción peligrosa. Empezaba a valorar a la gente en litros. Me presentaban a una chica inteligente, simpática y comprensiva y yo solo podía pensar: "De este ejemplar te salen 400 centímetros cúbicos al mes sin problemas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego estaba el asunto de los boquetes en el brazo... No te tratan igual en las revisiones de examen si llevas los antebrazos como coladores. Un día me preguntó un profesor: "Oye chaval, ¿tú te inyectas?" y yo le contesté: "No, señor, yo me ordeño". No me miró con mejores ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está bien esto de donar sangre, sí... Te llenan la tarjeta, te dan de comer, te regalan cosas... Bueno y ayudas a la gente, y todo eso. Pero, tonterías aparte, hay situaciones en las que la donación es muy importante, yo diría que imprescindible. Me refiero a esos días emocionantes que todos tenemos de vez en cuando. Son pocos, porque si fueran muchos dejarían de ser emocionantes, pero están ahí. Esos días hacen que la vida merezca la pena, sí señor, pero pueden llegar a ser peligrosos. Durante las horas que duran, se oyen palabras, se perciben sensaciones, y el corazón se acelera al triple de su ritmo. El sistema circulatorio no está preparado para semejante volumen bombeado. Alguien tiene que aliviar esa presión. Estoy seguro de que -si no fuera por la ayuda de las unidades móviles de donación-, más de un día me habrían reventado todas las venas del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, mientras estaba tumbado en la camilla, enchufado a una bolsa de plástico llena de mí, me di cuenta de algo de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alguien va a llevar mi sangre dentro! -exclamé incorporándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enfermera (siempre es una chica guapa cuando vienen a la escuela de telecomunicaciones, no son tontos) me hizo tumbar otra vez, susurrándome palabras amables. Yo obedecí, ¿qué iba a hacer? De todas formas mi sangre ya había estado dentro de mucha gente, no era la primera vez que donaba. Me quedé en estado de shock. Al terminar, cogí el coche y volví a casa. Vi la tele, cené y me puse el pijama. Para dormirme, intenté cerrar los ojos, pero me costó mucho trabajo. Los tenía secos. Llevaba horas sin parpadear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy preocupado. Hoy me crucé con un desconocido por la calle y me pareció que se reía igual que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 50%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110141541081592218?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110141541081592218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110141541081592218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110141541081592218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110141541081592218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/sangre.html' title='Sangre'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110121465037948737</id><published>2004-11-23T13:56:00.000+01:00</published><updated>2004-11-23T14:04:25.580+01:00</updated><title type='text'>Malentendidos mal entendidos</title><content type='html'>Ayer me contaron una historia de Hollywood. No recuerdo los actores y, por las pistas que tengo, no soy capaz de encontrarlos en Internet. Al parecer, cierto director de prestigio, envió, en una ocasión, un sobre cerrado a una actriz que había sido su amante. El sobre contenía un contundente mensaje:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Si aceptas antes de las doce de mañana, me casaré contigo. En otro caso, me casaré con otra a esa misma hora"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, ¡están locos estos artistas! Lo que ocurrió fue que la actriz (¿era Bette Davis?) pensó que la carta no era importante y no la abrió de momento. La dejó sobre la mesita del salón, mientras se preparaba una infusión, o una mascarilla de pepino, vete a saber tú. Al día siguiente, se enteró del matrimonio del director por los periódicos. Abrió la carta entonces, la leyó y dijo "sí, quiero". Pero claro, ya era tarde. Pobrecilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente empiezo a pensar que la vida funciona a costa de malentendidos. Es como si andáramos todos con un vaso lleno de agua hasta el borde. Tenemos que caminar muy despacio, temblorosos, con mucho cuidado de que no se nos caiga una sola gota, para no mojar el suelo. Entonces alguien dice algo en el momento equivocado, en un contexto confuso, algo como: "Puse un cubito, no te preocupes". Esa frase se refería al cubito de starlux que echó en la comida, pero claro... El que lo oye, agobiado por su vaso rebosante, entiende lo que quiere entender. Entiende: "Te puse un cubo bajo la mano, ya no tienes que preocuparte por tu vaso, no importa que se te caiga el agua, no mojarás las baldosas". Y aliviado, el pobre relaja la mano, y deja que chorree el agua por sus dedos. Lo peor es que la sensación es tan agradable que pierde el control, empieza a bailar, vuelca el vaso, lo sacude, hasta que no queda ni una gota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déjame que te haga una pregunta -dice entonces el otro-. Es una pregunta al aire, como tantas otras que te hago, no te vayas a asustar pero... ¿Por qué volcaste tu vaso cuando te dije lo del starlux?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el loco del vaso vacío mira al suelo, y ve el agua esparcida en todas direcciones. Comprende por primera vez que no había nada debajo para contener su agua. Se equivocó en el peor momento y empapó el suelo, como un niño pequeño. "De repente soy el único que no tiene agua en este mundo de secretos" piensa... Siente entonces una vergüenza horrible, y se acuerda de ese sueño en el que apareció desnudo en mitad de la calle... Se siente desarmado, frágil como el cristal de las bolas de Navidad. Le dan ganas de arrojar el vaso contra una pared y romperlo en mil pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, al final se da cuenta de que el suelo se puede fregar y de que, además, con el vaso vacío se camina más tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Habéis visto ese anuncio de móviles nuevo de la tele? Es uno en el que dos amigos están en un piso y, uno de ellos, para fastidiar al otro, le coge el móvil y le gasta una broma pesada, aprovechando que el otro ha ido a buscar unas cervezas. La broma consiste en enviar una imagen de un anillo de compromiso a la novia de su amigo, utilizando precisamente el teléfono que le ha sisado. Al cabo de un rato, el dueño del móvil recibe una llamada. Es su novia diciendo "sí quiero", y él le contesta "¿Qué si quieres qué? ¡Casarnos! ¡No! Pero no llores...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supone que es un anuncio la mar de chistoso. Yo no termino de pillarle la gracia.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110121465037948737?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110121465037948737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110121465037948737' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110121465037948737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110121465037948737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/malentendidos-mal-entendidos.html' title='Malentendidos mal entendidos'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110103845987576558</id><published>2004-11-21T13:57:00.000+01:00</published><updated>2004-11-21T13:22:21.736+01:00</updated><title type='text'>ROM (Read Only Memory)</title><content type='html'>Hay algo fascinante en los restaurantes pequeños de Torremolinos, como de película en blanco y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día fuimos a ver “Un Tranvía Llamado Deseo”, que proyectaban en un ciclo dedicado a los grandes genios de la fotografía. A mí me gusta bastante el cine antiguo. Muchas veces, cuando veo películas viejas, me vienen recuerdos de un pasado próximo. Me identifico con Bogart en “Casa Blanca”, o con Cary Grant en “La Fiera de mi Niña”. Es extraño, porque me encuentro diciéndome: “es cierto, así es, así es como se siente uno". Luego me doy cuenta de que yo nunca viví nada parecido, ni sé si es así, ni como debería sentirme. ¿De donde provienen entonces esos recuerdos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo una novela que leí, “El Clan del Oso Cavernario”. Lo que más me impactó… bueno, en realidad lo que más me impactó fue el final, que era medio porno… Pero, aparte de eso, me estremeció la idea de “los recuerdos”. Según esa novela -ambientada en un pasado remoto, en una tribu de Neandertales-, los hombres primitivos poseían una memoria animal, instintiva, congénita. Lo llamaban “los recuerdos”, y les permitía reconocer las plantas comestibles o los accidentes geográficos sin haberlos visto jamás. ¡Recuerdos heredados! Esa idea me tuvo fascinado mucho tiempo (más o menos hasta que llegó el porno, 250 páginas después). Sé que solo es una invención, que no hay pruebas de que tal cosa exista, pero sería una explicación elegante a mis sensaciones de cine en blanco y negro. Quizá sí estén registrados en mi memoria los despechos de Gilda, o las alegres miserias de Charlie Chaplin, aunque no fuera yo quien los grabara ahí. Quizá fue mi padre, o mi abuelo, o mi bisabuelo el que los vivió, y algo se nos quedó pegado en los genes. Sería divertido, y a la vez sobrecogedor, poder llevar en la cabeza los recuerdos de otra gente. Memoria sintética, como en Blade Runner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si mi hijo hereda de mí, espero que recuerde la sensación criminal de escribir con un marcador negro sobre un folio blanco… el sabor de las cerezas bastardas cogidas del árbol… y aquella vez que, estando en un restaurante pequeño de Torremolinos, una amiga me preguntó “¿Cuántas veces se puede beber la propia orina para que te siga hidratando? ¿siete?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad 90%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110103845987576558?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110103845987576558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110103845987576558' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110103845987576558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110103845987576558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/rom-read-only-memory.html' title='ROM (Read Only Memory)'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110086954138975847</id><published>2004-11-19T14:04:00.000+01:00</published><updated>2004-11-19T14:14:15.360+01:00</updated><title type='text'>Tomasulo</title><content type='html'>Recuerdo la primera clase de “Electromagnetismo II” que di en la escuela. El profesor era un tipo bajito, vestido a diario de bata blanca, organizado y bastante claro en las explicaciones. Buena gente, en general. No obstante, le notaba yo siempre una expresión de guasa, como si estuviera riéndose de todo el mundo. Uno esperaba que, en cualquier momento, le diera por gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuántas clases llevamos? ¿veinte? ¡Pues todo lo que os he dicho era mentira, pringaos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me recordaba a un teletubie maligno, aunque se parecía más a los cantantes de copla de las películas antiguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que recuerdo de aquella primera clase es que dibujó en la pizarra la letra griega “θ” y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, para representar ángulos usaremos a menudo esta letra. Ya sabéis que se llama “tita”… Bueno, “teta” si venís de un colegio público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, era un truquero aquel profesor, sabía quedar de guay. Pero a mí me hizo pensar. Me di cuenta de que, paralelamente a los verdaderos listos -los listos con gafas que diseñan las ecuaciones, los métodos numéricos y los algoritmos-, existieron unos científicos chuscos, que dedicaron su existencia a poner nombres cachondos a las cosas. ¿Cuáles fueron sus motivaciones? Quizá se vengaban de alguien, o querían echar abajo el sistema, no sé… A mí me parece que lo único que buscaban era hacer que los profesores, en adelante, se pusieran coloraos en clase. En fin, a todos esos payasos de la ciencia, gracias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por la función seno.&lt;br /&gt;- Por la suma de los catetos.&lt;br /&gt;- Por el algoritmo de Tomasulo.&lt;br /&gt;- Por la región de penetración del diodo PN polarizado en inversa.&lt;br /&gt;- Por el número 69.&lt;br /&gt;- Por la letra “P” con subíndice “2”.&lt;br /&gt;- Por la clase de “Electrónica Anal” (Analógica no cabe en los recuadros de los horarios).&lt;br /&gt;- Por la recta subnormal.&lt;br /&gt;- Por la librería “conio” del lenguaje C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo… Muchas gracias. Sois mi inspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110086954138975847?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110086954138975847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110086954138975847' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110086954138975847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110086954138975847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/tomasulo.html' title='Tomasulo'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110073736980527744</id><published>2004-11-18T01:07:00.000+01:00</published><updated>2004-11-18T12:00:52.076+01:00</updated><title type='text'>Green Suede Sweater</title><content type='html'>Tengo un jersey que es como un disfraz de peluche. Parece fabricado en moqueta –una moqueta suave-, o en toalla. Es un problema porque, a veces, cuando voy al servicio en un restaurante o en el cine, la gente se confunde. Me ocurre a menudo, es muy gracioso: Veo a un señor acercarse despacio, mirando hacia abajo. Viene muy pendiente de sus manos chorreantes, y de las gotas con doble sentido que le cayeron en los pantalones al lavarse. Tan ensimismado camina, que ve mi jersey y empieza a secarse tranquilamente, convencido de que ha encontrado la toalla. Yo lo comprendo, porque mi jersey seca como nadie pero, ¡queda tan ridículo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, para evitarlo, me ponía a soplar al verles llegar. Entonces me confundían con un aparato de secado por aire y dejaban en paz mi jersey. Era una buena idea cuando mi capacidad pulmonar daba para secarles las manos de una sola vez pero, desde que empecé a hacer menos ejercicio, se convirtió en un problema. Me tenía que detener a la mitad para coger aire y ellos, impacientes, se apresuraban a darme un golpe en la nariz con la base de la mano para que siguiera soplando. En ese momento se daban cuenta de que yo no era un secador, y me pedían disculpas, pero claro, el daño ya estaba hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, no renuncio a mi jersey. Tiene sus ventajas. A veces puede solucionar algún contratiempo. El otro día, en el cine, una amiga tenía problemas con sus gafas. Las llevaba empañadas y no conseguía limpiarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No te preocupes! –intervine yo muy ufano-. Tengo la solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé sus gafas, las vaporicé cariñosamente, y me puse a frotarlas con el milagroso tejido de mi jersey. Yo mismo me sorprendí del resultado. Quedaron tan limpias y transparentes que temí haberles arrancado los cristales. Se las devolví muy satisfecho y ella se apresuró a probarlas. Entonces me miró y abrió los ojos como platos. Me pareció muy sorprendía. Después se echó a reír y se le arquearon las cejas, como si hubiera visto una de esas postales de un mono fumándose un puro, con una gorra hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿De qué se ríe?” pensé entonces, pero luego me dije: “Claro… Le limpiaste tan bien las gafas que te vio los pensamientos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 50%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110073736980527744?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110073736980527744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110073736980527744' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110073736980527744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110073736980527744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/green-suede-sweater.html' title='Green Suede Sweater'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110060917078691944</id><published>2004-11-16T13:42:00.000+01:00</published><updated>2004-11-16T13:54:51.333+01:00</updated><title type='text'>Lo breve, si es bueno, dos veces breve</title><content type='html'>&lt;p&gt;No hay agua. Se fue ayer noche y aún no ha vuelto, la muy borracha. Voy al baño. La cisterna está vacía, algún imbécil ha tirado de la cadena. Creo que fui yo. No lo pude evitar, estaba demasiado prohibido. Qué asco... Tantos milenios de civilización para esto. El water es un paso atrás respecto al árbol. ¡Tanta tecnología, tanta era espacial, tanta new age y tanta chorrada, y hoy no puedo ni, ni, ni...! En fin, no nos pongamos escatológicos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algo bueno ha tenido todo esto. Me ha hecho preguntarme: ¿puedo escribir acerca de mis problemas de WC en el blog? Me obligó a plantearme algo que llevaba esquivando mucho tiempo: No siempre podré escribir todo lo que se me pasa por la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Que por qué? Pues hay ideas que son aburridas, otras que nunca sabré escribir, algunas que son bastante vulgares, y muchas que delatarían los primitivos deseos que gobiernan cada uno de mis días. Bueno, y también está ese gran conjunto: las que me avergüenzan.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor no son las que no escribo porque no quiero, sino las que se quedaron en la recámara porque ni las vi. Los que nos gusta escribir, solemos andar por ahí convirtiendo en palabras, dentro de nuestra propia cabeza, todas las tontadas que nos cruzan las neuronas. A veces nos creemos la mar de eficientes, pero no es cierto. De vez en cuando, uno atisba, como de reojo, todas esas microideas que le cruzan la cabeza, y que jamás llegaron a tomar forma de palabra. Son historias diminutas. No se pueden escribir, de tan breves que son. Si uno resolviera la regla de tres:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Un pensamiento de Neruda es a un verso como mi idea es a x".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Probablemente le saldría que x es igual a un tercio de palabra, o incluso menos. ¿Cómo expresar una idea cuando no contiene información suficiente para llenar una sola palabra? Si intentas escribir una de esas microhistorias, te saldrá inflada. Por poco que escribas, parecerá que sobra casi todo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Hoy, al darme las vueltas, me pareció que la chica que vende el pan me acariciaba a propósito las manos con el dorso de sus dedos."&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Lo ves? Noventa y nueve por ciento de palabras vacías. Precisión, amigo mío, es un asunto de precisión y volumen. Hay demasiadas microideas, millones al día, y son tan diminutas... Nos perdimos nuestra mejor literatura por culpa de su maravillosa brevedad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;P.D. (salió hoy por la radio) Mensaje enviado a un móvil: La policía ha encontrado un cadáver obeso, de corta estatura, complexión débil y pene diminuto. Llámame para saber que estás bien.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 98%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110060917078691944?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110060917078691944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110060917078691944' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110060917078691944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110060917078691944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/lo-breve-si-es-bueno-dos-veces-breve.html' title='Lo breve, si es bueno, dos veces breve'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110054873147458492</id><published>2004-11-15T20:21:00.000+01:00</published><updated>2004-11-15T21:11:59.476+01:00</updated><title type='text'>¡Ya ves!</title><content type='html'>Me levanté hoy helado. Tenía que salir a la calle. Me puse dos pares de calcetines, pantalón con forro, camiseta, camisa, jersey y chaquetón. Para el bulto del cuello, bufanda y gorro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en la calle y no tengo frío. Miro al cielo nublado y le saco la lengua. Cierro la puerta con llave. Las llaves... Están heladas. Las pongo en un bolsillo de la cazadora. Al meter la mano detrás, noto el metal frío. Se me hielan los dedos. No quiero ir con las manos fuera. Cambio las llaves al pantalón. Demasiado sueltas. Al caminar hacen "clink, clink, clink". Soy el único gato que conozco que se ha puesto el cascabel a si mismo. Un niño me apunta. Le dice a su madre "mira, un señor-grillo". No me gusta que me llamen señor. Saco las llaves. Las quiero meter en el bolsillo interior del abrigo... Tendría que abrir la cremallera. No hay ganas. Me las guardo en un zapato. Descubrimiento: las llaves duelen. Me descalzo. Un señor se queda mirando las llaves que caen de mi calzado. "Uf, ¡no vea que incómodo es!" le digo. El señor se aleja con cuidado de que no se le meta ninguna llave en el zapato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No me haréis pasar frío, criaturas" pienso. Las pongo debajo del gorro. Pesan. Las noto moverse. Avanzan despacio, diente a diente. Se deslizan hasta la oreja. Me están acariciando donde me gusta. Estoy harto, las tiro por una alcantarilla. Libre al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a mi destino. No tengo llave. Me quedo en la calle esperando. Me estoy helando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 40 %)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110054873147458492?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110054873147458492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110054873147458492' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110054873147458492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110054873147458492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/ya-ves.html' title='¡Ya ves!'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110045931623557078</id><published>2004-11-14T20:06:00.000+01:00</published><updated>2004-11-15T20:18:23.620+01:00</updated><title type='text'>Pulpo para una santa</title><content type='html'>Ayer vinieron a cenar mis abuelos. Como siempre, contaron sus viejas historias, solo que, esta vez, sospecho que eran auténticas. Los dos contaban lo mismo, punto por punto, dándose la razón mutuamente. Es la primera vez que les ocurre, así que debía de ser todo cierto. La historia de ayer hablaba de una chica gallega, que vivía en un pueblo cercano al de mi abuela, en Orense, cuando ella era joven. Mi abuela se recostó en la silla para contarla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Se llamaba Antonia..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí, pero todos la llamaban la Santa! -interrumpió mi abuelo. Mi abuela lo hizo callar con un golpecito en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Era preciosa", continuó, y mi abuelo asintió mirando al vacío. "Tenía la piel fina, los cabellos largos y los ojos claros. ¡Y era dulce como la miel! Se veía con un novio muy simpático, muy inocente, que le llevaba flores todas las tardes. Ella vivía en una casita vieja del pueblo, muy humilde, porque la familia apenas tenía para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, cuando nadie lo esperaba, la niña salió corriendo a la calle, en camisón, y exclamó delante de los vecinos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡La Virgen! ¡La Virgen se me ha aparecido! Y me ha dicho... ¡Me ha dicho que ya no necesito comer nunca más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después regresó al interior, se metió en su cama y no se volvió a mover. Fueron allí los guardias civiles, el cura, el maestro y el boticario, pero nadie consiguió hacerla levantar. ¡Y mucho menos comer! Pasaba los días en ayunas, uno detrás de otro, y todos empezaron a temer por su salud. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que sus miedos eran infundados. ¡La niña seguía tan sonrosada y bonita como siempre, o quizá más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Milagro, milagro! -empezó a escucharse por las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vecinos peregrinaban desde los alrededores, le llevaban jabones, dinero, muebles, animales... Parecía aquello un nacimiento. El pobre novio quedó relegado. "Yo la quiero igual, sea santa o cuidadora de puercos" decía, y se iba a mirarla y a adorarla con los demás, a dejar su ramo de flores sin una sola palabra. Ella ya no lo reconocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de la niña que no comía se extendió, y llegó gente de todas partes. La humilde casita fue remodelada, los padres empezaron a vestir buenas ropas y compraron nuevas tierras. La familia prosperó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día llegó un señor vestido de negro, viejo, muy amable, que miraba todo con una ternura sobrecogedora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vengo a ver a la niña -pidió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ha pedido usted hora? -le preguntó la secretaria que habían puesto a la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor no traía cita, pero esa mirada podía convencer a cualquiera. Allí lo llevaron, al cuarto de arriba. La niña lo esperaba peinada y perfumada. Él cayó de rodillas junto a su cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Si supieras lo que he caminado para llegar hasta aquí! ¡Lo que he pasado para poder encontrarte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuanto tuve que sufrir para poder ver tu mano! -exclamó el viejo, y la niña le enseño la mano sin reparos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lo dejé todo para venir a tocar tu frente! -añadió, y la niña se dejó acariciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abandoné mi hogar para poder mirar las perlas de tu sonrisa! -continuó, y la niña abrió sus labios de par en par, colorada por tanto halago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el hombre metió la mano en un bolsillo y, antes de que nadie pudiera detenerle, sacó un frasco y vació el contenido en la boca de la niña. El vigilante que había allí se abalanzó sobre él y lo separó, pero ya era tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué le ha hecho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Solo es para provocar el vómito -dijo el viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue que, antes de un minuto, la santa había echado sobre la cama un plato de pulpo, cuatro rebanadas de pan, dos hojas de lechuga y varios pares de castañas. Aquello parecía un exorcismo, solo que no era un demonio lo que estaban expulsando, sino una virgen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joder, ya era hora! -exclamó entonces la niña-. Solo puedo comer por las noches y el pulpo después de las once me sienta como un tiro. Además, necesito que le den un poco de marcha a este cuerpazo serrano que tengo. Me voy a Méjico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente agarró al novio de las flores y se fueron en un transatlántico de lujo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, era algo así. En realidad me perdí el final porque empezaba "Friends" en la tele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Porcentaje de realidad: 80%)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110045931623557078?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110045931623557078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110045931623557078' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110045931623557078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110045931623557078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/pulpo-para-una-santa.html' title='Pulpo para una santa'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110031325367859786</id><published>2004-11-13T03:32:00.000+01:00</published><updated>2004-11-13T03:44:07.100+01:00</updated><title type='text'>El síndrome del pincho moruno</title><content type='html'>Hoy un amigo me ha hecho cierto comentario sobre el último post, el del topo, al que no he querido dar importancia en principio. Al parecer, él interpretó todo el asunto como una gran metáfora sexual. Siento decepcionar a los que pensaron igual, pero ni siquiera se me pasó por la cabeza semejante significado cuando lo escribí. También he de reconocer que ahora -al leerlo bajo la luz de estas explicaciones de mi amigo-, mi propio post me ha parecido una cochinada de lo más explícita. ¡Anda que la moraleja!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de todo es que no es la primera vez que me ocurre. Un día, este verano, fui a una moraga en la playa. Pusimos unas barbacoas y preparamos unos pinchos morunos, ya sabes, unos trozos de carne pinchados en un palo. Había allí una chica, Paloma, a la que acababa de conocer, y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Comed vosotros más pinchitos. Las chicas no necesitamos tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, por hacer la gracia, queriendo exagerar lo poco que comen las mujeres, le contesté:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, las tías con chupar el palo ya os dais por satisfechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me la quedé mirando con una sonrisilla, esperando que me riera el chiste, que yo aún creía de lo más sofisticado. Ya os imaginaréis la cara que se le puso. De momento casi me da un guantazo. Me enseñó unos ojos de mala leche impresionantes, que me hicieron comprender, y me gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Conmigo no te pongas merdellón, que a mí a merdellona no me gana nadie!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel fue un buen día, porque conocí a Paloma y aprendí el significado de la palabra “merdellón”. Tuve que esperar a que se le pasara el cabreo y luego, tras mi alegato de inocencia, tuve que volver a esperar a que se le pasara la risa. Al fin se tranquilizó, y me contó que merdellón provenía de una mezcla del francés y del inglés. Me explicó que era la contracción de “merde” y “young” (mierda de joven). Je, je, je, perdona que me ría, me pasa siempre al pensar en esa palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo me lo monto pero, cosas parecidas, me ocurren a menudo. Aquel mismo día, bauticé clínicamente mi problema: Lo llamo “el síndrome del pincho moruno”, y aún no sé de qué me viene. ¿Tendré un subconsciente guasón? Desde luego, pero eso lo tiene todo el mundo… Supongo que la diferencia reside en que yo, además, tengo un consciente bastante distraído. A veces pienso que ni siquiera es un auténtico consciente… Quizá tenga dos subconscientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy miré el diccionario, y encontré que merdellón proviene, en realidad, de la palabra italiana arcaica “merdellone”, y que significa “criado que sirve con desaseo”. Voy a hacer como que no lo he leído. Me gusta mucho más la explicación de Paloma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110031325367859786?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110031325367859786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110031325367859786' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110031325367859786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110031325367859786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/el-sndrome-del-pincho-moruno.html' title='El síndrome del pincho moruno'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-110026423912812142</id><published>2004-11-12T13:51:00.000+01:00</published><updated>2004-11-12T13:59:56.460+01:00</updated><title type='text'>Fábula postal</title><content type='html'>&lt;p&gt;Érase una vez un señor topo, que era ciego por ser topo pero que, además, era sordo. Vivía en una pequeña madriguera en las afueras, y sólo se comunicaba mediante postales escritas en braille.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una mañana, el cartero se acercó a su buzón y lo rellenó de cartas preciosas. Pero, de tantos sobres que intentó meter, se le cayó al suelo un cartoncito de publicidad, sin que se diera cuenta. Al marcharse, lo pisó por accidente, con tan mala suerte que dejó inscrito sobre él los tacos de su bota, formando la palabra "adiós" en la escritura de los ciegos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¡Ay, pobrecillo topo, al encontrarlo al mediodía! Allí se quedó, en la puerta, seco de pena. No hubo ni que enterrarlo. Lo empujaron hacia dentro y sellaron la madriguera.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Moraleja: El buzón, cuanto más grande, mejor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;P.D. Perdonad esta obsesión con el correo. No sé que me pasa, supongo que he escrito demasiadas cartas esta última semana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 50%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-110026423912812142?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/110026423912812142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=110026423912812142' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110026423912812142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/110026423912812142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/fbula-postal.html' title='Fábula postal'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109999580252342185</id><published>2004-11-10T14:25:00.000+01:00</published><updated>2004-11-10T14:31:56.726+01:00</updated><title type='text'>El correo mató a Romeo y a Julieta</title><content type='html'>El correo es una de esas cosas tan complejas, que hemos aprendido a no pensar en ellas. La gente, a veces, envía cartas que crean auténticas paradojas, como las crearía un viaje en el tiempo o un verdadero clarividente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tipo, podría escribir una declaración de amor a una señorita. Nada raro, ¿verdad? Pero, ¿no es absurda la situación generada? Durante uno o dos días, el hombre estará declarado, mientras la mujer quizá siga llorando su desdén. Y luego, cuando al fin lo reciba y lo conteste afirmativamente, quizá esté ya él desesperado, y al borde del suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ése, señor mío, es el hueco temporal que crea la paradoja. Esas horas monstruosas son un nido de miedos y fantasmas, ¡las culpables de tantas incongruencias! (&lt;em&gt;que conste que es la primera vez que escribo esta palabra ;) a pesar de los testimonios de ciertos individuos e individuas&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensad en el hijo de esa pareja preguntándole a sus padres: "¿Cómo fue el día que os declarasteis?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre dirá: "Pues era un lunes nublado, lluvioso, y no echaban nada en la tele".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, la madre asegurará: "Fue un miércoles soleado, luminoso, y daban un estreno en el canal cinco".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hijo se quedará callado, y asentirá en silencio, y llorará para siempre pensando que sus padres le engañaron, porque nunca llegaron a declararse el uno al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, querido amigo, reivindico hoy los privilegios para la palabra hablada, con sus 340 metros por segundo de infinita eficacia. Lo siento, pero es que no le perdono al correo -a pesar de todo su encanto de pícaro simpático-, que matara a Romeo y a Julieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109999580252342185?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109999580252342185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109999580252342185' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109999580252342185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109999580252342185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/el-correo-mat-romeo-y-julieta.html' title='El correo mató a Romeo y a Julieta'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109987534840986595</id><published>2004-11-08T01:07:00.001+01:00</published><updated>2004-11-08T02:22:16.496+01:00</updated><title type='text'>44 cocacolas</title><content type='html'>Tengo una debilidad, una adicción. Creo que es muy común, pero no he oído a nadie reconocerlo todavía. Soy un adicto al alivio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no es una nueva droga sintética. Me refiero al alivio común, al que siente la gente cuando se quita los zapatos, o al salir de misa. Me di cuenta el otro día, cuando le contaba a Claudia mi afición a poner el despertador una hora antes de lo necesario. Me explico: Si tengo que levantarme a las nueve, lo pongo a las ocho. Cuando me despierto a las ocho, lo pongo a las ocho y media, y luego, al volver a despertarme, vuelvo a retrasarlo. Es decir, la última hora la duermo racheada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultó que ella hacía lo mismo, no soy tan raro como creía. Estuvimos pensando cuales podrían ser nuestros motivos para hacer semejante cosa, y ella sugirió que la culpa era de los buenos propósitos del día anterior. Al acostarnos decimos: "Mañana voy a cambiar mi vida. Me despertaré una hora antes y haré todo aquello que siempre quise hacer". Por la mañana, mientras retrasamos la alarma media vuelta, nos reímos del pobre iluso que éramos apenas unas horas antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que tiene razón, esa es la causa, al menos en principio. Pero no me quedé del todo satisfecho. En mi caso, hay algo visceral, más allá de esa sensata verdad. Tenía que haber alguna necesidad biológica de por medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve dándole vueltas y llegué a la conclusión de que me gustaba mucho dormirme, pero no tanto estar dormido. Quizá por eso ponía el despertador antes. Así podía dormirme muchas veces en un solo día. Casi me convenzo, pero no... Había algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana, como siempre, me desperté una hora antes de lo necesario, al primer timbrazo del despertador. Por suerte, recordé al instante la misión que me había encomendado al acostarme: Autoanalizarme en el momento preciso, y así averiguar por qué hacía lo que hacía. Y lo averigüé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sentí al despertarme fue rabia. Muchísima rabia. Y tristeza, y desesperación, y desamparo... No hace falta que nos rechace nuestra amada, ni perder la fe en nuestro Dios, para sentir todo eso. Algo mucho más mundano puede conseguirlo: Basta con que nos despierten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces -estarás pensando-, ¿eres un adicto a la rabia, a la tristeza y a la desesperación? Puede, pero no tiene nada que ver con lo de esta mañana. Porque lo verdaderamente importante, lo que me seduce y me empuja a hacer la misma idiotez cada día, es la sensación que vino después, al mirar el reloj. Sí señores, estoy hablando del alivio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy mis amigos y yo fuimos a un restaurante a cenar. Cuando el camarero vino con la cuenta, nos dio un susto terrible. Sobre todo a mí, que no llevaba dinero suficiente. Pasé una vergüenza espantosa, que duró todo un minuto. Hasta que, de pronto, Gloria dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si nos han apuntado 44 cocacolas en lugar de dos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir, abracé al camarero y le di las gracias por el error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 90 %)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109987534840986595?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109987534840986595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109987534840986595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109987534840986595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109987534840986595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/44-cocacolas_08.html' title='44 cocacolas'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109979813202592332</id><published>2004-11-07T03:24:00.000+01:00</published><updated>2004-11-07T04:48:19.006+01:00</updated><title type='text'>Scrabble</title><content type='html'>Hoy...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Conocí a una mujer que tenía que fregar los cacharros en Noruega. Hablamos durante 5 horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Me habló una chica muda que tenía una voz preciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Conduje por carreteras a oscuras, con las montañas a un lado y al otro, el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Jugué al scrabble con dos chicas encantadoras, a las que quería impresionar con mis buenos modales, y construí "cagar" sobre un triple tanto de palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Recibí cartas en las que me decían que había acertado dos de dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué inventar nada entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 100%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109979813202592332?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109979813202592332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109979813202592332' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109979813202592332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109979813202592332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/scrabble.html' title='Scrabble'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109968202367856212</id><published>2004-11-05T19:03:00.000+01:00</published><updated>2004-11-05T20:59:07.296+01:00</updated><title type='text'>Sucedáneo de calor</title><content type='html'>¿Se acabó el verano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que habían venido de vacaciones se marcharon, y los hoteles quedaron vacíos. Dejaron de poner los colchones en las hamacas de la playa, cerraron los chiringuitos, salieron los anuncios de "la vuelta al cole" y se acabó el gran Prix... Pero mi verano aún duraba. Me quedaba un as en la manga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego empezaron las clases, las colas en las papelerías, la gala de otoño en antena 3 y los cocidos de garbanzos al mediodía... Pero yo me decía ufano: “¡aún no, aún no! No podréis conmigo. ¡Me queda un arma secreta!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después, cambiaron la hora y me quitaron el sol de las siete. Dejamos de sentarnos en la terraza de la tetería y empezamos a llevar un jersey colgado del brazo, por si refrescaba. “¡Ya empieza a hacer frío!”, escuchaba de vez en cuando. Pero yo me limitaba a asentir con una sonrisilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer entré en mi cuarto por la mañana y me puse a estudiar. Tenía mucho frío, y escuché la voz de la Calefacción, por primera vez en este año:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es por mí, verdad? –me preguntó burlona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, temblando sobre las integrales, intenté responderle con indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé a qué te refieres –le dije sin mirarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es por mí, ¿a que sí? –insistió-. Crees que, mientras no me enciendas, aún será verano, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude contestarle. Intenté taparme la cara con la mano, para que no me viera asentir con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No merece la pena –continuó el aparato-. Lo estás pasando mal. Te estoy viendo temblar como un cachorrillo. Ven aquí, yo te cuidaré, solo tienes que pulsar un botón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me levanté de golpe, con determinación, y grité:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No, no, no! ¡Aún es verano!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso no es cierto. ¡Mira por la venta, observa la calle! Hace viento, la gente va abrigada. ¡Hasta está lloviendo un poco! Ya pronto empezarán los anuncios de juguetes y los ensayos para la cabalgata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero yo quiero que sea verano! –lloriqueé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calefacción me dedicó una sonrisa maternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven aquí, enciéndeme, no tengas miedo. Fabricaremos nuestro propio verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que la he encendido, ha dejado de molestarme. Desde que esa voz susurrante se interrumpió, he vuelto a pensar con claridad. El ambiente está caldeado, pero no es un calor de verdad. Solo es un sucedáneo de calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún me duran las integrales. Me refugio en ellas para no tener que reconocer mi poca voluntad. Me dejé convencer por un triste electrodoméstico… Con cuidado de que no me vea, me acomodo un poco el pantalón y sonrío. Esta mañana me he puesto el bañador por debajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 20%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109968202367856212?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109968202367856212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109968202367856212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109968202367856212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109968202367856212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/sucedneo-de-calor.html' title='Sucedáneo de calor'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109956981240656615</id><published>2004-11-04T13:11:00.000+01:00</published><updated>2004-11-05T20:52:15.326+01:00</updated><title type='text'>Telefonofobia</title><content type='html'>Ayer, sobre las 9, mi prima Ana me llamó por teléfono. Me pilló en la biblioteca, y no pude coger el móvil en el momento, así que salí a la calle, busqué un banquito solitario y protegido, y le devolví la llamada. Era ya noche cerrada, y había una brisilla gélida que se paseaba entre los edificios gigantes de la universidad. Son edificios lisos, sencillos, poco más que formas geométricas. Bloques sin detalles, que casi recuerdan a una maqueta. Me sentí, un poco, como el protagonista de una postal, allí acurrucado, charlando en un susurro con alguien que me hablaba desde muy lejos, a cientos de kilómetros. A veces el frío provoca ese espejismo de trascendencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que se me va la pinza. Lo que quería contarte es que me quedé casi sin palabras. Tenía muchas ganas de hablar con mi prima, y me encantó que me llamara, pero no supe que decirle. Casi me limité a escucharla, haciendole alguna broma ridícula de vez en cuando, para que supiera que no me había marchado. No es que haya nada de malo en escuchar. En realidad, creo que debería hacerlo más a menudo. Sin embargo, me quedé un poco preocupado. ¿Cómo pude quedarme sin palabras? En cuanto colgué, se me ocurrieron un montón de cosas que contarle. ¿Por qué no se me habían ocurrido antes? Me temo que es por culpa de mi telefonofobia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era pequeño, llamé en una ocasión a mi abuelo, con el viejo teléfono que teníamos en casa. Era uno de esos aparatos en los que se marcaba girando una pieza circular con agujeros (algo que aún hoy me sigue pareciendo terriblemente difícil). Mi abuelo descolgó y yo le dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hola abuelo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente, él me contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perdona, pero yo no soy tu abuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo le había reconocido la voz sin ninguna duda. Además, estaba acostumbrado a aquellas bromas. De hecho, cuando mi abuelo llamaba a la puerta y preguntábamos "¿Quién es?", él siempre decía "¡El loboooo!". Con semejantes antecedentes, comprenderéis que no le creyera; así que insistí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí que eres mi abuelo. Yo te conozco y sí que eres mi abuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y él, riéndose, volvió a decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, que no soy tu abuelo. Que yo no tengo ningún nieto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más o menos con éste diálogo nos pasamos más de diez minutos. Le dije unas cincuenta veces que lo dejase de una vez, que sí que era mi abuelo y que a mí no me engañaba. Y él, dale que dale con que no tenía nietos. Así hasta que mi madre, que me estaba oyendo desde la cocina, se mosqueó y me cogió el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es? -preguntó. Durante unos segundos terribles la miré paralizado. Por fin, añadió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues perdone usted, el pobre se ha confundido. Creía que estaba llamando a su abuelo... Sí, sí, ya le he oido... es que es muy pequeño. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me invadió una oleada de vergüenza que me recorrió el cuerpo de arriba a abajo. Me dio un calor por arriba y un frío por abajo, que se convirtieron en pánico cuando se encontraron en el medio. No era tan grave, pero los niños tenemos esas cosas. Me sentí tan terriblemente tonto y ridículo que eché a correr. Como mi casa era pequeña, me puse a correr alrededor de la mesa de la cocina que, por cierto, tenía forma de pista de atletismo (no me preguntéis por qué. En los ochenta casi todos los objetos tenían formas extrañas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, desde entonces, tengo una fobia terrible a llamar por teléfono. No puedo evitarlo. Algo en mi subconsciente sabe que, cada vez que diga una palabra al aparato, alguien al otro lado se va a partir de la risa. Algún día lo superaré. Espero que sea antes de jubilarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 95%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109956981240656615?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109956981240656615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109956981240656615' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109956981240656615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109956981240656615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/telefonofobia.html' title='Telefonofobia'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109947739200961566</id><published>2004-11-03T10:26:00.000+01:00</published><updated>2004-11-05T20:35:45.700+01:00</updated><title type='text'>El estudiante que surgió del frío</title><content type='html'>Ayer prometía ser un día gris, ya sabes, uno de esos martes de noviembre, con todo su frío, su tristeza y su aburrimiento. La clase de día que uno teme encontrar cuando pretende escribir un diario interesante. Mi maravilloso plan de pasar toda la tarde en la biblioteca no parecía que fuera a mejorar las cosas. Incluso me había colocado ya la cara de tipo serio / duro / bobo, esa que se me pone cuando estoy rodeado de desconocidos y no pretendo volver a reirme en unas cuantas horas. Por suerte, me llevé una sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré en la biblioteca sobre las cinco y media y me encontré un extraño espectáculo. En el hall, trabajaban varios individuos, vestidos con trajes herméticos y máscaras, como los científicos de E. T. Habían desplegado un sin fin de artilugios, todos de color blanco, con misteriosas marcas de peligro en amarillo y negro. Por un momento pensé que se trataba de artificieros, o peor aún, desratizadores. Pero luego me di cuenta de la verdad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había al menos cincuenta ejemplares de estudiante en el hall, todos ellos utilizando ese artilugio propio de su especie: el móvil. Los científicos eran rusos, provenientes de la hermosa región de Chernobil, y habían venido porque en su tierra no encontraban niveles de radiación tan altos como los nuestros, y querían experimentar. Al parecer, alguien les había dado el chivatazo de que, en una remota región del sur de Europa, los estudiantes se dedicaban a radiar como posesos. Tuve que atravesar el invierno nuclear sin protección. Temo haber quedado estéril en la hazaña, aunque solo temporalmente. Los varones tenemos esa suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi aventura con los móviles aún no había terminado. Cuando ya estaba sentado dentro, bien acomodado en la silla, con los libros sobre la mesa y dispuesto a pasar la tarde mirando a la gente de alrededor, volvió a ocurrir algo inesperado. Una chica, que estaba sentada en una mesa cercana, se levantó y se fue corriendo al servicio. La pobre (que no debía de estar estudiando precisamente una carrera relacionada con la acústica), pensaba que la puerta abierta del baño representaba una barrera infranqueable para el sonido. Nada más entrar, todos los que estábamos en la biblioteca pudimos oirla marcar un número de teléfono y decir a grito pelado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Joeee, tía, que fuerte, te lo juroooo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despotorre fue generalizado. Se ve que nadie estaba demasiado concentrado en sus estudios, porque nos echamos todos a reir al mismo tiempo. De momento, solo fueron un par de carcajadas secas, pero la cosa aún no había terminado. La del baño añadió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jo tía, date prisa, tienes que traerme algo para depilarme. Hay un tío monísimo delante mío y no hace más que mirarme los pelos de los sobacos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí sí que se montó ya. La carcajada empezó por una esquina de la biblioteca, avanzando rápidamente, como un enjambre de abejas. Primero solo por nuestar sala; después, a medida que unos se lo iban contando a otros, por todas las habitaciones y todas las plantas. Las risotadas eran tan fuertes y tan abundantes que el edificio entró en resonancia y tembló, aunque casi nadie se dio cuenta porque estabamos todos muy concentrados en no mearnos encima. En realidad, el único que no se reía era el tipo que había estado sentado delante de la chica del servicio, y cuyo rostro radiaba un color rojo intenso (un rojo que yo solo había visto antes en cierta jugadora de voley-playa que conozco).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lógicamente, estudiar era ya imposible. Todos los estudiantes nos juntamos y nos fuimos por ahí a tomar algo. Por desgracia, el grupo era demasiado numeroso y -como nadie conocía a nadie- no fuimos capaces de mantenerlo unido. Cuando me quise dar cuenta, me había quedado solo, en mitad del anchísimo bulevar que atraviesa la Universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía frío, el clásico frío de un martes de Noviembre. Me metí las manos en los bolsillos, comencé a silbar "What a wonderfull world" y emprendí el camino de vuelta hacia mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 40%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109947739200961566?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109947739200961566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109947739200961566' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109947739200961566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109947739200961566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/el-estudiante-que-surgi-del-fro.html' title='El estudiante que surgió del frío'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109935358222716294</id><published>2004-11-02T01:27:00.000+01:00</published><updated>2004-11-05T20:37:06.943+01:00</updated><title type='text'>Happy Birthday, Mr. President</title><content type='html'>Perdonad que haya escrito el título en inglés. Es un truco rastrero para conseguir que esta página tenga más visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que íbamos: Hoy ha sido mi "no cumpleaños" y lo he celebrado junto al coleguilla Vicente. ¿Que por qué le llamo "no cumpleaños"? Espero que nadie se enfade cuando se entere, pero la verdad es que falta mucho para mi auténtico cumpleaños. He aprovechado que mis amigos me conocen desde hace solo unos meses, para colarles este cumpleaños de mentira. Te estarás preguntando por qué he hecho semejante cosa, ¿no es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Habrá sido por los regalos? No lo creo. Me han encantado, pero he sufrido enormemente al recibirlos. Nunca he sabido poner cara de recibir regalos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo habré hecho para poder lucir la tarta que preparé ayer? No, porque ya sabía que todos iban a darse cuenta de quien había sido su auténtica creadora (gracias mamá).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quizá para reunirme con los amigos? En principio parece una razón convincente, pero la verdad es que me habrían invitado de todas formas a la fiesta del Vicen y me habría ahorrado el curro, las compras y el estrés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que hay una única respuesta. Una ridícula, preocupante y -sobre todo-, vergonzosa respuesta para esa pregunta: Lo he hecho porque quería soplar unas velas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí señor, quería soplarles a unos palos de cera pinchados en un estúpido bizcocho, y no dudé en engañar a algunas de las mejores personas que conozco para conseguirlo. Pero el que está ahí arriba, que es un cachondo mental cuando se lo propone, se enteró de mis malas artes y quiso hacérmelas pagar. Al terminar el "Cumpleaños Feliz", en el preciso instante en que acabé de hinchar mis mofletes, vino una ráfaga de viento y sopló las velas por mí. Lo peor de todo es que, por culpa de mis malos reflejos, me puse a soplar medio segundo después, y todos creyeron que había sido yo quien las había apagado. Levanté las manos para detenerlos y explicarles su error, pero ya era tarde: habían empezado a aplaudir, a traer los cuchillos y a poner los platos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he pasado el resto de la tarde ensimismado. Y es que hay una duda que me está martirizando desde entonces: puesto que Dios ha soplado las velas por mí, ¿se le habrá cumplido a él mi deseo? Espero que no; no me gustaría que, por mi culpa, tuviera que romper su voto de castidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un par de cosas más que contar sobre el día de hoy, pero sé de buena tinta que sus protagonistas van a mirar este blog. Me lo guardaré para otro día, cuando se aburran de leerme. Un abrazo, guapas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 75%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109935358222716294?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109935358222716294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109935358222716294' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109935358222716294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109935358222716294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/happy-birthday-mr-president.html' title='Happy Birthday, Mr. President'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109926958872387961</id><published>2004-11-01T01:48:00.000+01:00</published><updated>2004-11-05T20:40:09.090+01:00</updated><title type='text'>Rico, rico</title><content type='html'>Ejem, no es que quiera dármelas, pero a partir de ahora preferiría que me llamarais "el chef". En efecto, acabo de descubrir mi faceta culinaria, y he quedado muy sorprendido de mi destreza. He creado dos exquisiteces, tan deliciosas como sofisticadas. También he de reconocer que la metodología no fue la más ortodoxa, aunque los resultados acabaran siendo los más satisfactorios posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había empezado bien, pelando los pimientos y calentando el agua para la gelatina. Me había puesto un delantal muy mono (lo cual se está convirtiendo en una comprometedora costumbre) y había distribuído todos los chismes por el mesado. Por un instante me sentía grande, importante, como si fuera a preparar la fórmula de la vida eterna, y no una miserable ensalada de pimientos, o esa receta de flan de queso y gelatina, descubierta en tiempos remotos en una tarrina del San Millán. ¡Ay, que gran momento! Que sensación de poder y control ofrecen los ingredientes bien organizados sobre una mesa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os aseguro que habría podido llegar hasta el final por mi cuenta, si las cosas no se hubieran torcido de la manera en que lo hicieron. ¡Ay, cruel capricho del destino! Lo peor es reconocer que mi abuela tenía razón. Mira que me había dicho que, si no sé preparar una cosa, no debo preparar tres a la vez. Pero no, no fue culpa mía. Aún no alcanzo a comprender como tantos procesos independientes pudieron concurrir de una forma tan precisa. En efecto, exactamente en el mismo instante, en la misma hora, el mismo minuto, el mismo segundo y la misma décima, ocurrió lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se quemaron los pimientos.&lt;br /&gt;- Hirvió la gelatina y se salió del cazo.&lt;br /&gt;- Se cayó el San Millán y se esparció por el suelo.&lt;br /&gt;- La batidora se atascó en la nata montada y explotó, soltando una nube de humo y chispas que convirtieron la cocina en el corazón de una tormenta eléctrica.&lt;br /&gt;- Pusieron "obsesión" en la radio.&lt;br /&gt;- Me dio la risa.&lt;br /&gt;- Mi madre entró y lo vio todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la excusa de ir a buscar una batidora en funcionamiento, escapé habilmente a casa de mis abuelos. Entré en su piso con un alivio que no recordaba desde el día en que quitaron la bruja avería. Mi abuela me puso cocacola fresquita y me dio sabios consejos de cocina. Mientras tanto, mi abuelo, tras explicarme las distintas categorías de los dátiles (¿sabías que hay 14?), me ofreció algunos ejemplares de la mayor calidad, que acabamos disfrutando sentados en los butacones del salón. Después, revisamos algunos mapas y diarios, que mi abuelo guarda desde sus viajes por el caribe y la selva amazónica. Antes de marcharme, juramos, una vez más, que algún día regresaríamos a por los tesoros abandonados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volví a casa, los pimientos estaban asados, los chismes limpios y el postre en su molde. Y es que, para un cocinero de mi nivel, solo hay una regla de oro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mamá lo hace mejor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(Porcentaje de realidad: 65%)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109926958872387961?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109926958872387961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109926958872387961' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109926958872387961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109926958872387961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/11/rico-rico.html' title='Rico, rico'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109916332628008776</id><published>2004-10-30T20:29:00.000+02:00</published><updated>2004-10-30T21:08:46.280+02:00</updated><title type='text'>La naranja biológica</title><content type='html'>Sí, quizá me haya pasado con el título. Con "la naranja" habría bastado. Supongo que debería leer menos ciencia ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día, mi hermano y yo estuvimos en casa de mi amigo Jose. Vive en el campo, en una finca enorme de naranjos. Fuimos, como no, a coger naranjas. Muchas veces, cuando acercábamos a mi amigo a su casa, después de ir a ver una película a los multicines (ya nadie los llama así, ¿verdad?), nos decía:&lt;br /&gt;- Si fuera de día os llevabais unas naranjas.&lt;br /&gt;El problema es que la temporada se pasaba. Las naranjas empezaban a ponerse naranjas, y eso, al parecer, no es buena cosa si lo que quieres es cogerlas del árbol. Así que por fin, aunque no había cine de por medio, nos fuimos a buscar naranjas en pleno día. El asunto no es moco de pavo; ¿has ido alguna vez a coger naranjas? Yo pensaba que era algo sencillo, de aquí te pillo, aquí te mato, vamos, de veinte minutos a lo sumo. Ojalá hubiera sido así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más llegar, mi amigo nos preguntó que si llevábamos ropa de abrigo, cosa que me sorprendió bastante. "Vamos en el coche, que está lejos" dijo, para evitar que saliéramos a la calle. Jose nos fue guiando a través de los caminos embarrados, primero a la izquierda, luego a la derecha, una y otra vez, hasta que mi hermano y yo quedamos definitivamente perdidos, al más puro estilo de la bruja de Blair. Parece mentira que uno pueda desorientarse en un bosque de árboles tan bajitos. La verdad es que el naranjo tiene una altura que le hace parecer un árbol ridículo, irrisorio, al mismo tiempo que te tapa la vista con la misma eficacia que una secuoia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Parad!" gritó mi amigo de pronto. Habíamos llegado al punto culminante del viaje, al santuario naranjero, al nirvana frutal. Allí se encontraban las mejores naranjas de la finca, que digo, de la provincia. Acampamos en un pequeño claro para pasar la noche. Comprenderéis que no pudiera escribir mi blog. Hacía frío, pero la calidad de la fruta, el delicioso sabor y las estimulantes vitaminas nos mantuvieron en forma hasta el día siguiente. La jornada fue dura y los peligros múltiples, pero conseguimos salir adelante y robarle su tesoro a la naturaleza. Volvimos con varios sacos de naranjas y una calabaza, que habría sido estupenda si yo no odiara tanto Halloween y todas esas ridículas fiestas, importadas de la tele. Al menos, gratinada es deliciosa.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109916332628008776?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109916332628008776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109916332628008776' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109916332628008776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109916332628008776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/10/la-naranja-biolgica.html' title='La naranja biológica'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109895563746783981</id><published>2004-10-27T11:05:00.000+02:00</published><updated>2004-10-28T23:36:28.086+02:00</updated><title type='text'>El cuento maldito</title><content type='html'>Esta mañana, he recibido una carta. Al parecer, he quedado entre los 12 primeros en un concurso de relatos, y van a publicarme por primera vez en mi vida. Estoy muy contento, pero también un poco preocupado. El problema es que yo, como no pensaba ganar nada, había introducido ciertos mensajes subliminales en el cuento. Ya sabes: Frases escritas al revés, palabras que suenan parecidas a otras palabras... No es nada grave, porque mis mensajes decían cosas como "eructar no es malo" o "antes de salir de casa, no te olvides de hacer pis". Es decir, no tengo miedo a destruir la estabilidad de la sociedad, sino al ridículo. Sí señor, has oído bien, al ridículo. ¿Que cómo voy a tener yo miedo al ridículo por algo que haya escrito? Ah, vale, ya te entiendo. Estás cachondeándote de este blog, ¿no es así? Te lo explicaré: Aquí no hay firma. Tú no sabes quien soy yo, cual es mi cara ni donde vivo. Ese cuento, en cambio, va firmado con mi auténtico nombre. Si algún día me convierto en una persona importante en algún sitio (Dios no lo quiera) y ese cuento sale a la luz, ¿qué van a decir de mí? Será como esas fotos de los profesores del instituto, con greñas y pantalones acampanados, que un mal día caen en manos de un alumno vengativo.&lt;br /&gt;Y, aunque la providencia no está del todo en contra mía, ya me encargo yo de echar abajo todos sus buenos cuidados. En esta ocasión, quiso la suerte que hubiera un error de transcripción, y los responsables del concurso escribieran mal mi nombre. Yo podía haberme callado. Dejarlo pasar, para que, algún día, cuando un subalterno mío malintencionado buscara mi nombre en internet, no apareciera la granada sin explotar que representa ese relato. Pero no, no pude. Y la razón es muy sencilla: El ego es el peso pesado de los pensamientos, mientras que el sentido común solo es un insecto que se posó en el ring.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109895563746783981?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109895563746783981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109895563746783981' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109895563746783981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109895563746783981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/10/el-cuento-maldito.html' title='El cuento maldito'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109877914300774274</id><published>2004-10-26T10:02:00.000+02:00</published><updated>2004-10-26T10:51:16.466+02:00</updated><title type='text'>Los riesgos del body-building</title><content type='html'>Ayer, cuando llegué al gimnasio, me lo encontré vacío. En realidad, había una persona, la encargada, pero para el caso es lo mismo. La tía no puede verme. Y no lo digo en el sentido coloquial; no es que esté enfadada conmigo, ni que le caiga mal. Al principio, yo mismo pensaba que sí, pero, el otro día, mientras levantaba unas mancuernas, encontré pruebas irrefutables de que se trataba de algo muy distinto. La niña se me quedó mirando con una cara rarísima, y me di cuenta de que no me observaba a mí, sino a las mancuernas. No, no era admiración por lo soberbio de mi ejercicio, porque lo que estaba levantando eran unas mini-mancuernas de esas que casi avergüenza levantar. Lo cierto es que se me quedó mirándo porque no me veía. Seguramente, solo veía como dos pesas ridículamente pequeñas flotaban en el aire, arriba y abajo, a un ritmo irregular, debido a mi falta de experiencia. No pareció sorprendida mucho tiempo. En seguida cambió la boca abierta por una boca torcida y, en cuanto me descuidé, retiró todas las mancuernas pequeñas. Claro, yo habría hecho lo mismo. No tiene sentido ofrecer a los clientes unas pesas que se levantan solas, más que nada porque pueden hacerles creer que están haciendo ellos el esfuerzo, cuando en realidad están tomando una especie de autobús gimnástico.&lt;br /&gt;Es muy humillante que la encargada retire tus pesas porque son demasiado pequeñas, pero podría ser peor. Podría haber sido peligroso. En efecto, aunque no lo creas, el gimnasio puede ser un lugar arriesgado. Ayer mismo, sin ir más lejos, mientras un compañero culturista movía enérgicamente una de esas máquinas enormes y ergonómicas, el aparato sufrió una convulsión y se vino abajo. Pero no es que se cayera de lado o que se rompiera un cable, no. Esos aparatos están diseñados para que el trabajo se reparta por todos los discos y todas las poleas. O se rompe todo o no se rompe nada. El tipo que estaba subido, como era tan fuerte y estaba tan concentrado en su ejercicio, lo rompió todo. Se quedó sentado, en mitad de un montón de chatarra irreconocible. Todos los demás clientes nos acercamos para intentar recomponer el aparato, pero no hubo manera. Estaba tan deshecho que no supimos qué máquina había sido antes todo aquello, por muchas vueltas que le dimos. Ni siquiera el que lo había roto pudo recordar el ejercicio que había estado haciendo, desorientado, como estaba, por los efectos del shock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Perdona que haya repetido tantas veces la palabra mancuerna, pero es que me hace mucha gracia.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109877914300774274?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109877914300774274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109877914300774274' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109877914300774274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109877914300774274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/10/los-riesgos-del-body-building.html' title='Los riesgos del body-building'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109865854553710819</id><published>2004-10-25T00:42:00.000+02:00</published><updated>2004-10-25T01:02:04.110+02:00</updated><title type='text'>El gran salto</title><content type='html'>Perdona que no haya escrito nada ayer. Volví tarde, porque estuve jugando en un cumpleaños. Las cosas de comer estuvieron ricas, y las cosas de sentarse resultaron cómodas. Entre la merienda y la cena, hicimos un concurso de salto con los columpios. ¿Verdad que es una suerte que tus amigas tengan en casa sus propios columpios? Es como si tuvieran un Mc Donalds o una playa. Lo malo es que eran muy bajitos (se ve que no estaban actualizados) y tuvimos que encoger bastante para poder utilizarlos. El juego lo inventó el profesor de baloncesto de mi hermano pequeño, y consistía en:&lt;br /&gt;a) Coger carrerilla, echando el columpio hacia atrás todo lo posible.&lt;br /&gt;b) Dar un saltito para aumentar aún más el recorrido.&lt;br /&gt;c) Recorrer la envergadura del columpio con un máximo de aerodinámica.&lt;br /&gt;d) Y esto es lo verdaderamente importante: Saltar del columpio intentando llegar lo más lejos posible.&lt;br /&gt;Todo habría sido estupendo si hubiéramos sido más torpes. A mí, por suerte, se me dio bastante mal, y no me ocurrió como a otro de los competidores. El pobrecillo lo hizo tan bien que salió disparado como una bala de cañón, pasando por encima del muro que rodea la finca y aterrizando en vete tu a saber que lugar perdido. No hubo manera de encontrarlo, aunque sí recibimos alguna noticia de su vuelo fugaz sobre las fincas colindantes. Era un tipo fuerte, así que no tememos por su seguridad. Lo único malo es que debe de haber llegado muy lejos, porque no le dio tiempo a regresar para jugar al juego de las definiciones (un juego de mesa muy divertido, que algún día te explicaré), ni tampoco para tomar una infusión numerada en la tetería de mi pueblo, al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109865854553710819?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109865854553710819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109865854553710819' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109865854553710819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109865854553710819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/10/el-gran-salto.html' title='El gran salto'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109848542706490159</id><published>2004-10-23T00:26:00.000+02:00</published><updated>2004-10-23T00:50:27.063+02:00</updated><title type='text'>De compras en la ciudad</title><content type='html'>Hoy fuimos a comprar los regalos de cumpleaños de unos amigos. Alguien me había dicho que quedaba un aparcamiento libre en algún sitio, y decidí coger el coche y probar fortuna. Me habían engañado. Por suerte, mi padre había rellenado el depósito hacía poco, y pude dejar el coche dando vueltas mientras terminábamos con las compras. "No te metas en líos" le dije. Él, como es un coche y los coches no hablan, decidió no responderme, y se marchó quien sabe a donde. No te diré más que, cuando volvió a recogernos, lo encontramos cubierto de marcas de besos, de un carmín rojo intenso, impropio de mujeres de vida decente. No quiero ni pensar en el cachondeo que van a traerse los tipos de la gasolinera, el día que vaya a lavarlo.&lt;br /&gt;Las compras fueron bien. Nos hicimos con unos buenos pijamas y con unas bufandas gordas. Espero que se los pongan, aunque yo no lo haría. Hay que ser muy confiado para rodearse el cuello con un regalo, sea cual sea y venga de quien venga. Luego, mientras pagábamos (bueno, mientras pagaban, porque yo aún no he soltado un duro), me corté los cinco dedos de la mano izquierda con una de las bolsas. No es grave, porque se me están pegando sin problemas, pero el susto fue tremendo. Durante un cuarto de hora cayó un chorro de sangre uniforme. Ya sabes, como cuando abres el grifo lo justo para que el chorro no se vuelva blanco. Menos mal que se cortó por fin, porque el nivel de la sangre empezaba a subir en la tienda y muchos temían por su vida. No es que tengan nada en contra de la asfixia. Es que no les gusta morirse, en general. Creo que estropeé algunos vestidos. La dependienta iba a pedirme una compensación -ecónomica, no penséis mal-, pero me vio tan chupado tras la sangría que le dio pena. Además, le remordía la conciencia que sus bolsas fueran tan cortantes.&lt;br /&gt;Mis amigos y yo nos despedimos como si no fueramos a volver a vernos, y quedamos para el día siguiente. Creo que no llegaron a ver a mi coche, con todas aquellas marcas de sus fechorías amorosas. Me habría dado vergüenza reconocer que a mi coche le dan más besos que a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109848542706490159?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109848542706490159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109848542706490159' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109848542706490159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109848542706490159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/10/de-compras-en-la-ciudad.html' title='De compras en la ciudad'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8838119.post-109848230333284123</id><published>2004-10-22T23:54:00.000+02:00</published><updated>2004-10-23T00:25:20.356+02:00</updated><title type='text'>Empezando por el principio</title><content type='html'>Hola, mi nombre es Alberto, y soy una persona de verdad. Lo que voy a contar en este diario, sin embargo,  no es cierto, aunque guarda un desagradable parecido con la realidad. Lo siento, pero es que creo que la realidad es mi única pertenencia, y contarla sería regalarla. No esperarías que le fuera a dar mi realidad a cualquiera, ¿verdad? Escribirla adornada, ennegrecida con carbón de camuflaje, convierte el regalo en un préstamo casi inocente. Mejor me callo. Hablar de lo que hago, cuando todavía no lo he hecho, es una estupidez. Si quieres, cuando haya terminado, podemos retomar esta conversación. Claro que, para entonces, yo estaré muerto, y eso hará tu parte mucho más aburrida. Bueno, no te quejes, tampoco tú estás hablando demasiado ahora. Podemos hacerlo así: primero me dejas que yo diga todo lo que tengo que decir, y después, cuando esté yo enterrado bien hondo, le cuentas a mi tapa de marmol lo que sea que tengas que decirme. Es un pacto justo; al final, los dos habremos hablado lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8838119-109848230333284123?l=alberdigital.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alberdigital.blogspot.com/feeds/109848230333284123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8838119&amp;postID=109848230333284123' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109848230333284123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8838119/posts/default/109848230333284123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alberdigital.blogspot.com/2004/10/empezando-por-el-principio.html' title='Empezando por el principio'/><author><name>alberdigital</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_erfq0mSsbtM/RYa0M6d-4KI/AAAAAAAAACc/bnoPg_hGrAY/s400/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
